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OPEP, perverso cartel

Los miembros del cartel no suelen autorizar inversiones extranjeras en los campos de producción ni en los oleoductos, lo cual les permite mantener su monopolio en el mercado petrolero mundial

Publicada 28 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

Ariel Cohen y Willian Schirano*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Washington. (AIPE).- Una demanda iniciada en 1978 contra la OPEP fue descartada por un tribunal de apelación en Estados Unidos, porque los estados que son miembros de ese cartel internacional gozan de inmunidad.

En junio de este año, una enmienda que permitiría al gobierno federal demandar a la OPEP fue aprobada por el Senado, pero no sobrevivió las posteriores negociaciones de la nueva Ley de Energía entre el Senado y la Cámara de Representantes.

Los perdedores son los consumidores. Desde su fundación en 1960, la OPEP se ha dedicado a restringir la producción petrolera de sus miembros para aumentar los precios, distorsionando la verdadera oferta, desvalijando a los consumidores y enriqueciendo a los gobernantes de países productores de petróleo. Esa manipulación de los precios ha hecho inmenso daño, a lo largo de casi medio siglo, alrededor del mundo:

* En 1973, para castigar a EE.UU. por su apoyo a Israel en la guerra de Yom Kippur, la OPEP disparó una recesión mundial que duró desde 1974hasta 1980.

* En 1980, al no aumentar su producción durante la revolución en Irán, el precio del barril de petróleo alcanzó el máximo histórico de 81 dólares (en dólares de 2005).

* En 1990, la OPEP se negó a aumentar su capacidad producción para mantener el suministro durante la ocupación de Kuwait por Sadam Hussein.

* Recientemente, el precio del barril de petróleo ha pasado de los 65 dólares, lo cual pone en peligro el crecimiento económico de Estados Unidos y del resto del mundo.

Los miembros del cartel no suelen autorizar inversiones extranjeras en los campos de producción ni en los oleoductos, lo cual les permite mantener su monopolio en el mercado petrolero mundial, por lo que la inmunidad de que gozan es totalmente inmerecida.

Las empresas estatales con actividades económicas que utilizan el poder gubernamental para dominar los mercados no deben gozar jamás de ninguna inmunidad.

La riqueza que se extrae a los consumidores con los altos precios de la OPEP no es utilizada sólo para enriquecer a los países productores y a sus gobernantes, sino que sirve para financiar el terrorismo con el dinero aportado por jeques a fundaciones que promueven el extremismo islámico, a través de academias religiosas.

Hace unos meses, un grupo de senadores dirigidos por Mike deWine, senador republicano de Ohio, introdujo una enmienda legislativa llamada NOPEP (No Cartel Petrolero), de manera que la OPEP pueda ser demandada en tribunales de EE.UU. bajo la Ley Antimonopolios Sherman.

Indudablemente que hay que proceder con esas reformas para contener a un dañino y perverso cartel internacional. Ello sería un claro mensaje a los jeques petroleros que tienen que dejar de frenar tanto la producción como el acceso de las inversiones extranjeras. De la OPEP nada bueno se puede esperar y sin ese tipo de presiones, no hay esperanzas de acabar con sus muy dañinas prácticas monopólicas en el negocio petrolero.

*Cohen es académico investigador senior y Schirano es investigador de Heritage Foundation.


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