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Comunidades en ruinas

Evacuación. Algunas familias se resisten a dejar sus viviendas, a pesar del riesgo que corren. Otras tienen que empezar de cero, una nueva vida


Publicada 28 de septiembre 2005 , El Diario de Hoy

Nueva Israel. La quebrada La Lechuza acabó con decenas de las casas de este sector. Un residente intenta limpiar el techo de su hogar, que quedó deteriorado por la basura de la creciente. Foto EDH/Arturo Silva

Lorena Baires
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El tiempo para llorar ya pasó. Ahora las lágrimas se han transformado en un espeso sudor que corre por la frente de las decenas de personas que intentan rescatar las pocas cosas que la quebrada La Lechuza no les destruyó.

El escenario es la colonia Nueva Israel, al sur poniente de la ciudad.

Siempre ha sido un lugar precario, insalubre y muy peligroso. Pero ayer por la mañana, todos tenían algo que perder.

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El olor a podredumbre se mezclaba con las imágenes de aquéllos cuerpos sudados que en sus espaldas sacaban del lodo sus pertenencias. Uno de ellos fue Felipe Flores, que vive en el sector Quiroa.

“Todo se lo llevó el agua, en cinco minutos mi casa se llenó de un agua espumosa y hedionda. Traía ladrillos partidos, ramas, piedras y no sé qué otras cosas. Lo perdí casi todo”, se lamentó Flores.

Calle el progreso. Personal del MOP ya trabaja en la reparación del hoyo formado en medio de la vía. Los trabajos tardarán un par de días.
Barrio Candelaria. Cuadrillas de la alcaldía y Obras Públicas limpiaron las calles de los barrios La Vega, Candelaria y Modelo.
Feria internacional. Obreros de la comuna se encargaron de retirar las ramas, lodo y piedras que obstruyeron la quebrada El Piro, en Santa Tecla.
Fotos EDH/Arturo Silva

Cuando escuchó el ruido de la creciente, lo único que logró subir (a otro nivel de la casa) fue la refrigeradora y el televisor.

Los reducidos pasajes de esa gran comunidad estaban anegados. Según datos de la alcaldía, allí habitan aproximadamente tres mil familias de cinco personas cada una.

La fuerza de La Lechuza destruyó las paredes, rompió vidrios, arrastró cocinas y echó a perder una vida de sacrificio, repetía Mario Pérez, del pasaje San Antonio.

Hacía pocas semanas, sus padres habían invertido en remodelar la pequeña casa. Compraron pintura nueva, hicieron una ventana en la entrada y reforzaron las paredes. El brillo que tuvo, la opacó la quebrada.

“Mi papá no ha entrado a ver cómo quedó, pero estoy seguro que no lo soportará”, reflexionó Pérez.

En las paredes de cada pasillo quedó la sombra gris de la corriente, en los techos de las viviendas se observan las ramas arrastradas.

Francisco Coreas tiene 72 años y 60 de vivir dentro de la Nueva Israel. Sus profundos ojos azules se pierden en el terreno donde serpentea La Lechuza. “Nunca había pasado algo así”, dijo.

Aparte de sentir miedo y tristeza por lo ocurrido, su mente lúcida analiza el futuro cercano.

“Esta gente que no quiere irse corren el riesgo de que, en la próxima, se los lleve la corriente.

Eso es peor, estamos a tiempo de prevenirlo”, agrega.

Algunas familias están en los albergues, pero aseguran que cuando las tormentas mermen, volverán a habitar esas tierras débiles, precarias e inseguras. Los más esperanzados miran al cielo y dicen: “ya no va a llover así”.


 

Las Palmas.Una familia afectada limpia su vivienda, la cual quedó completamente inhabitable. Foto EDH/Mauricio Castro

Desolación en la Comunidad Las Palmas

La tormenta del lunes por la tarde ocasionó estragos en la Comunidad Las Palmas, en la zona San Benito, en donde ayer se podía contemplar un panorama desolador.

“No era una quebrada, ni un río, era un mar”, dijo Francisco Alexander Fuentes, de 12 años, quien fue testigo de la destrucción que causó la furiosa corriente de la Quebrada La Mascota.

Ahora siente miedo cuando el cielo se torna gris, porque teme que se repita la dantesca escena que arrastró todos los bienes materiales de sus vecinos.

Las casas se inundaron hasta el nivel del techo y cuando el agua bajó no había más que lodo y objetos inservibles.

Algunas viviendas tendrán que ser declaradas inhabitables, debido a que sufrieron daños estructurales, que van desde pisos y techos quebrados hasta paredes con grandes boquetes.

Nueva Israel. La quebrada La Lechuza acabó con decenas de las casas de este sector. Un residente intenta limpiar el techo de su hogar, que quedó deteriorado por la basura de la creciente. Foto EDH/Arturo Silva

Los afectados aseguran que ni durmieron, sacando los muebles menos dañados y la ropa que no se llevó el caudal.

En los patios había montañas de objetos arruinados, electrodomésticos, colchones, sillones.

Las familias lo perdieron todo, hasta importantes documentos.

Dina Ramírez, una de las afectadas, decidió ponerse a lavar la ropa lodosa de sus hijos, antes de esperar asistencia.

Muchos habitantes dicen que han perdido la confianza en las instituciones de ayuda.

El alcalde capitalino Carlos Rivas Zamora visitó la comunidad para evaluar la dimensión de los daños.


Alcaldes piden que se preste para drenajes

Los alcaldes de San Salvador, Mejicanos y Nejapa presentaron ayer a la Asamblea Legislativa una solicitud para que se evalúen cuanto antes las alternativas para obtener fondos y resolver el problema de los drenajes.

Barrio La Vega. Las labores de limpieza continuaron ayer en la zona. Foto EDH/Mauricio Castro

En la misiva solicitan que en el presupuesto del 2006 se incluya una partida para comenzar a ejecutar la limpieza y reparación de los drenajes.

Además indican que para una solución a largo plazo y definitiva es necesario que el país adquiera un préstamo con el que se pueda financiar los 279 millones de dólares para reparar todo el sistema, como lo detalla un estudio realizado por la firma consultora Swueco Internacional.

El edil capitalino Carlos Rivas Zamora sostuvo que es un problema que compete a toda la nación.

“Los afectados ya no sólo son las familias pobres, sino también las clases medias”, añadió el alcalde al referirse a los estragos que causaron las lluvias el pasado lunes en las colonias San Benito y la Escalón.

El edil capitalino, carlos rivas zamora, afirma que no cuenta con fondos para reubicar a todas las familias que estÁn en zonas de riesgo. Sólo puede, por el momento, darles auxilio, mientras pasa la época lluviosa que afecta al país.

Todos coinciden en evacuar
Algunos residentes de las zonas de riesgo se resisten a dejar sus débiles viviendas.
Carolina Recinos
Gerente General Alcaldía capitalina
Diagnóstico de daños
“Haremos la evaluación de las condiciones familiares y de las obras de mitigación que se necesitan. Tenemos que pensar en las obras a
futuro como bóvedas”
Cristina Hernández
Directora del Distrito Cuatro
Zonas inhabitables
“La Colonia Nueva Israel ya fue declarada inhabitable por la alcaldía. Buscamos un lugar dónde reubicarlos y que puedan instalar sus viviendas de nuevo”
Francisco Coreas
Habitante de Nueva Israel
No quieren evacuar
“Hay gente en la Israel que no se quiere ir, a pesar de que la quebrada nos puede arrastrar. Aquí debemos tomar otras medidas, no
se puede seguir aquí”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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