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La fuerza de las aguas. En las zonas costeras de
Baja California se han producido graves inundaciones y han evacuado
a cientos de familias. Fotos EDH
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El
Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
El huracán Otis perdió fuerza ayer y se convirtió
en tormenta tropical, dirigiéndose al norte hacia una franja de
territorio poco poblada de la Península de Baja California, mientras
que una depresión tropical en el sur del país se fortaleció
y tocó tierra.
La tormenta tropical Stan se formó ayer antes del amanecer y luego
azotó la costa a unos 65 kilómetros al suroeste de las ruinas
arqueológicas de Tulúm, con vientos sostenidos máximos
de 75 kph.
Se espera que la tormenta arroje hasta 38 centímetros (15 pulgadas)
de lluvia en algunas zonas de la Península de Yucatán y
Belice antes de perder fuerza y convertirse en depresión tropical.
No se informó de daños importantes, y se esperaba que se
desplazara al sur de la popular ciudad turística de Cancún.
Los meteorólogos del Centro Nacional de Huracanes en Miami dijeron
que era probable que la tormenta atravesara hasta el Golfo de México,
donde podría fortalecerse y volverse tormenta tropical de nuevo.
A lo largo de la costa del Pacífico, el gobierno mexicano emitió
una advertencia de tormenta tropical para la región sur de la península
de Baja California, a medida que Otis continuaba rozando los costados
de la estrecha franja de tierra.
El fenómeno climático se desplazaba lentamente a lo largo
de la costa a 6 kph y se espera que azotará una franja de costa
desierta ayer por la noche o ahora por la mañana.
Tenía vientos sostenidos máximos de 115 kph y los pronósticos
indican que se debilitará aún más en las próximas
horas.
Como preparación, las autoridades estatales le solicitaron al Ejército
que ayudara a evacuar las islas de Magdalena y Margarita, frente a Comondú.
El viernes por la noche y el sábado, más de 1,000 personas
dejaron sus hogares a medida que la lluvia del sector externo de la tormenta
provocó inundaciones en los barrios pobres de las afueras de Cabo
San Lucas, donde muchas casas son poco más que barracas de madera.
Las autoridades fueron tocando de puerta en puerta como parte de un plan
de desalojo voluntario.
Las autoridades de protección civil indicaron que casi 700 familias
se reunieron en escuelas y edificios del gobierno empleados como refugios
en Cabo San Lucas, y que más de 200 familias fueron evacuadas en
San José del Cabo, un destino turístico cercano. Hubo desalojos
a menor escala en Miraflores y Santiago.

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