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| Proceso. El cuerpo fue llevado a la clínica
forense. Foto EDH |
Roberto Zambrano
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Silvia Leticia Cazun Hernández, de 11 años, salió
de clases del Centro Escolar del caserío La Ceiba, el lunes, rumbo
a su casa.
La horas pasaron y nunca llegó, por lo que sus parientes la buscaron
desesperados pero no fue hasta ayer que encontraron su cadáver
en el fondo de una quebrada en Atiquizaya.
La pequeña estudiaba quinto grado y como de costumbre cerca de
las 5:00 de la tarde del lunes ella se dirigía a su vivienda por
un camino vecinal del cantón El Espino. Sus padres al ver que la
niña no llegaba fueron a preguntar a la escuela.
Llovía intensamente y ahí les dijeron que Silvia había
salido momentos antes de que empezara la tormenta. La familia continuó
la búsqueda sin resultados.
Sin embargo, ayer a las 9:00 de la mañana, unas personas que pasaban
por la calle vecinal observaron el cuerpo de una persona en el interior
de la quebrada e informaron a las autoridades.
De inmediato, policías llegaron al sitio y se percataron de que
el cuerpo era de la pequeña que buscaban.
Aún no se ha determinado la manera en que pereció, aunque
suponen que al cruzar el afluente habría sido arrastrada por una
correntada de agua lluvia.
El reconocimiento del cadáver estuvo a cargo de personal del Instituto
e Medicina Legal y de la Fiscalía Regional de Ahuachapán,
así como personal del Laboratorio Científico de la Policía
Nacional Civil, quienes determinaron que Silvia tenía de 18 a 20
horas de muerta.
Ayer aún continuaban las investigaciones. Los policías confían
que la autopsia permita encontrar evidencias.

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