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[Solidaridad entre habitantes de El Congo]
“Les dije que la casa era suya”

Abren puertas a los afectados. Las estadísticas oficiales hablan de unos 1,800 evacuados en varias iglesias y escuelas. Cerca de 20 familias acogen día y noche a grupos de damnificados por el volcán


Publicada 5 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Bajo el calor de la solidaridad. Reimunda Antonia López, de 62 años, permanece junto a sus nietos en una vivienda particular. Foto EDH/Erick Barahona


Yamileth Cáceres
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Al ver a varias personas sin techo ni un lugar adonde ir, Mario Huezo, de 44 años, decidió tenderle la mano a 19 personas y les ofreció su vivienda, en El Congo, Santa Ana, mientras pasa la emergencia, provocada por la erupción del volcán y las lluvias.

La cochera y dos cuartos donde Huezo guardaba algunas objetos, sirven desde el lunes, de refugio para las familias.

Los huéspedes le dan las gracias por darles donde vivir. “Soy una persona altruista, y al ver las condiciones en la que estaban no dudé en ofrecerles mi casa, es algo que me nace del corazón”, comentó Huezo.

Además de prestarles su propiedad les ha dado una cama y una colchoneta para que los niños puedan dormir un poco tranquilos; los otros deben de ingeniárselas con las pocas prendas que tienen.

Su esposa se encarga de prepararles la comida y darles café en la mañana. Esperarían donaciones aunque éstas parecen destinadas a los centros oficiales de acogida.

“Me siento feliz de ayudarles, les dije, la casa es suya; ellos pueden permanecer aquí mientras lo consideren necesario, pero no tengo alimentos”, comentó el dueño de la vivienda.

En uno de los cuartos permanecía Alexander Antonio López, de 17 años, quien salió huyendo el sábado del Cantón Planes de La Laguna, con sus cuatro hermanos menores.

López narró que los pequeños le rogaban para que abandonaran la zona. “Mis hermanos me decían que nos fuéramos y lloraban, ya no querían estar ahí por que tenían miedo al volcán”.

El joven dijo que su madre y padre no quisieron abandonar su hogar, por lo que decidió rescatar a sus hermanos y se los llevó hasta el desvío de El Congo; pocas horas después los alcanzó la progenitora.

Él le da gracias a la familia Huezo por permitirles permanecer en la vivienda, lejos del peligro que representa el Ilamatepec.

“Con la comida estamos mal, porque sólo a los albergues les están dando, pero estoy agradecido, sino fuera por ellos (familia Huezo), no sé donde estuviéramos, manifestó el muchacho quien dice estar preocupado porque su padre no quiere abandonar el cantón.

Al igual que ellos, al menos otras 20 familias de El Congo han cedido parte su espacio a las personas que huyeron de la erupción de ceniza y no tienen un lugar en los centros de atención habilitados por el Comité de Emergencia Nacional (Coen).


Colectas para damnificados

 

Apoyo. Antonia Calero, entrega alimento a una mujer, en El Congo, Santa Ana.Foto EDH/Erick Barahona

La necesidad de los afectados por la erupción del volcán de Santa Ana llegó al corazón de seis mujeres y cuatro hombres, habitantes del municipio de Aguilares, San Salvador. El grupo se desplazó hasta El Congo, en Santa Ana, para entregar comida y ropa.

Antonia Cándida Calero explicó que se reunió con algunos vecinos y planificaron colectas en las colonias y en el mercado para ayudar a los damnificados.

Se levantaron a las 3:00 de la madrugada para cocinar y preparar los alimentos. Nueve horas después estaban en El Congo. “Me siento contenta por la ayuda”, acotó Calero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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