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Y Johana ya no despertó

Extraño caso. Una joven, operada de apendicitis en el Hospital Zacamil hace mes y medio, permanece inconsciente y conectada a un ventilador. La familia espera una explicación.

Publicada 4 de octubre 2005, El Diario de Hoy

Alejandra Dimas
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


Un dolor abdominal intenso, náuseas y fiebre alertó a los padres de Johana R. para llevarla donde un médico particular, quien le detectó apendicitis aguda.

Sin embargo, la niña cumple hoy 44 días de estar postrada en la cama 14 del área de delicados del Hospital Zacamil, donde le practicaron una apendicectomía.

El pasado miércoles 28, la niña cumplió 15 años. Las amiguitas que venden en la periferia del Mercado Central llegaron a visitarla y colocaron vejigas con mensajes de cariño, pero Johana no se percató.

Pese a que los padres desconocen el diagnóstico y los médicos no les han proporcionado ninguna explicación del por qué de la complicación de la niña, ellos sospechan que se debe a un exceso de anestesia.

Varias dudas asaltan a Virgilio R., la principal es que cómo después de una operación sencilla, que requería de la extirpación del apéndice, hoy su hija deba respirar con ayuda de un ventilador mecánico y que sus signos vitales se controlen con un monitor.

En una intervención sin complicaciones, las personas reciben el alta en uno o tres días y las actividades normales pueden reanudarse tres semanas después.

Entre los riesgos que se prescriben por anestesia general están las reacciones a la medicación, problemas respiratorios, hemorragias o infecciones.

Don Virgilio llora cuando empieza a hablar. El llanto no lo deja continuar, pero con la voz cortada deja escapar un par de palabras difíciles de entender.

El director del hospital, René Arévalo Mata, confirmó que la paciente llegó por apendicitis, pero asegura que desconoce o no han descubierto que es lo que le provocó el estado actual.

Sin explicación

“Nosotros no sabemos que es lo que ha pasado. Toda cirugía tiene sus complicaciones, toda anestesia tiene sus complicaciones”, explicó Arévalo.

Aunque en el pasillo de Cirugía los parientes prefieren callar, afuera se sienten con más libertad para asegurar que el procedimiento de los médicos falló.

“La niña vino normal, caminaba, era bien alegre y bien llenita de la cara y mire hoy como está. Ha pasado varios días con fiebre y no le han dado nada”, dijo Gloria Melgar, una tía.

Gloria arremete contra los médicos y a pesar de su apariencia y hablar sencillo saca sus propias conclusiones.

Uno de los dos especialistas consultados valora que lo que pudo ocurrir en el quirófano fue que Johana tuvo un paro cardíaco.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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