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Alejandra Dimas
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Un dolor abdominal intenso, náuseas y fiebre alertó a los
padres de Johana R. para llevarla donde un médico particular, quien
le detectó apendicitis aguda.
Sin embargo, la niña cumple hoy 44 días de estar postrada
en la cama 14 del área de delicados del Hospital Zacamil, donde
le practicaron una apendicectomía.
El pasado miércoles 28, la niña cumplió 15 años.
Las amiguitas que venden en la periferia del Mercado Central llegaron
a visitarla y colocaron vejigas con mensajes de cariño, pero Johana
no se percató.
Pese a que los padres desconocen el diagnóstico y los médicos
no les han proporcionado ninguna explicación del por qué
de la complicación de la niña, ellos sospechan que se debe
a un exceso de anestesia.
Varias dudas asaltan a Virgilio R., la principal es que cómo después
de una operación sencilla, que requería de la extirpación
del apéndice, hoy su hija deba respirar con ayuda de un ventilador
mecánico y que sus signos vitales se controlen con un monitor.
En una intervención sin complicaciones, las personas reciben el
alta en uno o tres días y las actividades normales pueden reanudarse
tres semanas después.
Entre los riesgos que se prescriben por anestesia general están
las reacciones a la medicación, problemas respiratorios, hemorragias
o infecciones.
Don Virgilio llora cuando empieza a hablar. El llanto no lo deja continuar,
pero con la voz cortada deja escapar un par de palabras difíciles
de entender.
El director del hospital, René Arévalo Mata, confirmó
que la paciente llegó por apendicitis, pero asegura que desconoce
o no han descubierto que es lo que le provocó el estado actual.
Sin explicación
Nosotros no sabemos que es lo que ha pasado. Toda cirugía
tiene sus complicaciones, toda anestesia tiene sus complicaciones,
explicó Arévalo.
Aunque en el pasillo de Cirugía los parientes prefieren callar,
afuera se sienten con más libertad para asegurar que el procedimiento
de los médicos falló.
La niña vino normal, caminaba, era bien alegre y bien llenita
de la cara y mire hoy como está. Ha pasado varios días con
fiebre y no le han dado nada, dijo Gloria Melgar, una tía.
Gloria arremete contra los médicos y a pesar de su apariencia y
hablar sencillo saca sus propias conclusiones.
Uno de los dos especialistas consultados valora que lo que pudo ocurrir
en el quirófano fue que Johana tuvo un paro cardíaco.

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