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La Nota del Día
Quitando y otorgando dedocráticamente

El asunto de la licitación no se arregla devolviendo las cosas donde estaban. Lo que se requiere es investigar a fondo el manejo y las políticas en vigor de un organismo que pertenece a las empresas y a los trabajadores que lo costean

Publicada 5 de octubre 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

El Presidente Saca declaró que nadie estaba autorizado para quitar parte o todo de una licitación ganada, como sucedió en el ISSS y de lo cual hemos informado. A raíz de la denuncia, cuando la empresa ganadora realizó una cena para entregar diplomas de participación a técnicos del Seguro que habían asistido a los cursos de capacitación, “alguien” les prohibió estar presentes en el acto y quedaron vacías las mesas como se pudo ver en fotos publicadas por EL DIARIO DE HOY. El mensaje no pudo ser más claro.

A la empresa le habían venido haciendo reclamos, e inclusive un encargado de la publicidad le conminó a disculparse públicamente en las páginas de un periódico que no es EL DIARIO DE HOY. Dicho individuo tiene muy cercanos vínculos con la empresa de publicidad que lleva la cuenta del Seguro; cuando redactores de este Diario han llamado a esa agencia, se les dice que “ahorita no está, pero puede llamar más tarde”.

En el ISSS, por lo que hemos visto, se da y se quita dedocráticamente, aceptando que participen “empresas” cuyos directivos habían sido descalificados antes por incumplimientos de contratos. Por lo que se puede ver, malos o pésimos antecedentes no son impedimento para que un grupo califique para una licitación o se les conceda la mitad de lo que otros han ganado, como en el caso que señalamos.

Cuando un redactor de EL DIARIO DE HOY preguntó a una funcionaria del ISSS por qué los técnicos no habían asistido a la cena, la buena señora le contestó que ellos eran “leales” a la institución. No son leales a lo que la ley ordena, ni menos al verdadero interés de los asegurados, o sea de los que sostienen el ISSS con sus cuotas y las de sus empresas; la mal entendida lealtad es hacia directivos que están haciendo fiesta con bienes ajenos.

Hay otras inquietantes señales. Se nos informa que de un año a otro, el presupuesto publicitario del ISSS se cuadruplicó, en beneficio de la agencia que mantiene vínculos con los encargados de asignar la publicidad. Esta o esas personas no sólo se ocupan de lo publicitario en sí, sino que actúan como plenipotenciarios, entrometiéndose en todo lo que se hace, se compra y se maneja. Nunca olvidemos la famosa advertencia de Lord Acton: el poder corrompe.

Es para servir, no para fiestas

No nos atreveríamos a diagnosticar lo que en estos momentos sucede dentro del Seguro, pero es obvio que si diferencias de criterios llevaron a una conmoción enorme en Turismo (y además totalmente injusta a nuestros ojos), todo palidece frente a lo que ya ha ocurrido en el ISSS, donde se violan términos de licitaciones, se favorece a descalificados y se toman represalias contra quejosos.

El asunto de la licitación no se arregla devolviendo las cosas donde estaban. Lo que se requiere es investigar a fondo el manejo y las políticas en vigor de un organismo que pertenece a las empresas y a los trabajadores que lo costean. No son “dineros del Estado” sino patrimonios privados; no es pertenencia de mafias sindicalistas o médicos enloquecidos e inmorales, sino del conjunto de cotizantes y de los buenos empleados del organismo. El Seguro es para servir, no para hacer jolgorio.


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