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| Bajo el calor de la solidaridad. Reimunda Antonia
López, de 62 años, permanece junto a sus nietos en una
vivienda particular. Foto
EDH/Erick Barahona |
Yamileth Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Al ver a varias personas sin techo ni un lugar adonde ir, Mario Huezo,
de 44 años, decidió tenderle la mano a 19 personas y les
ofreció su vivienda, en El Congo, Santa Ana, mientras pasa la emergencia,
provocada por la erupción del volcán y las lluvias.
La cochera y dos cuartos donde Huezo guardaba algunas objetos, sirven
desde el lunes, de refugio para las familias.
Los huéspedes le dan las gracias por darles donde vivir. Soy
una persona altruista, y al ver las condiciones en la que estaban no dudé
en ofrecerles mi casa, es algo que me nace del corazón, comentó
Huezo.
Además de prestarles su propiedad les ha dado una cama y una colchoneta
para que los niños puedan dormir un poco tranquilos; los otros
deben de ingeniárselas con las pocas prendas que tienen.
Su esposa se encarga de prepararles la comida y darles café en
la mañana. Esperarían donaciones aunque éstas parecen
destinadas a los centros oficiales de acogida.
Me siento feliz de ayudarles, les dije, la casa es suya; ellos pueden
permanecer aquí mientras lo consideren necesario, pero no tengo
alimentos, comentó el dueño de la vivienda.
En uno de los cuartos permanecía Alexander Antonio López,
de 17 años, quien salió huyendo el sábado del Cantón
Planes de La Laguna, con sus cuatro hermanos menores.
López narró que los pequeños le rogaban para que
abandonaran la zona. Mis hermanos me decían que nos fuéramos
y lloraban, ya no querían estar ahí por que tenían
miedo al volcán.
El joven dijo que su madre y padre no quisieron abandonar su hogar, por
lo que decidió rescatar a sus hermanos y se los llevó hasta
el desvío de El Congo; pocas horas después los alcanzó
la progenitora.
Él le da gracias a la familia Huezo por permitirles permanecer
en la vivienda, lejos del peligro que representa el Ilamatepec.
Con la comida estamos mal, porque sólo a los albergues les
están dando, pero estoy agradecido, sino fuera por ellos (familia
Huezo), no sé donde estuviéramos, manifestó el muchacho
quien dice estar preocupado porque su padre no quiere abandonar el cantón.
Al igual que ellos, al menos otras 20 familias de El Congo han cedido
parte su espacio a las personas que huyeron de la erupción de ceniza
y no tienen un lugar en los centros de atención habilitados por
el Comité de Emergencia Nacional (Coen).
Colectas para damnificados
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| Apoyo. Antonia Calero, entrega alimento a una
mujer, en El Congo, Santa Ana.Foto
EDH/Erick Barahona |
La necesidad de los afectados por la erupción del volcán
de Santa Ana llegó al corazón de seis mujeres y cuatro hombres,
habitantes del municipio de Aguilares, San Salvador. El grupo se desplazó
hasta El Congo, en Santa Ana, para entregar comida y ropa.
Antonia Cándida Calero explicó que se reunió con
algunos vecinos y planificaron colectas en las colonias y en el mercado
para ayudar a los damnificados.
Se levantaron a las 3:00 de la madrugada para cocinar y preparar los alimentos.
Nueve horas después estaban en El Congo. Me siento contenta
por la ayuda, acotó Calero.

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