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El Diario de
Hoy
nacional@elsalvador.com
Información reciente de la inteligencia policial confirma el
dramático cambio que han experimentado las pandillas, al utilizar
la infraestructura disponible para cometer delitos propios del crimen
organizado.
En otros casos, las maras están al servicio de estructuras superiores,
como los carteles de droga, con mayor poder.
Lo que más preocupa a las autoridades es que de esa transformación
surge un problema más difícil de controlar. Así,
por ejemplo, la extorsión se está convirtiendo en una industria
en el país, y son miles de dólares los que deben pagar -
puntulamente- empresarios y comerciantes, a cambio de seguridad y tranquilidad.
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Las
estructuras de pandilleros involucradas con el crimen organizado están
integradas, en su mayoría, por adultos, con una gran expriencia
delictiva.
Además de poseer una estructura definida para delinquir (asignación
de responsabilidades), disponen de los recursos necesarios, como armas
automáticas, automóviles y diferentes medios de comunicación,
de acuerdo con un estudio de la División de Servicios Juveniles
de la Policía, que ha estudiado el fenómeno de las pandillas.
Es tal el poder que tienen, en relación con el crimen organizado,
que están infiltrados en instituciones políticas, económicas
y hasta en la misma policía, desde donde los alertan acerca
de determinados operativos.
Mantienen comunicaciones con pandilleros de otros países y
se dedican a cometer delitos graves, como el narcotráfico,
secuestro y homicidios. |
Este movimiento también ha provocado que muchos pandilleros cambien
sus formas de vida y de vestir, mientras gozan de más recursos,
como automoviles, armas y medios de comunicación.
Son tales los niveles de organización que ya se mantienen en permanente
contacto con criminales que operan en otros países de la región
y de Estados Unidos.
Lo anterior ha sido analizado y compartido en el Grupo Consultivo - instancia
impulsada por el Ministerio de Gobernación-, por lo que se ha planteado
tratarlos y aplicarles disposiciones legales especiales contra el crimen
organizado.
En este sentido, las autoridades proponen aplicar la Convención
de Palermo, documento resultado de un encuentro realizado en 2000, en
Italia, con los auspicios de la Organización de las Naciones Unidas,
para establecer acuerdos con el fin de combatir el crimen organizado,
según el subcomisionado Hugo Ramírez, encargado de la División
de Servicios Juveniles y de la Familia, de la PNC, quien forma parte del
Grupo Consultivo.
El documento describe al crimen organizado de la manera siguiente:Son
grupos estructurados, formados con el propósito de cometer delitos,
por lo que puede ser cualquier grupo, desde uno jerarquizado hasta uno
flexible... con la intención de obtener beneficios materiales,
controlando mercados ilícitos.
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En el país, el Código Penal establece, en el Artículo
22, las características propias del crimen organizado y la sanción
correspondiente. En este apartado también se incluye el término
terrorismo.
Lo que necesitamos en el país, es fortalecer la parte investigativa,
para tener una mejor persecución del delito, propone Ramírez.
Y como buen ejemplo, cita el caso siguiente: hace un par de meses, la
División Élite contra el Crimen Organizado (DECO), de la
Policía, investigó y desarticuló en Santa Ana una
clica de pandilleros, dedicada a cometer diferentes delitos.
Capacidades
desarrolladas 90%
de los pandilleros saben
leer y escribir, ya que
pasaron por el sistema
educativo, pero lo abandonaron o fueron expulsados.
[Adolescentes] Muchos son empleados en labores de sicariato, ya que
las
posibilidades de obtener
la libertad son mayores. |
Si ocurriera de la misma manera como lo fue en la lucha contra los secuestros
hace algunos años, añade Ramírez, y se fortaleciera
aún más instancias como la DECO, para combatir a las maras,
habría mejores resultados a mediano plazo.
A las pandillas también se les atribuyen otros delitos, que son
más graves: los asesinatos cometidos por encargo (actividad conocida
como sicariato).
En los últimos años, han aumentado los casos de sicariato,
a tal punto que la Policía sostiene que el 60 por ciento de los
crimenes cometidos en el país recientemente, fueron perpetrados
por mareros.
Estos hechos se han incrementado, sostienen las autoridades policiales,
ya que las posibilidades de que los asesinatos queden impunes son muy
altas, debido al control y al poder que ejercen los pandilleros.
De esta manera el trabajo es casí seguro, para quien contrata estos
servicios.
Más aún, agregan, en estas tareas son involucrados menores
de edad, algunos niños, ya que saben que la Ley de Menores es menos
dura con los infractores.
Así cuando se comete un asesinato, muchas veces se informa que
fue cometido por mareros. Automáticamente se cree que la víctima
tenía algún problema con pandilleros. Esa es una idea errada
porque, en el fondo, se esconden otras motivaciones, explican diferentes
fuentes policiales y judiciales.
El uso de armas cortas y largas automáticas en innumerables casos,
así como otros recursos, también demuestran los niveles
de eficiencia alcanzados por estos movimientos, calificados hasta hace
poco como pandillas juveniles.
Otros movimientos
Un tercer rubro al que se dedican las pandillas es el comercio y tráfico
de drogas en sus zonas de influencia, de acuerdo con la información
de inteligencia policial y a diferentes hechos que así lo demuestran.
En una gran operación de hormigas, los pandilleros se dedican
a la venta de estupefacientes y, luego, transfieren lo obtenido al líder
de la clica, quien previo cobro de comisión, traslada las gananacias
al distribuidor de drogas de la zona.
Hasta la fecha, la venta del crack, un derivado de la cocaína que
también es conocida como la piedra, es el negocio más lucrativo
en zonas populares, debido a su bajo costo.
Todo lo anterior demuestra la complejidad de la problemática,
cada día más difícil de controlar.
Las pandillas son grupos de jóvenes que se reunen para vacilar,
consumir droga y hasta delinquir

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