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Los grillos y libélulas de Aída

La propuesta de Escalante está inspirada en la forma poética del haikú. El libro tiene coloridas ilustraciones.

Publicada 2 de octubre 2005, El Diario de Hoy

Fina edición. La portada fue elaborada con manta teñida en añil. Foto EDH

Carmen González Huguet/Colaboradora
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com


Editora de exquisito gusto y escritora por derecho propio, Aída Escalante acaba de presentar su libro Concierto de grillos y libélulas, el cual recoge su experiencia vital, rica y sabia, a través de una forma poética proveniente del Japón: el haikú, que simboliza el mundo de la naturaleza o de las emociones humanas.

La cuidada edición encuadernada en pasta dura forrada —en manta de algodón y teñida con añil—, contó con la traducción al japonés a cargo de Keiko Sakai y Takayoshi José Yamagiwa.

También incluye ilustraciones de la pintora salvadoreña Titi Escalante y reproducciones de grabados japoneses del Siglo XVIII.

Toda la edición es un ejemplo de buen gusto y de trabajo amoroso y prolijo, desde la tipografía, elegante y sobria, hasta la selección del papel y la extraordinaria calidad de la impresión.

El libro ofrece una breve aproximación al haikú, forma poética japonesa muy antigua. Su más notable cultivador fue el poeta Matsuo Basho (1644-1694), quien viajó por diversas regiones de Japón y dejó notables diarios de sus jornadas.

Grabado. Fragmento de la obra de Hiroshige. Foto EDH

Antes de Basho, el haikú acostumbraba abordar temas no convencionales y en tono sereno. Este autor levantó el arte a un nuevo desembarco literario con la creación de minúsculos poemas que alcanzan la plenitud del género.

El premio nobel mexicano Octavio Paz se refería al haikú en su ensayo Tres momentos de la poesía japonesa, publicado en Las peras del olmo.

Tradición nipona

En Japón, además de Matsuo Basho, ha habido grandes poetas cultivadores del haikú, como Issa Kobayash, Oshima Ryoto, Masaoka Shiki y Yosa Buson.

En Latinoamérica, uno de los más destacados cultivadores del haikú fue Jorge Luis Borges.
Y en El Salvador, han cultivado esta forma poética escritores como Álvaro Menéndez Leal, David Escobar Galindo, Mario Noel Rodríguez, Carlos Cañas Dinarte y ahora Aída Flores Escalante, quien nos brinda, en este libro, su particular visión de la naturaleza.

Su libro constituye un verdadero deleite para los ojos y para el espíritu, un remanso de belleza en medio de la urgencia y el bullicio de nuestros días y un regalo que bien podemos hacernos los que todavía amamos entrañablemente a la poesía.


Toda una ceremonia

Sonido de grillos, delicados arreglos de Ikebana y figuras animales hechas con la técnica del origami constituyeron un especial ambiente japonés, el jueves pasado, en el restaurante Daruma.

Toda esta atmósfera se combinaba para realzar el trabajo poético de Aída Flores Escalante. La ocasión: un recital especial de los poemas de su más reciente libro Concierto de grillos y libélulas.

Este esmero por recrear la delicada cultura japonesa tenía como objetivo celebrar la grandeza y humildad de esa forma poética nipona denominada haikú.

Este recital contó con la presencia de diplomáticos como la del doctor Aníbal Quiñónez Abarca, secretario general del Sistema de Integración Centroamericana. Él realizó una introducción a dicha forma literaria y felicitó a la autora “por acercar Japón a nuestro país”.

Por su parte, el doctor Mynor Gil, ex embajador de El Salvador en dicha nación, expresó que el escritor que escribe el haikú “debe ser fiel al sentido místico”.

A continuación, los presentes disfrutaron la lectura de algunos poemas en voz de la propia autora. La misma que fue acompañada por la traducción en japonés por parte de Keiko Sakai.

Concierto de grillos y libélulas es un colorido libro que desarrolla en sus páginas el ciclo de la vida, del año, del día, comentó su autora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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