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Expulsión de ceniza, el escenario esperado

Riesgos. Las Autoridades anuncian un incremento de la lluvia ácida, los flujos de lodo y deslizamientos y es posible otra erupción.


Publicada 2 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Alerta. Aumenta el peligro de derrumbes en los sitios cercanos a pendientes, ríos o quebradas de la ladera oriental. Foto EDH

A. Dimas/E.Velásquez/E. Rodríguez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El escenario eruptivo que semanas atrás se creía podría ocurrir en el volcán Ilamatepec de Santa Ana se cumplió ayer de forma inesperada, pese a que apenas el viernes el enjambre sísmico presentó una disminución significativa.

A las 8:40 de la mañana, cuando las mayoría de los que habitan en las faldas del volcán realizaban sus faenas, el coloso expulsó ceniza caliente, roca volcánica cerca del cráter y alrededor de éste, declaró la directora interina del Servicio Nacional de Estudios Territoriales, Elda Vásquez de Godoy.

“El volcán liberó una cantidad de energía, dándose una erupción de moderada magnitud así como la que se había previsto. El volcán arrastró la ceniza y fragmentos de roca que se habían estado generando por los sismos de fractura”, detalló la experta.

La nube alcanzó un radio de 10 kilómetros y la columna de humo llegó a 15, 240 metros de altura. La especialista no descarta que ocurra otra erupción similar a la de ayer.

Según el último parte de meteorología, cuando ocurrió el evento el viento soplaba con dirección sureste a seis kilómetros por hora. Eso fue suficientes para que la ceniza que se esparciera hasta Nahuizalco, Salcoatitán, Juayúa y Ahuachapán, Los Naranjos y la zona de afectación que son cuatro kilómetros del centro del cráter.

In Situ. Carlos Pullinger, de Geología de SNET, también verificó el evento en Santa Ana. Foto EDH

En tanto, Venancio Henríquez y Francisco Barahona, vulcanólogos de la Universidad de El Salvador, subieron a la zona de San Blas. Desde allí se podían observar algunas fumarolas que expelían humo en la parte este del volcán. Además, toda la vegetación del sector sufrió los estragos del material que expulsó el cráter.

Henríquez informó que ocurrió lo que se había previsto, de acuerdo con la última erupción que hizo el coloso en 1904.

Sin embargo, reiteró que en las plumas de humo que aún se veían activas en las laderas del volcán cabe la posibilidad de que salga magma, pero recordó que primero deberán analizarse su desarrollo.

Con respecto al material que expulsó el volcán, dijo que es un material preexistente, llamado lahajares, o sea, una mezcla de piedra, lodo y agua. Según dijo, lo que ha bajado del Ilamatepec no ha sido magma o lava como se le conoce popularmente.

Agregó que el tipo de erupción es denominada freática, o lo que comúnmente el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) ha dado en llamar “erupción de ceniza”.

En cuanto a las piedras que lanzó el Ilamatepec hasta la calle que conduce al Cerro Verde, informaron que por su velocidad y peso se estima que vinieron desde adentro del cráter (en la zona incandescente). Son llamadas técnicamente piedras balísticas.

Las mediciones realizadas hasta las 2:00 p,m de ayer, daban como resultado de 50 a 60 grados cada una, con pesos que oscilan entre las 50 a 110 libras. Por el momento aseguran que es difícil decir si brotará lava, pero es seguro un incremento de la lluvia ácida, el flujo de lodo y los deslizamientos de tierra por la ladera oriental.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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