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| Con todo y mascotas. Violeta de Jesús
Molina se asegura de llevar todo lo importante: ropa, sus pájaros
y alimentos para abastecerse. Foto
EDH//Nelson Dueñas |
Iliana Colocho
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Julio César Molina, de 56 años, vivió el desastre
de 1982 y no desea que su familia pase por lo mismo. Ayer, desde muy temprano
se preparó para recoger a su hija, Violeta de Jesús Molina,
quien vive en Residencial La Granada, cerca del sector de Montebello.
Me la voy a llevar a mi casa. No nos vamos muy lejos, pero tratamos
de evitar cualquier percance, aseguró don Julio, de 64 años,
mientras ayudaba a su hija a cargar sus pocas pertenencias.
Desde anteayer el Comité de Emergencia Nacional (Coen) pidió
a la población de la zona cercana a las faldas del volcán
de San Salvador que evacuen y se les garantizó la seguridad de
sus hogares.
Estragos
en la zona
- El hecho ocurrió en la madrugada del domingo. El 19 de septiembre
de 1982.
- 250 mil metros cúbicos de agua acumulada habrían causado
el
deslave en el volcán
de San Salvador.
- No hubo un recuento oficial de las víctimas. Los informes
periodísticos registran un aproximado de 300 muertos.
- Al menos cinco urbanizaciones fueron afectadas por el deslave. Se
contabilizaron 150 casas. |
Don Manuel Martínez prefiere esperar a que el temporal pase, a
pesar que varios de sus vecinos ya abandonaron el sector.
Desde ayer andan patrullando varios agentes, pero siempre existen
los amantes de lo ajeno que se aprovechan. Ahora que las casas están
solas, tienen más oportunidad de robar, agregó el
residente de la Colonia Mirella.
Por su parte José Méndez, quien vive cerca del cauce de
la rajadura que generó el deslave de 1982, con algunas bolsas plásticas
logró evitar que algunas de sus pertenecías se dañaran.
Estoy tratando de salvar todo lo que se pueda, pero de igual forma
no voy a dejar sola mi casa, aseguró.
No quiero dejar la casa
La madrugada del domingo 19 de septiembre, los pobladores de las zonas
del sector de Montebello, ubicados en la ladera del volcán de San
Salvador, dormían en sus casas.
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| Los Zelaya. En espera que pasen las lluvias.
Foto EDH//Nelson Dueñas |
Don Mardoqueo Zelaya era uno de ellos.
Mi sobrino me vino a despertar para evacuarnos. Ya era muy tarde
cuando una correntada había arrastrado a siete miembros de mi familia,
dijo.
Ahora Don Mardoqueo se mantiene renuente a abandonar su vivienda.
Nos han dicho que nos vayamos, pero no quiero dejar la casa sola,
manifestó.
Julio César Molina
Habitante del sector
Es mejor evacuar
Lo recomendable es llevar lo necesario y las cosas que se puedan.
Mi hija no quiere dejar la casa sola, pero se debe evitar futuras desgracias.
Todo lo demás se queda
Ángela Amaya Moreno
Habitante de Residencial Granada
Medida temporal
El lunes fui a dormir donde un familiar, pero ahora (ayer) regresé
para no dejar mi casa mucho tiempo sola. Espero que ya deje de llover
para no tener preocupaciones

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