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Palabras
Disparo de amor en la urbe tenebrosa
Nada es real. Por tanto, no
hay nada de qué preocuparse, como dijo Lennon.
Publicada 3 de octubre 2005, El Diario de Hoy
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Carlos Balaguer
palabrasbalaguer@gmail.com
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Sólo quedan en algún lugar del universo y del ser los
campos de fresa eternamente verdes. En ese apartado y claro país
de los eternos fresales. Campos del alma humana.
De arbustos fugaces cuyo fruto dulce y rojo simula la forma del corazón
del hombre: Dulce y suave de su cáscara. Tan de la vida, de la
muerte y de la seca estepa.
Fruto milagroso del existir. Que a pesar de que le muerdes, sangra dulzura
en tus labios. Que te devuelve miel por cada ofensa. Que se convierte
en almíbar cada vez que le hiere la existencia. Que es el verdadero
amor: la fruta del eterno fresal. La que da su miel cada vez que sangra.
Aunque un dolor, un desengaño o una bala te espere entre la entenebrecida
urbe, como ocurrió con el célebre Beatle... ¡Que tus
campos eternos de fresones sigan creciendo allá en lontananza de
tu anhelo!
Si al fin todo es ilusión, porque todo mañana pasará.
Entonces no hay por qué preocuparnos. Será sólo la
vida que nos habrá dejado atrás.
Tan sólo quedarán los sembradíos de fresa, eternamente
verdes y perfumados. Lo demás del mundo que es su tristeza,
miseria, dolor y vanidad tan sólo vuelve a ser parte de esa
breve ilusión de ser humanos.
DÍA A DÍA
Ventajas internet
La Internet, como bien lo sabemos, está derrumbando fronteras
y conectando, a la velocidad de la luz, a gentes, organizaciones
y empresas en todo el mundo, comenzando por aquellos que juegan al ajedrez
o intercambian recetas de cocina a través de sus computadoras.
Practicar otros idiomas es algo normal; pedir consejos médicos,
asociarse con personas que comparten intereses, obtener información
de primera mano, es apenas al punto de entrada a un vasto universo de
conocimientos.
La ventaja adicional de los tutores extranjeros sobre los locales es que
sus alumnos, además de inglés y otras disciplinas, también
aprenden sobre costumbres, cultura, historia y geografía de tierras
distantes, lo que contribuye a mejorar sus perspectivas sobre el mundo.
Con la Internet, los jóvenes consiguen escapar de la aldea, superar
lo que enseñan profesores anquilosados, trazarse metas ambiciosas
en la vida y querer viajar. Asimismo, educadores retirados pueden servir
voluntariamente como tutores de jóvenes en sus propias comunidades
sin los riesgos, el costo y la fatiga de desplazarse a otras ciudades
o barriadas.

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