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| Actividad. La compañía realizó
una exposición en septiembre.
Foto EDH |
Francis
Pisani
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
El futuro de Oracle resulta difícil de descifrar. Las ruidosas
adquisiciones de los últimos meses ilustran más la existencia
de recursos que la capacidad de adaptarse a realidades nuevas.
Así lo ven respetados analistas y así se sentía al
visitar la gigantesca exposición Oracle Open Word que tuvo lugar
en San Francisco del 19 al 22 de septiembre.
Los recursos son innegables. Oracle es el mejor vendedor del mundo de
programas para empresas. La compañía vale 15 mil millones
de dólares hoy. Ellison quiere que alcance el doble en cuestión
de años mientras preserve márgenes operativos de un 40%,
lo cual, según sus palabras podría ser tricky, peliagudo.
Más de 10 mil personas hicieron cola para escuchar al jefe una
empleada me confió que lo tratan como si fuera dios, y más
de 35 mil viajaron hasta San Francisco para visitar la exposición.
Las cifras, sin embargo, no dicen todo.
El ambiente, a pesar de la música electrónica, a veces virulenta,
carecía de relieve. Los negocios se hacían a escondidas,
como se debe, pero los expositores parecían querer divertirse o
sorprender más que convencer.
Resultados
Tal era, la apuesta de un señor quien, después de haber
llamado la atención de los visitantes con maromas sobre un monociclo,
bajó para explicar con la mayor serenidad del mundo que su empresa
permite migrar a Unix a Windows. Improbable lógica.
Otro paseaba rodeado de bellezas rubias y asépticas con el ombligo
ampliamente expuesto. Los eslóganes, por su parte tendían
a ser vacíos como este que rezaba trabajamos tras bambalinas,
ayudando a nuestros clientes a cambiar de paradigmas y lanzar revoluciones.
Charles Cooper, cronista y bloquero de Cinet, criticó la falta
de imaginación de las presentaciones cuyo motor más frecuente
parecía ser vamos hacia adelante. ¿Acaso piensan
que el público espera aprender como ir hacia atrás?, escribe.
En estas circunstancias, el discurso de Larry Ellison, CEO de Oracle confirmó
que es el menos interesante de los grandes de la informática. Bill
Gate es siempre aburrido, Steve Jobs es siempre arrogante, Scott McNealy,
patrón de Sun, dejó de ser divertido con sus chistes contra
Microsoft. El pobre (es un decir) Ellison es aburrido como el primero,
arrogante como el segundo y hace los chistes agotados que el tercero sin
ser simpático.
Era el quinto hombre más rico del planeta (según Forbes)
antes que empezara la conferencia. Pero las acciones de Oracle bajaron
en un 8% después de su presentación y del anuncio paralelo
de mediocres resultados. Perdió puntos en esta competencia que
tanto le importa.
Trató de tranquilizar a quienes están preocupados por sus
recientes adquisiciones (10 en nueve meses, de People Soft a Siebel por
un total de alrededor de 20 mil millones de dólares). Prometió
hacer hincapié durante los próximos 24 meses sobre desarrollo
de middleware y de aplicaciones de servicios para aumentar la competitividad
de su empresa.
Lo más interesante, tal vez, sea su insistencia en hacer de los
estándares abiertos una piedra de toque del desarrollo futuro de
Oracle. Dijo contemplar la posibilidad de hacer que su nuevo proyecto
Fusión pueda funcionar con otras bases de datos.
El futuro
Si se toma en cuenta que muchos de los clientes de las empresas recientemente
adquiridas utilizan productos de la competencia como DB2 de IBM. La situación
podría ser difícil en la medida en la cual las bases de
datos representan el 80% de los ingresos de la empresa.
Otros ejes del desarrollo durante los dos próximos años
son el grid computing, la automatización de las bases de datos,
la seguridad y la inteligencia de negocios.
Las promesas no fueron suficientes. Brent Thill, analista del Prudential
Equity Group, declaró en una nota a sus clientes, citada por MarketWatch.com
que la integración exitosa de las diez adquisiciones del año
pasado para llevar a mejorar los ingresos a la base de datos y del middleware
sería un proceso largo.
Aun cuando Oracle lograra digerir todas esas empresas, algunos dudan de
su éxito a largo plazo. No es una cuestión de calidad de
sus bases de datos, es que después de x número de años
este mercado se ha saturado, declaró Dan Wallen, presidente de
la empresa de inversiones H2O.

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