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Vecinos reciben asistencia médica

Morazán. Una entidad humanitaria se interesó en apoyarles. Los pobladores claman ayuda para ejecutar acciones dirigidas a progresar

Publicada 2 de octubre 2005, El Diario de Hoy

En orden. Residentes en esta región se ordenaron en filas para recibir la atención. Foto EDH /Josué Bonilla

Josué Bonilla
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


La lluvia no impidió que el sábado anterior una caravana de personas altruistas llevara alimentos, ropa y medicina a los habitantes del caserío El Zancudo, en el ex bolsón de Nahuaterique, en la zona fronteriza entre El Salvador y Honduras.

Hace una semana, representantes del Club de Leones de San Miguel, acompañados por personal de un hospital privado y por agentes de la policía, llegaron al sitio.

La urgencia de más asistencia
Los pobladores de la zona padecen serias limitaciones
Gestión
prolongada
El día que llegó el Club de Leones, los pobladores celebraban el segundo aniversario de la Unificación de Desarrollo de Nahuaterique.
Misión
Progreso
La UDN se esfuerza por
gestionar ayuda material y técnica para facilitar el
desarrollo de los pobladores de esta zona fronteriza
Inmediato
Fondos
La entidad quiere gestionar créditos blandos dirigidos a los residentes en el sector a fin de que éstos puedan
impulsar negocios propios.
Silencio
Descuido
A la fecha, ninguna dependencia gubernamental se ha interesado en facilitar el proyecto anterior, por lo que tienen serias limitaciones.

El donativo fue gracias a las gestiones que la filial migueleña de este organismo altruista hizo ante la empresa privada, según Edgar Escolán, representante del mismo.

“Las empresas nos donaron ropa y el Ministerio de Salud nos dio las medicinas”, sostuvo Escolán.

Para esta actividad coordinaron con la Unificación de Desarrollo de Nahuaterique (UDN), organismo que gestiona apoyo para los connacionales.

“Nos sentimos satisfechos al colaborar con nuestros compatriotas que quedaron en territorio hondureño tras el fallo de La Haya, en1992”, agregó el benefactor.

Una vez se llega al lugar, luego de pasar por la aduana La Concordia, es común ver rostros de niños con los brazos cruzados.

Estos deben soportar el frío de la zona.

Por la precaria situación en que viven, algunos pequeños andan descalzos.
Sus padres apenas alcanzan a conseguir el alimento diario.

Felices. Centenares de personas se acercaron al sitio.
Detalles. Las consultas médicas fueron minuciosas.

Victoriano Márquez, de 64 años, es uno de los 600 favorecidos con consultas gratuitas que también ofrecieron médicos salvadoreños y del municipio de Marcala, Honduras.

“Mi esposa y mis hijas fueron asesinadas durante la guerra y mi segunda mujer murió hace poco.

No podemos trabajar por nuestra doble nacionalidad”, se quejó el sexagenario.

El rechazo a considerarse hondureños y el oponerse a las leyes de esa nación repercute en el trato que reciben.

Los pobladores urgen de apoyo permanente para lograr su desarrollo y de forma especial el de los niños.

Pero como muchos comentan, la asistencia del Club de Leones es una de las pocas que realmente llega.

Otros les visitan, ofrecen y nunca coronan las promesas hechas.

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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