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| Orgullo. Los campeones del mundo levantan el
trofeo y gritan su éxito. México comprobó que
tiene un futuro promisorio en el balompié mundial, ayer lo
sufrió Brasil. ¡Qué envidia! Foto
EDH/AP |
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
México alcanzó ayer uno de los más grandes logros
en su historia futbolística, al proclamarse campeón mundial
Sub 17 tras vencer por 3-0 a Brasil en la final disputada en Lima.
Carlos Armas a los 31; Omar Esparza, a los 33; y Ever Guzmán,
a los 86, marcaron los goles para un conjunto mexicano cuya coronación
se justifica por lo que mostró a lo largo del torneo.
El partido, jugado ante un prácticamente colmado Estadio Nacional
de Lima y con la presencia del presidente de la FIFA, Joseph Blatter,
fue emotivo y con pasajes de buen fútbol, aunque Brasil estuvo
por debajo de lo que se esperaba.
En una de las primeras jugadas se dio un suceso que quizás podría
explicar parte del resultado: Anderson, la gran estrella de Brasil, se
lesionó en una acción áspera y, aunque hizo un esfuerzo
sobrehumano para recuperarse, tuvo que dejar el campo a los 16 minutos.
Brasil, tricampeón mundial de la categoría, quedó
huérfano. El cuadro sudamericano era un mar de imprecisiones que
hacía recordar la noche en que, también sin Anderson, fue
humillado por Gambia. Aún así, estuvo cerca de irse en ventaja
con un tiro libre de Celso.
Sin embargo, en la respuesta apareció por primera vez la imagen
de Dos Santos. El delantero del Barcelona de España escapó
de la marca, ganó el fondo por la derecha y lanzó un centro
para que el Bota de Oro Vela se lanzara en una espectacular palomita
a clavarla.
La fiesta se instalaba en la tienda mexicana y los brasileños no
parecían entender lo que pasaba, cuando en la siguiente jugada,
Esparza desde la derecha sacó un remate de antología, inatajable
para cualquier arquero. El 2-0 parecía sentenciar temprano el partido.
Incluso, los aztecas tuvieron después otras ocasiones
de aumentar, en especial con una jugada espectacular de Dos Santos, quien,
tras abrirse camino, sacó un remate arriba que Felipe logró
sacar con una gran volada a los 42.
Para la segunda parte, Brasil entró con ánimos renovados
y a los 49 Celso estuvo cerca de descontar.
Los minutos transcurrieron sin que Brasil pudiera inquietar con propiedad,
mientras México se cerraba en la defensa y limitaba sus ambiciones
ofensivas a contragolpes que perdieron fuerza en la medida en que Dos
Santos se quedaba sin piernas.
Cuando todo conducía al 2-0, la goleada, quizás una exageración
para lo visto en el campo, llegó por una acción de Guzmán
que hizo estallar la fiesta azteca.
El árbitro marcó el final y México inscribió
su nombre en la lista de campeones mundiales.

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