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El azufre daña a los cafetos

Peligro. Las emanaciones del Ilamatepec están quemando el follaje de los cafetales de Santa Ana . Se teme que los arbustos mueran. Recuperar la plantación llevaría por lo menos 10 años


Publicada 2 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Revisión.
Miguel Hernández, encargado de una de las fincas afectadas, revisa uno de los cafetos dañados. Hojas, tallos y frutos tienen quemaduras por la lluvia de la madrugada del domingo. Foto EDH/Archivo

José Alberto Barrera
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


Un área de al menos 140 manzanas de terreno cultivado con café de estricta altura está quemado por la emanación de dióxido de azufre del volcán Ilamatepec.

Según los técnicos de Procafé (Fundación Salvadoreña para las Investigaciones del Café), aún no se puede calcular el monto de los daños porque existe el riesgo de que muchos arbustos mueran y que los estragos sean notables en más de una cosecha y por ende se multipliquen los costos.

Panorama
- Según el Servicio Nacional de Estudios Territoriales, SNET, el volcán presenta
un incremento significativo de la actividad, tanto en el número de sismos, como en la cantidad de la energía liberada.
- El aumento se detectó desde la noche del sábado 27 de agosto.
- Asociada a esta actividad se forman columnas de gas y vapor que se levantan entre 500 y mil metros sobre el borde del cráter.
- Un incremento significativo en la emisión de dióxido de azufre (SO2) ha sido determinada preliminarmente por el equipo de investigación vulcanológica de la Universidad de
El Salvador.

El Diario de Hoy constató ayer que las fincas con más quemaduras son Rosi, San Blas y Santa Elena, ubicadas a por lo menos cinco kilómetros al sureste del cráter, en el Cantón Palo Campana de Santa Ana.

Algunos de los pobladores de la zona explicaron que la apariencia del bosque cafetero cambió radicalmente tras una lluvia con fuertes vientos que azotó la zona entre la noche del sábado y la madrugada del domingo.

Las gotas tenían altas concentraciones de dióxido de azufre (lluvia ácida) y terminaron dañando toda la materia vegetal.

La zona, según algunos testimonios, nunca había registrado este tipo de fenómenos, dado que los vientos generalmente llevan los gases emanados por el volcán hacia el suroeste del cráter (hacia Izalco).

Estragos

Alirio Hernández, agrónomo y administrador de la finca San Blas, dijo que las quemaduras han afectado aún a las especies de maleza más resistentes. Para algunos pobladores “la zona luce como si una avioneta hubiese rociado veneno”.

Los pronósticos preliminares son desalentadores. Se estima que, a corto plazo, la zona afectada registrará una sensible baja de productividad, derivada de la pérdida de follaje.

“En seis días el panorama ha cambiado drásticamente. Creemos que en unos 15 días las hojas de los árboles de sombra y de los cafetos más dañados caerán al piso”, dijo Hernández.

El agrónomo explicó que más allá de una baja de productividad, se teme que las plantas mueran envenenadas. Eso elevaría significativamente los costos económicos.

De acuerdo con Miguel Navas, técnico de Procafé, recuperar esas plantaciones tardaría varios años.

Arrasado.
La nube de gases dejó su marca en un área de por lo menos siete kilómetros cuadrados desde el cráter. No se
salvó ningún vegetal. Se registran daños en maíz, frijol y repollo. Foto EDH/Archivo

Se estima que algunos de los cafetales de las faldas del volcán Santaneco tienen cerca de 40 años y aunque no están en su mejor momento por el abandono sufrido tras la crisis de los precios del café mantienen niveles promedio de producción cercanos a los 20 quintales por manzana.

Miguel Hernández, encargado de una de las fincas afectadas, explicó que una de las mayores preocupaciones es la cercanía de la época seca (entre octubre y noviembre).

Agregó que por ahora se teme que con el cambio de estaciones los árboles de sombra que sobrevivan no recuperarán su follaje con rapidez lo que hará vulnerable a los cafetos, en especial porque en menos de dos meses comenzarán a soplar los vientos del norte, los cuales podrían deteriorar a un más a las plantaciones.

Esperanzas
Pese a que los estragos de esta semana preocupan al sector, los daños no son generalizados.

Según las estadísticas de Procafé, en un radio de 14 kilómetros desde el cráter del volcán santaneco hay cerca de 56 mil manzanas cultivadas con café y la mayoría está en buen estado.

Por ejemplo, las plantaciones de la ladera norte están intactos y se espera que tengan mejores rendimientos los cuales son impulsados por la ejecución de más labores de mantenimiento, posibles por la recuperación de los precios internacionales.

Sin embargo, el rubro afronta otro reto: el miedo.

Alirio Hernández dijo que aunque ahora el éxodo de los habitantes de la zona no es grande, ya es notorio.

“La gente tiene miedo y algunos se han ido a otras zonas. Sin embargo, en poco tiempo podrían marcharse todos y no habrá quien trabaje las plantaciones”, dijo.

Algunos de los pobladores de la falda sudeste del volcán Ilamatepec dijeron que el fenómeno (la lluvia ácida) por ahora es esporádico y que no hay mayores impedimentos para que sigan trabajando.

Aún con ese optimismo, algunos de ellos han decidido trasladarse temporalmente a zonas más alejadas del volcán como el municipio del Congo y otros a ver con desconfianza al Ilamatepec.


“El sabor del agua se tornó muy ácido”

Con la repentina incidencia de la lluvia ácida, los pobladores de los cantones cercanos al cráter del Ilamatepec han afrontado otros fenómenos como la acidez del agua lluvia, la cual consumen ante la falta de sistemas potabilizadores.

Edwin González, un adolescente de 14 años, dijo que desde el domingo el líquido ha tomado un sabor a moho.

Por su parte, Miguel Hernández dijo que “después de la lluvia el sabor del agua se tornó muy ácido”, lo que imposibilita su consumo.

Desde hace unas semanas, los habitantes de la zona reciben pipas con agua potable. Sin embargo, los cargamentos no llegan a las nuevas zonas con problemas de lluvia ácida.

La fauna se fue

En la zona más afectada otro de los problemas notorios es la ausencia de aves e insectos.
Según algunos pobladores, el ambiente cargado, principalmente de azufre, las ahuyentó.

Ricardo Martínez, uno de los guardaparques del Parque Nacional Los Volcanes, explicó que desde hace dos meses el azufre ha matado a venados y otras especies en una de las zonas más cercanas al cráter (por la ladera norte), un efecto que ha generado la migración de otros.

El acceso al cráter continúa restringido por el riesgo que representa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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