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Cafetales dañados por la ceniza

PELIGRO. Lluvia ácida y humo golpearon los cultivos del grano de oro en Ahuachapán, Sonsonate y Santa Ana al extenderse como la pólvora.


Publicada 2 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Peligro. Varias cabezas de ganado estaban expuestas al aire libre en el momento de la erupción del volcán Ilamatepec, por lo que se vieron cubiertas por las cenizas. Foto EDH

Alma López, Regina Miranda
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Las nubes de ceniza y gases expulsados por el volcán Ilamatepec se regaron como pólvora, arrastradas por el viento y la lluvia, han caído en alrededor de 58 mil manzanas de café y una indeterminada cantidad de áreas forestales de Juayúa, Salcoatitán y Apaneca.

Minutos después de enterarse de que la ceniza había cubierto las plantaciones, un grupo de empresarios y funcionarios del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) se reunió en la sede de la entidad para evaluar la situación y enterarse de las zonas afectadas.

Edgar Campos, coordinador general del MAG, dijo que de acuerdo con los informes de los empresarios, técnicos del ministerio y Procafé que estaban en las zonas afectadas, los daños son considerables.

Por ejemplo, los cultivos de las zonas aledañas a la parte nororiental del volcán serán afectados por la vertientes de agua caliente que han comenzado a emanar.

En la parte norte del Ilamatepec, los cafés de estricta altura sufrirán daños debido a la cantidad de ceniza que ha caído en la zona. “Los cafés de la taza de excelencia son los más afectados”, añadió con mucho pesar Campos.

Jorge Alabí, director de Economía Agropecuaria del MAG, dijo que el volcán, desde que inició actividad, con las emanaciones de dióxido de azufre, ha quemado las hojas de los follajes de las plantas de café, así como las de otros árboles que les sirven de sombra.

Alabí manifestó que los síntomas del daño son la pérdida de la pigmentación de las hojas, se han vuelto amarillas y comienzan a caerse.

Con lo sucedido ayer los daños se acrecentarán, justo en octubre, cuando la cosecha arrancaba, como ya es tradición.

Pero no sólo las hojas sufrirán daños, los frutos que ya estaban en su punto para que fueran cortados también tienen quemaduras, algo que provocará que se sequen y caigan. Aquellas que resistan a la inclemencia quedarán con secuelas como pequeñas úlceras.

Sergio Gil, director ejecutivo de Procafé, afirmó que, de acuerdo con estimaciones preliminares, los daños causados por la erupción del coloso se focalizan en alrededor de 58 mil manzanas afectadas por la caída de la ceniza.

Edgar Campos, coordinador general del MAG, dijo que según los informes técnicos recabados ayer por el personal del ministerio y Procafé, los cafetales ubicados en las zonas aledañas al Lago de Coatepeque se verán también afectadas, porque el agua de las vertientes tienen temperaturas altas.

Desde que comenzó la actividad del volcán, los empresarios y entidades relacionadas con el agro han seguido de cerca los posibles daños que con el pasar de los meses se convirtieron en una cruda realidad.

Los costos

Hasta antes de la erupción, los daños estimados por estudios de Procafé y el MAG con respecto a los follajes quemados por el dióxido de azufre eran 140 manzanas. Gil aseveró que las cifras, después de lo sucedido ayer, pueden variar.

“No nos gustaría dar a conocer las pérdidas en dólares, porque falta que hacer inspecciones, ir a los lugares afectados a realizar un inventarios”, dijo Campos. Se tiene previsto que una vez se pueda llegar hasta las zonas aledañas del Ilamatepec, un grupo de 35 inspectores visitará las fincas.

Los informes de un total de 75 técnicos que ya estaba en las zonas antes de hacer erupción el volcán han hecho posible que el Gobierno y los empresarios tengan datos más certeros de los daños provocados por el coloso que ha despertado.

Según Gil, la ceniza y el dióxido de azufre podrían provocar una pérdida no menor del 20% de la cosecha nacional de café. La baja productividad va afectar la economía del país, así como la generación de empleo.

Los empresarios ganaderos también tienen problemas, alrededor de 2 mil reses han tenido que ser resguardadas para protegerlas de la lluvia ácida y evitar que coman pasto contaminado con azufre y ceniza.

“La ganadería salvadoreña de alta calidad está siendo también afectada. Por ejemplo la mayor parte son vacas lecheras de raza Holstein”, aseveró campos.

Cuando la situación baje de intensidad, el MAG y Procafé realizarán estudios en una de las zonas más importantes para la caficultura nacional, porque se produce el café que tiene mayor calidad y precio, como lo son gourmet y taza de excelencia.

Las cifras que se consideraban como posibles pérdidas hace dos días, en el caso que de el Ilamatepec erupcionara, rondaban en los 44 millones de dólares. Ahora está la incertidumbre si este número será superado con creces después de lo acontecido.

Algo que se revelará cuando el Ilamatepec permite que los salvadoreños exploren las secuelas dejadas por el despertar de su letargo.

Expertos consideran que lo se encuentre una vez se realicen las visitas a las zonas afectados no son nada alentadoras, por el momento, todos aguardan a que cese su impaciencia.

Los cafetales han sido testigos del estrago que puede desencadenar un fenómeno de este tipo para la vida de los salvadoreños en los diversos ámbitos.

La ganadería no será evacuada

La Asociación de Productores de Leche de El Salvador (Proleche) considera que la erupción del volcán Ilamatepec no afectará el ganado que se encuentra en la zona.

Alfonso Escobar, presidente de Proleche, expresó que no es necesario la evacuación del ganado, ya que no ha existido mayor problema en la zona. Además comentó la dificultad que significaría el traslado de los animales.

“No se pretende sacarlas, lo único que les ha caído es ceniza y, como está lloviendo, se está lavando. Ese tipo de raza no puede vivir en la zona costera”, manifestó.

Según Escobar, hay unas mil cabezas de ganado en las faldas del volcán.

También reiteró que el dueño del terreno está tomando las medidas necesarias para que los animales no coman del pasto, ya que éste tiene cenizas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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