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Tibor
R. Machan*
El Diario de Hoy
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Cuando se trata con cariño a los delincuentes, ellos logran seguir
haciendo daño. Eso es lo que ha pasado en varios países
de la vieja Unión Soviética, donde en lugar de meter presos
a los líderes comunistas y a sus amigos que destruyeron todo a
lo largo de 40 años, se les trata como socios en la recuperación
de esas sociedades, tras la pesadilla comunista.
Muchos intelectuales y políticos occidentales mantienen sus absurdas
esperanzas respecto a la llamada "tercera vía", una mezcla
de capitalismo y socialismo, como si mezclar la esclavitud con la libertad
pudiera resultar en alguna componenda aceptable.
El muy lento avance experimentado en la Alemania oriental, Bulgaria, Rumania,
Polonia y Hungría está produciendo estragos.
Consecuencias
El economista húngaro Janos Kornia dijo poco después de
la caída del muro de Berlín: ni siquiera traten de establecer
un estado de bienestar en lo que fue el bloque soviético, porque
para lograrlo tendría que haber gente rica a quien robar y ninguno
de estos países tiene la suficiente. Lamentablemente ignoraron
la advertencia de Kornia.
Así, muchos de estos países están quebrados y tienen
un minúsculo crecimiento económico, pero siguen engañando
a su gente con promesas de seguridad de empleo y garantías de bienestar
social, repitiendo así las fracasadas fórmulas socialistas.
En realidad, no podemos esperar resultados diferentes cuando se permite
a los delincuentes competir en igualdad de condiciones con aquellos que
fueron sus víctimas durante tanto tiempo.
* Profesor de Chapman University y académico asociado de Cato
Institute.
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