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Una prueba de esfuerzo

Sacrificio. Lorenzo Santos realiza la Paes en el Instituto Nacional de Texistepeque, de Santa Ana. Para este joven no es un examen más; es un test para demostrar que puede sobreponerse a su discapacidad


Publicada 28 de septiembre 2005 , El Diario de Hoy

Preparado. Lorenzo Antonio Santos, de 20 años, realiza la tarea en un aula del Instituto Nacional de Texistepeque, donde hará el examen. Foto EDH/Oscar Payés

Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Que le hayan amputado su brazo derecho en 2000, a causa de una gangrena, como resultado de una herida que no fue “sanada a tiempo”, no le quitó a Lorenzo Antonio Santos las ganas de vivir y luchar por lo que cree, aunque sí lamenta que los demás no lo “entiendan ni lo consideren”.

Hoy es la prueba más difícil para Tony, como le llaman sus maestros y compañeros de clase del Instituto Nacional de Texistepeque, de Santa Ana, al tener que demostrar por medio de la Paes que está preparado para llegar a la universidad.

A diferencia de sus demás compañeros, Lorenzo Antonio deberá realizar los tests con el apoyo de su profesora guía, Sara Antonia Aguilar, por petición del Ministerio de Educación, según dijo la misma docente.

“Preocupado... sí, lo estoy”, asegura Tony. La falta de su brazo derecho le dificulta llevar a cabo algunas tareas de Matemáticas y Física, por el uso del compás, la regla y otros instrumentos que se utilizan en ambas asignaturas.

Accidente

El último peldaño
Para muchos jóvenes está prueba será el paso final en el camino hacia una carrera en la universidad.
Con los evacuados
Educación confirmó que el Instituto Nacional Técnico Industrial (Inti) será sede la Paes a pesar de que el centro es utilizado para atender a familias en riesgo.
La prueba número ocho
Este tipo de test se aplica
desde 1997. Siempre ha sido obligatoria aunque hoy, por primera vez, tendrá un peso del 20 por ciento en la nota final.
Del cero al diez
En los últimos años, este examen tenía una calificación de 1,500 a 1,900 puntos. Este año, de nuevo, se vuelve a la calificación convencional, más fácil para todos.

Viendo esa realidad, el joven retrocede años atrás cuando su vida dio un giro insospechado mientras jugaba un simple partido de fútbol junto a sus vecinos de Tonacatepeque, de San Salvador, lugar en donde hasta hace un año vivía.

Su padre emigró a los Estados Unidos para ofrecerle mejores condiciones económicas a su vástago, quien dice sentirse triste por su ausencia, ya que precisamente hoy él cumple 20 años.

Las frecuentes terapias y el proceso de adaptación a una prótesis que nunca pudo usar, y que tampoco planea hacerlo, lo retrasaron en sus estudios.

A pesar de eso, Tony aspira a ser médico.

“Muchos me dicen que no puedo estudiar eso porque es necesario utilizar varios instrumentos”, dice resignado, pero dispuesto a ser licenciado en leyes, porque es lo que le han recomendado.

Sin embargo, su deseo tendrá que esperar hasta 2007 mientras su padre recoge algún dinero y se lo manda para continuar sus estudios.


Todo está listo para la “nueva” prueba

Un total de 212 sedes están habilitadas para albergar a los 58,187 estudiantes, en realidad se esperarían de dos mil a 2,500 menos teniendo en cuenta la inasistencia de otros años, que se someten hoy a la Prueba de Aprendizajes y Aptitudes para Egresados de Educación Media (Paes).

Cerca de 1,800 aplicadores vigilarán en los distintos centros de los 14 departamentos que la prueba se desarrolle con normalidad.

A diferencia de los últimos años, este examen, el último para los estudiantes de educación media, vuelve al puntaje ordinario, de cero a diez.

No obstante, lo más destacable es que por primera vez desde que se hace la prueba, ésta va a tener un valor sobre la nota final del alumno.

En concreto, dos puntos sobre diez saldrán de los conocimientos que aplique el estudiante en las cuatro horas que tiene para hacer el examen.

Criticado por algunas gremiales de docentes, que se quejan incluso de que en los centros no terminan todos los temas que luego aparecen en la Paes, Educación insiste en el nueva calificación en la medida que supondrá un incentivo adicional para los estudiantes.

La primera razón, según la ministra Darlyn Meza, es que hay más personas inscritas que en 2004.

La titular también se muestra confiada en que no tiene porque haber más suspensos que en años anteriores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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