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Alerta roja

El coloso terminó de despertar después de varias semanas de constante actividad, El volcán de santa ana desató su furia provocando dos muertos, tres desaparecidos, cuatro heridos, 5,014 evacuados y 54 escuelas cerradas.


Publicada 2 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Centenares de personas abandonaron ayer los alrededores del volcán de Santa Ana, luego de que este erupcionó y expulsó gas, ceniza y piedras incandescentes. Foto / Rodolfo Chavarría, especial para el Diario de Hoy

Óscar Tenorio
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Centenares de personas abandonaron ayer los alrededores del volcán de Santa Ana, luego de que este erupcionó y expulsó gas, ceniza y piedras incandescentes.

En medio de la desesperación y la incertidumbre, las autoridades informaron a dos personas desaparecidas y al menos diez heridos.

El evento inició a las 8:05 de la mañana, cuando se escucharon dos grandes explosiones. Inmediatamente, el coloso expulsó las piedras de hasta un metro de diámetro, que cayeron en los alrededores del cráter; seguido de una columna de humo que alcanzó unos diez mil metros (diez kilómetros), de acuerdo a cálculos del Servicio Nacional de Estudios Territoriales.

Minutos después, la ceniza comenzó a esparcirse en buena parte del territorio occidental del país y llegó, incluso, hasta algunos pueblos del departamento de Ahuachapán.

En una de las laderas de la montaña, en el área de Palo de Campana, se formó un río de ceniza hirviente. En ningún momento, hubo emanaciones de lava, tal como algunos lo esperaban.

Aturdidos, los pobladores de los cantones aledaños al cráter del volcán comenzaron a bajar como pudieron, ya que a esa hora no existían muchos recursos en la zona, como camiones o autobuses, para evacuar el sector.

En el transcurso de la mañana, el Gobierno, a través del Comité de Emergencias Nacional (Coen) y de otras instituciones, comenzó a enviar refuerzos a la montaña, para sacar de allí lo más pronto posible a los afectados.

Los lugareños fueron llevados a los distintos albergues que habían sido seleccionados previamente.

Algunos fueron instalados en las siete escuelas de la zona, mientras que un gran número, unos 800, fueron llevados al Estadio Óscar Quiteño, en la ciudad de Santa Ana.

Al cierre de esta edición, las autoridades contabilizaban 3 mil 200 damnificados registrados, aunque la cifra podría aumentar considerablemente, ya que en los alrededores del volcán viven unas 20 mil personas.

Control

Minutos después de iniciada la fase eruptiva, las autoridades de Gobierno se movilizaron e instalaron un puesto de mando, para coordinar las medidas a seguir.

En primer lugar, el Coen decretó la alerta roja en una zona de cuatro kilómetros alrededor del cráter y alerta amarilla, en fase amarilla, en las poblaciones cercanas.

Debido a la alarma generada, los técnicos del SNET y funcionarios pidieron a la población mantener la calma, pues el peligro había pasado.

En tanto, el Presidente de la República, Antonio Saca, quien acudió al centro de coordinación gubernamental, explicó que lo primordial era salvar las vidas de los afectados y ubicarlos en lugares seguros, para proporcionarles abrigo y alimentos.

El dinero para atender esta emergencia saldrá de los presupuestos normales de las distintas dependencias estatales involucradas, aunque podrían recurrir al fondo de la Ley de Prevención de Desastres, de ser necesario.

El mandatario también le pidió a la población mantener la calma e informarse debidamente a través de los medios de comunicación, para evitar distorsiones.

Las autoridades de Gobierno también le pidieron a la población, en especial a los automovilistas, dejar libres las carreteras que conducen hacia el área crítica, ya que lo sucedido no se trataba de un “espectáculo”.

“Las personas quieren subir al volcán y lo único que hacen es entorpecer las labores de evacuación”, agregó el gobernante Saca.

Y mientras se normaliza la situación, los titulares del Ministerio de Educación han ordenado la suspensión de las clases en 51 escuelas ubicadas en la zona del volcán.

Cálculos

De acuerdo a los primeros informes del SNET, la erupción ocurrida en el Ilamatepec es considerada de “moderada a mediana magnitud”.

Durantes esos momentos críticos, los equipos de monitoreo registraron una vibración de gran magnitud, diferentes a las ocurridas en las últimas semanas. La estación de San Blas registró un cambio en las unidades de medida de liberación de energía, de 44 a 1,368.

Los técnicos advierten que podrían ocurrir deslizamientos, sobre todo, en la ladera oriental del volcán, contigua al lago de Coatepeque.

Asombro. Habitantes de Juayúa, en Sonsonate, observan el humo lanzado por el volcán. Foto EDH

Aunque algunos funcionarios sostienen que lo peor ya pasó, la actividad eruptiva en el volcán podría continuar.

El fenómeno desde varios ángulos

Desde el aire

La imagen de la portada de esta edición fue captada por Rodolfo Andrés Miguel Chavarría, quien realizaba prácticas de vuelo en una avioneta.

La foto la tomó minutos después de ocurrir la explosión y la emanación de la enorme columna de humo.

Desde el lago Varios integrantes de la Federación de Remo realizaban sus prácticas matutinas en el Lago de Coatepeque, cuando ocurrió la erupción.

Carlos Felipe Flores, quien hacia sus prácticas de remo, corrió en busca de su cámara digital y tomó varias fotos que se incluyeron en esta edición.

Desde Tierra En Juayúa se realizaba un festival de bandas de paz al momento de la emanación.

El periodista Carlos Torres, quien estaba en la zona, captó varias imágenes impactantes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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