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Fugaz y excitante

La aventura del rafting para recorrer el Río Lempa arrancó con éxito desde Esquipulas.

Publicada 2 de octubre 2005, El Diario de Hoy

Leticia Serrano
letyserrano@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com


Corre el riesgo de no regresar vivo del rafting. ¡Ésa es una falsa idea! Al iniciar el Reencuentro con el Río Lempa 2005, la aventura más extrema, estos prejuicios quedan atrás.

La actividad, organizada por Project Concert Internacional (PCI), es una forma entretenida de proteger tan preciado recurso natural.

La aventura, que se inició el 29 de septiembre, en Esquipulas, Guatemala, fue inaugurada por el alcalde de la localidad, Julio Lima.

El banderillazo de salida —al igual que el año pasado— fue en el Río Olopita, ubicado al norte de ese municipio chapín.

Una veintena de osados se armó con cascos, remos y chalecos. Entre ese grupo, se notaba el temor de seis novatos guatemaltecos y salvadoreños.

Para resguardar a todo el equipo, había cuatro guías, dos salvavidas y dos policías de turismo, quienes estuvieron siempre atentos.

“No se desesperen, la calma ante todo, si caen al agua, sólo déjense llevar por el río, nosotros velamos por todo, sólo acaten todas las indicaciones”, advirtió Noé Díaz, el guía principal.

A las 11:00 de la mañana, Díaz gritó: “¡Adelante!”. La señal que todos esperaban para comenzar a remar.

A unos 200 metros, en donde las aguas del Río Tulapa se unen con el Olotipa, se sintió la turbulencia de las aguas.

Fue en territorio hondureño en donde se vivió la primera hazaña: una de las cuatro balsas naufragó en reverso.

Con el rápido —el momento en que se experimenta más turbulencia—, la embarcación se balanceó. Más de alguno se deslizó, pero, afortunadamente, dentro de ella.

Esa pequeña prueba de adrenalina incrementó el deseo de experimentarlo una vez más.

“¡Hoy está fantástico!”, gritó emocionado el guía, Irwin Orellana.

Este comentario hizo alusión que, en ese tramo había de ocho a diez metros de profundidad.

A pesar de esto, nadie bajó la guardia. Todos siguieron remando.

Luego vino la calma, cuando se disfrutó un chapuzón en las seis cascadas.

La acción duró tres horas, menos tiempo del que los organizadores habían previsto.

Con ese ritmo se llegó al final del primer tramo: San José de Concepción, en Honduras.

Emoción. El recorrido duró tres horas, nadie cayó al agua. Exploración. Hay oportunidad para caminar por la ribera.
Caminata. Los participantes conocieron el parque ecológico Chatun, ubicado en territorio guatemalteco. Ruta. El viaje inició en el Río Alopita, Esquipulas, en Guatemala.
Relax. Ésta es la primera cascada que se ve en territorio guatemalteco. Indicaciones. Los guías inspiran mucha confianza a la hora de partir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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