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| Genio. Ronaldinho controla el balón ante
la marca de Valerio Bertotto, de Udinese. Foto
EDH/AP |
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El Barcelona dio un paso al frente al derrotar ayer 4-1 al Udinese,
en un encuentro marcado por la gran actuación de Ronaldinho, autor
de un hat-trick que encarrila la clasificación de su
equipo en la Champions.
El Barça cumplió con su objetivo en un partido muy sencillo
en el que demostró su superioridad y sentenció en la primera
parte, a la que llegó con ventaja 3-1.
Frank Rijkaard, su técnico, le eliminó de la convocatoria
del último encuentro de la Liga española para poner en práctica
las famosas rotaciones.
Y quizá el brasileño salió dispuesto a reivindicar
algunas cosas, pues se le vio muy motivado y recuperó la magia
de antaño, que replicó con goles a las críticas recibidas
en el comienzo de la temporada.
La primera muestra de talento llegó a los 12, cuando se dirigió
hacia el balón para ejecutar una falta directa. Lo hizo con maestría,
superó la barrera y dejó estático al portero.
El Udinese demostró las razones por las cuales atraviesa una grave
crisis: su defensa flaquea, apenas genera juego y le faltan piezas ofensivas.
Apartó a Iaquinta por su negativa a renovar y eliminó a
su mayor talento.
Susto
El equipo italiano, aún con desorden, llegó a la portería
azulgrana e igualó a los 24 gracias a un saque de esquina
mal defendido por el Barça y bien aprovechado por Felipe.
Pero el conjunto culé, con Messi y Ronaldinho como principales
bazas, no se descompuso y siguió dominando. El premio llegó
en el 31, tras una extraordinaria galopada de Etoo por la
izquierda. El camerunés centró atrás desde la línea
de fondo y allí entró Ronaldinho, que colocó el balón
junto al palo izquierdo con una suavidad aterciopelada.
La sentencia llegó a los 40, gracias a una nueva falta directa,
aunque esta vez fue Deco, el otro que tuvo un descanso forzoso en el último
encuentro de Liga. El portugués superó la barrera y el balón
se fue a la red.
Ronaldinho completó su tercer gol en el último minuto, tras
recibir un penal. El mismo lo transformó y recibió el clamor
de su hinchada.
El Camp Nou se vistió de fiesta, pues había visto el debut
de Messi, su nuevo ídolo, y el resurgimiento de Ronaldinho, quien
volvió a ofrecer grandes destellos de su calidad.

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