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Palabras
Los campos de fresa de Lennon

El rockero, místico y poeta de la vida John Lennon fue el que escribió un día: "Nada es real.

Publicada 28 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

palabrasbalaguer@gmail.com
editorial@ elsalvador.com

No hay nada de qué preocuparse. Campos de fresa por siempre". Al parecer se refería a los campos de fresa de la felicidad, que verdecían en algún lugar de la inocencia.

Porque para alcanzar la dicha tienes que volver a la inocencia. Como lo hiciste un día, cuando eras niño, viento y ángel, en los fresales de tu edad primera. Para alcanzar el perdido sueño de la felicidad, tienes que olvidar el ayer para volver a ser fresa, dulzura y promesa en los labios.

Viajero de las estrellas en algún submarino amarillo que se pierda en los mares.
Tener en el alma la misma inocencia que este rockero que fue a las montañas del Asia

Central a buscar la verdad. Que inventó con los otros chicos de pelo largo el rock profético en un suburbio de Greenwich. Esta banda Beatle que aportó a la música, entre otras cosas las melodías policromadas, la denuncia y los llamados nódulos pentatonales.

Sí, nada es real como decían los antiguos poetas chinos. Todo lo que pasa es ilusión. Surge la flor en la montaña. La flor pasa aquel inmenso día de su anunciación y esplendor.

Mientras que la montaña queda, eternamente altiva en el tiempo. Así el hombre y su sueño de un día es breve y por tanto ilusión son hombre y sueño. Porque un sueño no puede ser montaña. Tan sólo hombre. Fugaz campo de fresas.


DÍA A DÍA

Votar por la libertad

El objetivo final de cara a las venideras elecciones es conservar nuestras libertades, dijo el Presidente Antonio Saca en su discurso del quince de septiembre. El precio de la libertad, se nos advierte desde hace siglos, es la vigilancia eterna, su permanente defensa.

El voto es una de las más efectivas armas para salvaguardar la libertad, el Orden de Derecho y la democracia. Por el contrario, el voto desinformado, el voto confundido, el voto del resentimiento, el voto manipulado y el voto de la insensatez pueden derrumbar la democracia y abrir puertas a la dictadura o a la anarquía. El voto en favor de la libertad, a su vez, es producto de la conducción racional de la cosa pública, de la prudencia del gobernante, del vigoroso debate de los problemas de una nación, de la forma cómo se enfrentan la demagogia y las prédicas del odio.

Esas realidades obligan no sólo a votar por la libertad, sino asimismo a procurar que la institucionalidad y las políticas del Estado respondan a iniciativas y planteamientos sensatos que se conjuguen entre sí de manera lógica y armoniosa.



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