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[También volvió a correr lodo de ceniza]
La montaña rugió de nuevo

Actividad Intensos retumbos se escucharon ayer por la tarde. un riachuelo de lodo gris bajó por el lado de San blas. El coloso no está siendo monitoreado


Publicada 3 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

En la zona. Miembros del Comité de Emergencia Departamental de Santa Ana inspeccionan el riachuelo de lodo gris que bajó ayer en la tarde, posterior a los retumbos. Foto EDH/ Lizette Moreno

Jorge Beltrán/Óscar Iraheta
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Ayer después de las 2:00 p.m. y por el lapso de una hora aproximadamente, el volcán Ilamatepec reanudó los estruendos. Cuando se silenció, un río de lodo gris se deslizó por el cauce hecho por el aluvión de ceniza expulsada la víspera.

Policías, funcionarios de la fundación Procafé y periodistas que a esa hora se encontraban a la orilla del cauce que formó la riada de ceniza, salieron en estampida.

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Sergio Gil y Sergio Ticas habían llegado a la zona de San Blas, al este del volcán, para verificar los daños que el parque cafetalero había sufrido. Los retumbos impidieron su labor.

Únicamente tuvieron tiempo de decir que unas 15 mil manzanas de cafeto se habrían perdido y que posterior a la actividad volcánica deberán trabajar duro para recuperar las pérdidas.

Los retumbos sonaban tan espantosos que en el caserío Palo Campana, en la finca Santa Elena, decenas de hombres que intentaban recuperar los cadáveres de dos desaparecidos el sábado, abandonaron las tareas de rescate.

En un tiempo de cinco minutos, todos los equipos de búsqueda evacuaron y en la presteza por huir, un agente de la policía se fracturó una pierna al accidentarse en su motocicleta.

Ayuda. María Valdivieso, 93 años, permitió ser evacuada ayer del caserío Los Andes. Foto EDH/ Lizette Moreno

Los bufidos afligieron a cuatro familias que el sábado anterior se habían resistido a abandonar sus viviendas.

Con evidente nerviosismo pidieron a los socorristas que las llevaran a los albergues de refugiados.

Dos hombres que se habían quedado cuidando de que sus casas no fueran saqueadas y para vigilar que la cosecha de jocotes de corona no les fuera robada, dijeron haber sentido fuertes temblores.

“Ha temblado como dos veces. Cuando yo estaba cortando los jocotes sentí como que levantaban el palo”, aseguró un lugareño que ayer decidió irse al albergue donde está refugiada su mujer y sus hijos.

Sin monitoreo

Desde el momento de la erupción, la actividad del gigante no está siendo monitoreada en el sitio por los expertos, según afirmó ayer el gobernador departamental de Santa Ana, Gerardo Escalón.

El funcionario aseguró que el cráter no ha sido auscultado desde que hizo la erupción pues el grado de peligrosidad que representa lo ha impedido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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