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Lourdes
Esquivel
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La pirámide poblacional se invierte con suma rapidez y a quienes
están comenzando a ser adultos en plenitud, este cambio los está
tomando por sorpresa.
Hasta hace algunas décadas, las personas mayores representaban
una minoría resignada a vivir de sus pensiones, a la sombra de
sus hijos o aprovechando los ahorros de toda su vida en el caso
de los más afortunados.
Sin embargo, las fórmulas de antaño han perdido efectividad
principalmente por las siguientes razones:
El grupo de la tercera edad crece. En México hay 8.5 millones de
adultos en plenitud y de acuerdo con Rodolfo Turián, subsecretario
de Desarrollo Urbano de la Secretaría de Desarrollo Social, para
el año 2050 en nuestro país serán 40 millones de
ancianos.
Las pensiones son insuficientes. No alcanzan para cubrir las necesidades
más elementales. De acuerdo con la Sedesol, dos de cada tres personas
de la tercera edad viven en situación de pobreza.
La esperanza de vida va en aumento. La gente vive más y su lapso
de vida laboral se reduce. Aquella etapa que antes era considerada como
los últimos años de la vida, ahora puede prolongarse
varias décadas.
Las oportunidades de empleo son escasas para este sector. La oportunidad
de conseguir un trabajo digno y bien remunerado empieza a complicarse
a partir de los 40 años y se vuelve casi nula después de
los 60.
Al que madruga...
Frente a este panorama, la opción de iniciar un negocio propio
ya no resulta tan descabellada para las personas mayores. Y si para algunos
representa la única alternativa, para otros ha significado la mejor
decisión de su vida.
Carlos Juárez pertenece a este último grupo. A los 62 años
estaba seguro de que la mejor parte de su vida laboral había terminado.
Dirigió ocho empresas, entre ellas el entonces parque de diversiones
Reino Aventura, y se consideró un hombre exitoso hasta que fue
jubilado y empezó a recibir un cheque mensual. Juárez cayó
en una profunda depresión y empezó a manifestar problemas
serios de salud. Sus piernas dejaron de responderle y lo mismo sucedió
con su ánimo y su buen humor.
Un buen día, se afrentó a la disyuntiva de seguir viendo
pasar los días desde un sillón de su casa o afrontar de
una manera más positiva esta nueva etapa. En 1998 aceptó
la invitación de iniciar un negocio en una compañía
de multinivel y lo hizo con tal entusiasmo que no sólo recuperó
su autoestima, sino que superó los ingresos de sus mejores años
como directivo.
Entendí que el hombre envejece cuando sus sueños se
transforman en lamentos. Nunca creí que después de dirigir
otras empresas, me tocaría dirigir la mía y menos que sería
después de los 60 años. Ahora mi esposa y yo no dependemos
económicamente de nadie; al contrario, recientemente nos dimos
el lujo de invitar a seis de nuestros nietos a Disney-World y todos los
gastos corrieron por nuestra cuenta, festeja el emprendedor.
..le llueve café en el campo
Estela Becerril es otro ejemplo de que la tercera edad no es obstáculo
para desarrollar aptitudes emprendedoras. Cuando los años
me alcanzaron pensé que tendría que someterme a la buena
voluntad de mis hijos, aunque en el fondo me sentía capaz no solamente
de trabajar, sino de crear un negocio propio.
Con una inversión inicial de mil pesos, Becerril compró
un horno tostador y la materia prima necesaria para empezar a vender antojitos
y postres en las oficinas del Instituto Nacional de las Personas Adultas
Mayores, (Inapam). El negocio arrancó en diciembre de 2004 y desde
el principio ha sido exitoso.
La emprendedora asegura que recuperó la inversión casi inmediatamente
y ahora cubre fácilmente sus gastos personales. Sus ingresos oscilan
entre 700 y 800 pesos diarios, siendo su ganancia en promedio de 250 pesos
al día. Lo mejor para esta emprendedora es que su negocio le permite
tener planes a futuro. Quiero abrir más lugares en otros
puntos y mis empleados serán únicamente adultos mayores,
anota Estela Becerril.
Apoyos y capacitación
Ella es una de las personas beneficiadas por el programa Tercera Llamada
del Inapam, vigente en Yucatán, Zacatecas y el Distrito Federal.
Este programa ofrece entre 500 y cinco mil pesos para la realización
de proyectos productivos.
Aunque se trata de pequeños planes, la aceptación del programa
Tercera Llamada ha sido notoria, como lo confirma Laura Hernández
Navarro, coordinadora de Programas de Apoyo del Inapam. Actualmente
apoyamos a más de dos mil personas mayores; nuestros fondos son
resolventes y nuestro presupuesto ya se cuadriplicó. Empezamos
en 2002 con un millón de pesos y ahora tenemos más de cuatro
millones y medio de pesos.
El programa también asesora y capacita a sus beneficiarios acerca
de los precios más convenientes y los lugares adecuados para adquirir
sus materiales, además de que promueven sus productos en bazares
y ferias.
En algunas delegaciones de la Ciudad de México hay otros programas
dirigidos a las personas de la tercera edad que desean iniciar un negocio.
Elsa Brenda Rivas, responsable del área de Personas Mayores de
la delegación Tlalpan, promueve el programa Cultiva tu Bienestar
con Organoponia.
En la iniciativa privada hay empresarios que confían en este sector
poblacional. Adolfo Rojas, gerente de Ventas de Organitur (empresa organizadora
de viajes), considera que las personas maduras tienen amplias posibilidades
de triunfar en una empresa, debido a la experiencia que poseen y la confianza
que infunden en los clientes potenciales, es un plus para estas actividades.
En nuestra empresa apoyamos a emprendedores para que organicen viajes
y dedican ellos mismos cuáles serán sus ingresos. Nuestra
experiencia ha sido muy positiva, anota Rojas.
Sin duda, los tiempos han cambiado y cada vez son más las personas
mayores de 60 años que entienden que el espíritu emprendedor
no envejece. Y usted, ¿ya tiene su negocio en mente?

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