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| Fina edición. La portada fue elaborada
con manta teñida en añil. Foto
EDH |
Carmen González
Huguet/Colaboradora
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Editora de exquisito gusto y escritora por derecho propio, Aída
Escalante acaba de presentar su libro Concierto de grillos y libélulas,
el cual recoge su experiencia vital, rica y sabia, a través de
una forma poética proveniente del Japón: el haikú,
que simboliza el mundo de la naturaleza o de las emociones humanas.
La cuidada edición encuadernada en pasta dura forrada en
manta de algodón y teñida con añil, contó
con la traducción al japonés a cargo de Keiko Sakai y Takayoshi
José Yamagiwa.
También incluye ilustraciones de la pintora salvadoreña
Titi Escalante y reproducciones de grabados japoneses del Siglo XVIII.
Toda la edición es un ejemplo de buen gusto y de trabajo amoroso
y prolijo, desde la tipografía, elegante y sobria, hasta la selección
del papel y la extraordinaria calidad de la impresión.
El libro ofrece una breve aproximación al haikú, forma poética
japonesa muy antigua. Su más notable cultivador fue el poeta Matsuo
Basho (1644-1694), quien viajó por diversas regiones de Japón
y dejó notables diarios de sus jornadas.
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| Grabado. Fragmento de la obra de Hiroshige. Foto
EDH |
Antes de Basho, el haikú acostumbraba abordar temas no convencionales
y en tono sereno. Este autor levantó el arte a un nuevo desembarco
literario con la creación de minúsculos poemas que alcanzan
la plenitud del género.
El premio nobel mexicano Octavio Paz se refería al haikú
en su ensayo Tres momentos de la poesía japonesa, publicado en
Las peras del olmo.
Tradición nipona
En Japón, además de Matsuo Basho, ha habido grandes poetas
cultivadores del haikú, como Issa Kobayash, Oshima Ryoto, Masaoka
Shiki y Yosa Buson.
En Latinoamérica, uno de los más destacados cultivadores
del haikú fue Jorge Luis Borges.
Y en El Salvador, han cultivado esta forma poética escritores como
Álvaro Menéndez Leal, David Escobar Galindo, Mario Noel
Rodríguez, Carlos Cañas Dinarte y ahora Aída Flores
Escalante, quien nos brinda, en este libro, su particular visión
de la naturaleza.
Su libro constituye un verdadero deleite para los ojos y para el espíritu,
un remanso de belleza en medio de la urgencia y el bullicio de nuestros
días y un regalo que bien podemos hacernos los que todavía
amamos entrañablemente a la poesía.
Toda una ceremonia
Sonido de grillos, delicados arreglos de Ikebana y figuras animales hechas
con la técnica del origami constituyeron un especial ambiente japonés,
el jueves pasado, en el restaurante Daruma.
Toda esta atmósfera se combinaba para realzar el trabajo poético
de Aída Flores Escalante. La ocasión: un recital especial
de los poemas de su más reciente libro Concierto de grillos y libélulas.
Este esmero por recrear la delicada cultura japonesa tenía como
objetivo celebrar la grandeza y humildad de esa forma poética nipona
denominada haikú.
Este recital contó con la presencia de diplomáticos como
la del doctor Aníbal Quiñónez Abarca, secretario
general del Sistema de Integración Centroamericana. Él realizó
una introducción a dicha forma literaria y felicitó a la
autora por acercar Japón a nuestro país.
Por su parte, el doctor Mynor Gil, ex embajador de El Salvador en dicha
nación, expresó que el escritor que escribe el haikú
debe ser fiel al sentido místico.
A continuación, los presentes disfrutaron la lectura de algunos
poemas en voz de la propia autora. La misma que fue acompañada
por la traducción en japonés por parte de Keiko Sakai.
Concierto de grillos y libélulas es un colorido libro que desarrolla
en sus páginas el ciclo de la vida, del año, del día,
comentó su autora.

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