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El
Diario de Hoy
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El Presidente Saca declaró que nadie estaba autorizado para quitar
parte o todo de una licitación ganada, como sucedió en el
ISSS y de lo cual hemos informado. A raíz de la denuncia, cuando
la empresa ganadora realizó una cena para entregar diplomas de
participación a técnicos del Seguro que habían asistido
a los cursos de capacitación, alguien les prohibió
estar presentes en el acto y quedaron vacías las mesas como se
pudo ver en fotos publicadas por EL DIARIO DE HOY. El mensaje no pudo
ser más claro.
A la empresa le habían venido haciendo reclamos, e inclusive un
encargado de la publicidad le conminó a disculparse públicamente
en las páginas de un periódico que no es EL DIARIO DE HOY.
Dicho individuo tiene muy cercanos vínculos con la empresa de publicidad
que lleva la cuenta del Seguro; cuando redactores de este Diario han llamado
a esa agencia, se les dice que ahorita no está, pero puede
llamar más tarde.
En el ISSS, por lo que hemos visto, se da y se quita dedocráticamente,
aceptando que participen empresas cuyos directivos habían
sido descalificados antes por incumplimientos de contratos. Por lo que
se puede ver, malos o pésimos antecedentes no son impedimento para
que un grupo califique para una licitación o se les conceda la
mitad de lo que otros han ganado, como en el caso que señalamos.
Cuando un redactor de EL DIARIO DE HOY preguntó a una funcionaria
del ISSS por qué los técnicos no habían asistido
a la cena, la buena señora le contestó que ellos eran leales
a la institución. No son leales a lo que la ley ordena, ni menos
al verdadero interés de los asegurados, o sea de los que sostienen
el ISSS con sus cuotas y las de sus empresas; la mal entendida lealtad
es hacia directivos que están haciendo fiesta con bienes ajenos.
Hay otras inquietantes señales. Se nos informa que de un año
a otro, el presupuesto publicitario del ISSS se cuadruplicó, en
beneficio de la agencia que mantiene vínculos con los encargados
de asignar la publicidad. Esta o esas personas no sólo se ocupan
de lo publicitario en sí, sino que actúan como plenipotenciarios,
entrometiéndose en todo lo que se hace, se compra y se maneja.
Nunca olvidemos la famosa advertencia de Lord Acton: el poder corrompe.
Es para servir, no para fiestas
No nos atreveríamos a diagnosticar lo que en estos momentos sucede
dentro del Seguro, pero es obvio que si diferencias de criterios llevaron
a una conmoción enorme en Turismo (y además totalmente injusta
a nuestros ojos), todo palidece frente a lo que ya ha ocurrido en el ISSS,
donde se violan términos de licitaciones, se favorece a descalificados
y se toman represalias contra quejosos.
El asunto de la licitación no se arregla devolviendo las cosas
donde estaban. Lo que se requiere es investigar a fondo el manejo y las
políticas en vigor de un organismo que pertenece a las empresas
y a los trabajadores que lo costean. No son dineros del Estado
sino patrimonios privados; no es pertenencia de mafias sindicalistas o
médicos enloquecidos e inmorales, sino del conjunto de cotizantes
y de los buenos empleados del organismo. El Seguro es para servir, no
para hacer jolgorio.

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