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Chef de Apopa gana premio

Sobresaliente. Manuel de Jesús Leiva Quiroa recibirá un galardón en Suiza. Tiene 15 años de experiencia en la cocina. Prepara mariscos, cusuco y codorniz


Publicada 28 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

Delicia. Don Manuel prepara pollo en crema de hongos. Los platillos los ofrece en Aguilares. Foto: EDH/Jorge Reyes

Enrique Carranza
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Los logros que ha alcanzado don Manuel Quiroa a sus 48 años como cocinero son varios, pero el último “fue como subirse a un ascensor y llegar al techo de una vez”.

En 1990, su vida tomó un nuevo rumbo, mientras enseñaba la formación de cooperativas en la ciudad costera de La Herradura del departamento de La Paz.

Allí conoció a un asesor peruano que enseñaba formas para preparar mariscos. Lo que pareció un proyecto de capacitar pescadores artesanales, marcó la diferencia.

“Traté mucho con el asesor peruano y aprendí a hacer chorizos, albóndigas, salpicón y todo, siempre de pescado”, comentó don Manuel.

El interés de comercializar este tipo de productos comenzó a crecer hasta que pudo lograrlo. A la venta de la comida la llamó Abuelita Toñita, que más tarde fue de los lugares más conocidos en la zona.

Perfil
Manuel de Jesús Leiva Quiroa nació en Apopa el 6 de septiembre de 1958. Proviene de una familia humilde. Se graduó de bachiller en el Instituto Miguel de Cervantes. Estudió el técnico en Promoción Social en la Universidad Francisco Gavidia. Ha sido maestro en programas de alfabetización para adultos. Se especializó en preparación de mariscos en Costa Rica.

Al terminar ese año dejó su empleo con el Ministerio de Educación y se dedicó al negocio junto a su esposa Imelda Romero.

Con el paso del tiempo, Abuelita Toñita fue trasladada hacia Apopa y después a Aguilares. En este lugar se llama la Posada de Quiroa.

Pero no sólo cambió de local, también incluyó en el menú el Cusuco, el venado y la codorniz, entre otros.

Según dice, las quemaduras con las ollas nunca fueron excusas para no seguir. Sus secretos para preparar los alimentos consisten en “un toque de amor y hacerlos de forma casera”.

Familia. Manuel (der.) y Carlos continúan los pasos de su padre. .

Comidas. Los camarones al ajillo son parte del menú. Fotos: EDH/Jorge Reyes

Sus tres hijos siguen de cerca los pasos del padre y le ayudan en el local.

Don Quiroa, como le conocen sus amigos, ha hecho recetas a base de Peliguey (cruce entre cabro y carnero), a la vez éstas han sido apreciadas por su sabor, al extremo de hacerlo ganador de un reconocimiento internacional.

A finales de 2004, don Manuel realizó la tercera Feria Gastronómica en Aguilares. Una delegación de Business Initiative Directions (BID), que es un grupo de empresas y prestigiosos profesionales, degustó el Peliguey.

Encantados por su sabor otorgaron la Estrella Internacional a la Calidad, en la categoría Oro a la Posada de Quiroa, y que le será entregada al salvadoreño en los próximos días en Suiza.

Al evento asistirán empresas de todo el mundo que recibirán premios similares.
Pero los sueños no terminan allí. Expandir la Posada hacia San Salvador y construir un restaurante a flote en las costas nacionales, son algunas metas de la familia Quiroa.

 

Motivación

“Nos debemos a nuestros clientes, ellos son nuestro patrimonio y cada día nos esforzamos por complacerlos”

“Parte de los secretos en la comida es hacerla con amor y en forma casera, los demás siguen siendo secretos”
Manuel Quiroa
Chef

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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