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Villatoro me dejó en bancarrota
Frustración. Miguel León López
se gastó 25 años de su vida trabajando duro como comerciante
de verduras en el mercado La Tiendona. En el momento que hizo capital,
lo invirtió para que le generara intereses; sin embargo, apostó
mal. Su dinero fue a parar a la corredora OBC. Cuando supo del fraude,
su mundo se derrumbó. Hoy cuenta su historia
Publicada 28 de septiembre 2005 , El Diario de Hoy
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| El comerciante, Miguel León López,
no esconde su tribulación por la pérdida de su dinero.
Foto EDH |
JAIME GARCÍA
El
Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Me enteré de OBC por anuncios que la casa corredora sacaba
en los periódicos. Mi primer contacto fue con Margarita Soriano
de Torres, la ex gerente, quien me dijo que para atenderme mejor necesitaba
que llegara a las oficinas. Cuando llegué, ella me preguntó
sobre mis intenciones de invertir, así como los beneficios que
recibiría.
La señora de Torres me contactó con Julio Villatoro cuando
él vino de los Estados Unidos.
Me citó en las oficinas de la corredora. Me aseguró que
la firma está debidamente autorizada por la Superintendencia de
Valores y que recibiría una tasa beneficiosa y de las mejores del
mercado.
También me dijo que estaban dispuestos a resolver cualquier problema
que se presentara. Ante las ofertas y la solidez con la que se presentaba
la OBC comencé a invertir mi dinero, que sumé 350 mil dólares.
A la semana, Villatoro me invitó a su casa en Miami, Estados Unidos,
en donde me convenció de que mi familia sacara el dinero de los
demás bancos para que los invirtiera en la corredora. Me aseguró
que en los Estados Unidos haríamos un contrato mutuo para obtener
mejores ganancias.
Yo le dije que no podía invertir en ese país y que era mejor
en El Salvador porque había protección de la Superintendencia
de Valores y del Sistema Financiero.
A él no le pareció pero me aceptó que trabajara con
ellos en El Salvador.
Cuando había ganado mi confianza, Villatoro me ofreció unirme
a otros de sus negocios, como de apuestas sobre la fluctuación
entre el dólar y el euro. Me ofreció hasta algunas computadoras
para apostar, pero por el riesgo no quise hacerlo.
Él insistió en que hiciéramos una sociedad para comprar
y vender casas y que cuando termináramos de venderlas desaparecería
el trato.
Me aseguró que tenía negocios en Latinoamérica y
que quería que invirtiéramos en bonos, pero me pareció
que su insistencia no era buena.
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| Esta fotografía fue tomada en Miami,
cuando el comerciante visitó al dueño de la corredora.
Foto EDH |
El hecho de que yo era comerciante y que había vendido propiedades
para invertir era al parecer el motivo de su tenaz insistencia.
Una de las razones que yo tuve para invertir en la OBC es que confié
en la señora de Torres. Yo la veía en un canal de televisión,
vestida de blanco participando en actos religiosos.
Pensaba que el hecho de ser una mujer muy carismática me daba confianza
y seguridad para invertir mi dinero. Incluso yo le preguntaba si todo
aquí era legal y si estaba fiscalizado y ella me respondía
que sí.
Yo pensé que como Villatoro tenía sucursales en Miami y
la señora de Torres era muy devota la entrega de mi dinero en la
corredora no corría riesgo.
Hablé con toda mi familia y les dije que sacaran de los bancos
el dinero y que lo invirtieran en la OBC. Ellos colocaron 300 mil dólares
que se esfumaron después. Incluso me forjé enemistades con
mis propios parientes.
El chasco
Un día yo estaba en mi cama viendo una cadena de noticias internacionales
cuando se abrió un espacio sobre los principales titulares de periódicos
de Latinoamérica en el que dijeron que aparecía uno de El
Salvador en el que se informaba sobre que las autoridades habían
intervenido una casa corredora de bolsa: no podía creerlo era la
OBC.
Me tiré de la cama y corrí a recoger los periódicos
que llegan a mi casa. Fue terrible saber que era verdad. Pensé
en el dinero que había invertido yo y mi familia. Desde ese día
mi vida cambió radicalmente, tanto que estoy enfermo sicológicamente.
Tiré los periódicos y llamé por teléfono a
la corredora. La señora de Torres me aseguró que todo estaba
bien y que sólo se trataba del retiro de una accionista mayoritaria
pero que todo se arreglaría.
A Villatoro lo contacté en su casa de los Estados Unidos, porque
cuando estalló el problema él se encontraba allá.
Me aseguró que los problemas habían surgido por la intervención
de un banco que no quería que creciera más la OBC, pero
que no había de qué preocuparse.
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| Casa de Julio Villatoro en Miami, Estados Unidos.Foto
EDH |
A partir de eso Villatoro se esfumó. Semanas después le
envié correos electrónicos que en ocasiones me los correspondía.
En uno de esos mails le digo que podía ayudarlo a resolver
los problemas juntando a los afectados y buscando la forma para que nos
regresara el dinero. Después de eso perdimos todo contacto.
Él se llevó los diez millones de dólares que más
de 200 personas y empresas invertimos en la corredora y sé que
él ha metido ese dinero a trabajar en sus empresas que tiene en
los Estados Unidos, incluso sé que los negocios los ha traspasado
a sus hijos para evitar que le sean intervenidos en una eventual condena.
Tenemos temor de que Villatoro no sea traído porque una de sus
hijas es cercana a un partido influyente en ese país.
Cuando había pasado un mes del escándalo decidí acudir
a denunciarlo en la Fiscalía y en la Superintendencia. En esta
última institución me dijeron que yo no había sido
registrado como inversionista por la corredora y que mi dinero había
sido sacado a los Estados Unidos.
Cuando ya no pude hacer más decidí colaborar con las autoridades
para que este señor responda por el dinero que invertimos y que
está perdido.
Yo le entregué a la Interpol (Policía Internacional) una
foto de la casa en la que vive Villatoro en Miami, en donde está
oculto.
Entregué fotografías que yo me tomé en la casa de
Villatoro como recuerdo de una de mis visitas. La Interpol me citó
para rendir una declaración jurada en la que confirmé que
el vehículo y la casa que aparece en la fotografían le pertenecen.
El fraude me enfermó. He pensado ¿qué va a pasar
cuando yo me retire y no tenga mis ahorros? Tengo 40 años y mis
fuerzas no son las mismas como cuando comencé a trabajar como comerciante.
Perdí propiedades que vendí para invertir mi dinero.
Nací en Chalatenango y desde los 15 años trabajo duro en
el mercado La Tiendona. Tengo que cargar con mis problemas y los de mis
familiares porque les recomendé que invirtieran en la OBC y hoy
estamos en bancarrota.
Me tiré de la cama y corrí a recoger los periódicos.
Fue terrible saber que era verdad. Pensé en el dinero invertido
Él se llevó los diez millones de dólares
que más de 200 personas y empresas invertimos en la corredora de
bolsa
Los
prófugos de la justicia
Las autoridades
han confirmado que los dos imputados abandonaron el país. |
El
dueño
Julio Eduardo Villatoro Monteagudo, de 57 años, de profesión
abogado. Según el fallo del Juzgado 7o. de Paz, él junto
a la ex gerente cometió los delitos de lavado de dinero y activos
y defraudación a la economía pública porque captó
ilegalmente fondos del público y afectó el orden socioeconómico.
Asimismo porque supuestamente hizo transferencias de dinero de los
ahorrantes al extranjero y no estaba
autorizado para ello. |
La
ex gerente
Sonia Margarita Soriano Guadrón de Torres, de 47 años,
afronta los mismos cargos que su ex jefe. Según el Juzgado
7o. de Paz, ella fue la encargada de realizar las transferencias del
dinero a cuentas de Villatoro en los Estados Unidos. El tribunal indica
que ambos imputados cometieron los delitos en forma subsidiaria. Los
dos fugitivos se encuentran en la lista de los más
buscados de la Policía
Internacional (Interpol). |
Prueba
de la inversión $10
Mil dólares fueron invertidos
inicialmente por León López. Con los documentos de depósito,
quiere recuperar los fondos. |
Defraudado
$10
Millones de dólares es la suma que los inversionistas y la
Fiscalía le reclaman a la
corredora de bolsa. |
Extradición, en manos de la Corte Suprema
Los 101 afectados por el supuesto fraude en la corredora de bolsa Operaciones
Bursátiles de Centroamérica (OBC) han soportado tediosas
jornadas de audiencias en los tribunales en procura de recuperar su dinero
perdido y del castigo para los dos principales acusados.
Las gestiones de los inversionistas han dado sus frutos. El Juzgado 7o
de Instrucción entregó recientemente a la Corte Suprema
de Justicia un suplicatorio diplomático para que se avale un pedido
de extradición del ex presidente de OBC, Julio Villatoro y de la
ex gerente Sonia Margarita Soriano de Torres.
El pedido está basado en el tratado de extradición firmado
entre los Estados Unidos y El Salvador en Montevideo, Uruguay, en 1930.
El 25 de febrero, el Juzgado 7o. de Paz ordenó la captura de ambos
imputados, que son procesados en El Salvador por los delitos de lavado
de dinero y activos y defraudación a la economía pública.
El tribunal ha hecho constar que los denunciantes reclaman 8,255,434.97
dólares, aunque la Unidad de Investigación Financiera (UIF)
de la Fiscalía reclama más de diez millones.
La OBC fue constituida legalmente el 20 de diciembre de 1991 y fue traspasada
en propiedad a Villatoro el 5 de junio de 2000.
Tras denuncias de los inversionistas, la Fiscalía inició
las investigaciones y en junio de 2004 la Superintendencia de Valores
ordenó su cierre.
Las autoridades allanaron el local de la corredora y confiscaron documentos
para sustentar las investigaciones.
La Corte Suprema de Justicia analizará el pedido y si lo avala
hará las gestiones ante Cancillería para que sea esta entidad
la que lo haga llegar a las autoridades estadounidenses.
Según informes de Interpol Villatoro estaría refugiado en
Miami, Estados Unidos.

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