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[Empresa es enjuiciada por no cumplir contrato]
Anegados por un conflicto legal

Obras inconclusas. Varios tramos de borda sin terminar hacen que cada invierno queden 5,000 personas desprotegidas. La Historia se repite


Publicada 5 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

En riesgo. Un par de miembros de Comandos de Salvamento sacan a una anciana de su hogar, en las cercanías de Las Arañas. Fotos EDH / Jorge Reyes


Sonia Bernal
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Después de las inundaciones por la depresión tropical Mitch, en la zona del Bajo Lempa, en octubre de 1998, las autoridades de El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ejecutaron un proyecto de construcción de bordas en ese lugar.

No obstante, la empresa encargada de la construcción abandonó la obra y dejó un tramo sin concluir.

Varios boquetes, uno de 25 metros y otros tres de unos 10 metros, facilitan año con año la anegación de 62mil hectáreas de cultivo. Éste, lejos de ser la excepción, se ha convertido en excepcional.

Esa zona es la ubicada en las cercanías de comunidades como La Canoa, El Zamorano, El Marillo, Las Arañas, Las Mesitas, San Juan del Gozo y La Pelota, entre otras.

En total más de cinco mil habitantes, según dijo Julio César Baquedano, gobernador político departamental de Usulután y presidente del Comité de Emergencia Departamental.

Baquedano asegura que las instituciones involucradas en el proyecto interpusieron una demanda judicial en contra de la constructora, en un juzgado de Jiquilisco hace cerca de tres años.

“Hay una demanda penal sobre el asunto, cuya resolución está pendiente”, indicó por lo que mientras no se concluya el caso, el boquete de la borda no se puede reconstruir.

Las autoridades aseguran que han intentado mitigar el riesgo. El año anterior se realizó el programa “alimentos por trabajo”, gracias al cual se colocaron 100 mil sacos de arena en la abertura de la borda.


“Me salvé porque recibí esa llamada”

“Desde hace cinco días estoy en la zona. Ahora en la mañana que salimos con las últimas evacuaciones logré dormir dos horas porque en 48 no había pegado un ojo”. Así resumía Roberto Cruz, socorrista de Comandos de Salvamento, parte de su jornada en esta emergencia.

Experiencia. Roberto Cruz conversa con un residente de Jiquilisco. Fotos EDH / Jorge Reyes

A pesar de que Cruz ya tiene 32 años de estar en la institución y mucha experiencia en las evacuaciones del Bajo Lempa, a media mañana no podía ocultar su preocupación por los que no habían logrado evacuar.

Ayer en la madrugada Cruz estuvo a punto de morir cuando salían de la zona de las inundaciones, en un fallido intento por evacuar a un anciano. La ambulancia, en que viajaba con otros quedó atascada en medio de una fuerte corriente.

Fue la segunda vez en un mes que escapó de morir. El día de la erupción tenía programado pasar justo a esa hora y en el tramo de carretera donde bajó el deslave. “Me retrasé porque los compañeros de Red me pidieron que fuera a su oficina. “Me salvé porque recibí esa llamada”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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