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Una nueva explosión

Hay expectativa. una expulsión de ceniza ocurrida ayer generó temor de que el volcán haga una erupción mucho mayor


Publicada 3 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

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Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El coloso de Santa Ana volvió a impactar ayer a los pocos que se habían resistido a irse de sus casas, unas cuatro familias de los caseríos Calzonte Arriba y Calzonte Abajo, ya que como a eso de las 2:30 p.m. se registró una explosión de ceniza, pero esta vez, de muy baja magnitud.

Los signos que antecedieron al evento natural (retumbos y tronidos) fueron los mismos que escucharon los residentes de San Blas y Palo Campana el día de la erupción.

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Para los expertos de la Universidad de El Salvador (UES), lo anterior “significa mucho”, ya que si bien es cierto que el volcán liberó gran parte de su energía durante la erupción del sábado, el seguimiento realizado hasta la tarde de ayer muestra sustanciales cambios.

Evacuan por deslaves
Más de 1,131 personas
fueron alojadas en centros educativos de Coatepeque.
derrumbes
Un deslave de lodo, a raíz de las lluvias, sorprendió ayer a los residentes de los cantones de los alrededores del Lago de Coatepeque.
La unión
Pobladores de la comunidad La
Metaza, en la playa El Tamarindo, dicen que han surgido grietas en el suelo por donde brota agua caliente.
inundación
Varias familias que residen en la punta El Tamarindo, La Unión, han sufrido inundaciones por las recientes lluvias, pero no quisieron ser evacuados a un centro escolar.
en peligro
Las comunidades costeras han disminuido sus ingresos familiares, debido al clima, ya que
viven de la pesca. Aun así, muchos se arriesgan a faenar.

Uno de los más importantes es la cantidad de dióxido de azufre (SO2) emitido, que se midió horas después del suceso. Según dijo Francisco Barahona, especialista de la UES, del promedio de 2,500 toneladas diarias que se manejaban durante la última semana, éstas se redujeron a 212 toneladas.

Las posteriores valoraciones arrojaron un aumento en la expulsión de ese compuesto. Ya a las 2:00 p.m., los técnicos contaban un máximo de 900 toneladas de gas. Justo a esa hora, los aparatos de sismografía del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) registraban un incremento en la vibración volcánica.

Esa misma dependencia estatal informó que se registraron enjambres sísmicos de cuatro eventos pequeños de baja frecuencia a la 1:00 de la tarde del sábado.

Además, desde las 8:00 p.m. hasta las 9:30 de la noche del sábado, se detectó otro tremor (movimiento) de mayor amplitud, con un pequeño sismo de fractura. Luego, a las 11:10 p.m., se inició otro episodio y finalizó a las 12:00 a.m.


Informe preveía una expulsión

Un comunicado enviado por el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) de España a los especialistas de la Universidad Nacional, expresa que hace dos semanas había indicios del aumento de la actividad volcánica. “El análisis de evolución temporal de la emisión de dióxido de azufre (SO2) realizada por el grupo vulcanológico UES-ITER, el pasado 28 de septiembre reflejaba que el volcán de Santa Ana podría experimentar un cambio significativo de actividad entre el 30 de septiembre y el 5 de octubre de 2005½, dice el documento.

El informe añade que la clave del pronóstico lo reflejaron las altas tasas de fumarolas que salían desde el cráter de la montaña hacia la atmósfera previamente a su erupción (subió de 280 toneladas diarias de azufre a 4,000).

La misión fue encabezada por Pedro Hernández, vulcanólogo de esa institución, quien efectuó durante cerca de una semana mediciones de dióxido de azufre y de carbono, temperatura y vapor de agua, mediante el uso de sensores ópticos remotos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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