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Europa tiene mayores preocupaciones por la gasolina

Situación. Los alemanes cruzan la frontera para comprar diésel más barato


Publicada 27 de septiembre 2005 , El Diario de Hoy

Carga. Los impuestos encarecen la gasolina a los alemanes. . Fotos EDH /AP

The New York Times
Mark Landler y Carter Douguerty
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com

FRANCFORT, Alemania.- Tiziano Colombo, un ingeniero de Milán, Italia, se lanzó a la aventura este verano, conduciendo con su esposa y suegros una camioneta rentada a través de Austria, Alemania, Bélgica, Holanda y Francia.

Mientras los precios del petróleo crecían durante sus dos semanas de vacaciones, Colombo gastó 670 dólares en diesel para llenar el tanque de su Ford Transit.

Conforme a su aritmética, fue más barato que comprar boletos de tren para cuatro personas. Afirmó que el costo de viajar en auto tendría que ser de casi el doble antes de que considere un cambio.

"El auto es libertad, y libertad es lo que buscamos", dijo Colombo, de 53 años. "Evidentemente, si realizara este viaje solo, sería difícil justificar el costo adicional".

Los altos precios del petróleo comienzan a hacer temblar a los europeos, al igual que a los estadounidenses, y la interrupción de la producción de petróleo en Estados Unidos a causa del huracán Katrina elevó los precios de la gasolina en Europa hasta niveles sin precedentes.

Pero la reacción de los europeos ha sido menos dramática, debido a un más elevado precio base del petróleo, a la fuerza del euro frente al dólar y a 10 años de búsqueda de alternativas al combustible fósil en Europa, lo que ha vuelto al continente un poco menos vulnerable a las alzas en el precio del petróleo crudo.

La mayor diferencia, según los economistas, es que los europeos están distraídos por otras cosas, como el estancamiento económico en Italia o el desempleo de dos dígitos en Alemania. En comparación con estos problemas, pagar 1.30 euros por un litro de gasolina no parece una calamidad.

"Los estadounidenses viven en un mundo maravilloso, con crecimiento de 3.75 por ciento y empleo casi para todos", afirmó Jvrg Krdmer, economista del Grupo HVB, en Munich. "Pueden darse el lujo de preocuparse por el precio del combustible. Nosotros tenemos otros problemas".

En Alemania, el influyente sondeo GfK de la confianza de los consumidores creció en agosto por primera vez en cinco meses, a pesar de que los precios del petróleo alcanzaban precios sin precedentes. Una razón del renovado optimismo son las encuestas que revelan que el gobierno alemán podría ser desbancado en elecciones el 18 de diciembre.

Impuestos

Muchos aquí culpan al Canciller Gerhard Schroeder por no remediar el elevado desempleo crónico de Alemania, que recientemente impuso un récord desde la Segunda Guerra Mundial. Su rival conservadora, Angela Merkel, ha puesto la creación de empleos y los cambios fiscales en los primeros lugares de su agenda.

Aún así, pocas personas esperan que los conservadores abolirán lo que conocen como eco-impuesto sobre el combustible, que fue promovido por el Partido Verde en 1998, cuando asumió el Ministerio del Medio Ambiente en una coalición con los social demócratas.

Por principio de cuentas, Alemania necesita desesperadamente los ingresos generados por el impuesto para reducir su déficit presupuestal. En segundo lugar, los alemanes no protestan realmente por el gravamen, que suma 15 centavos por litro al precio de la gasolina (en total, los impuestos representan dos terceras partes del precio de la gasolina en Alemania; el combustible diesel, que es más eficiente, es gravado con una tarifa menor para alentar su uso).

Hay evidencias de que los consumidores alemanes usan menos gasolina, o al menos compran menos. La asociación de vendedores de gasolina de Alemania, la MWV, registró una baja del 5 por ciento en las ventas desde principios del año.

Asimismo, la industria de la gasolinera sospecha que más alemanes cruzan la frontera hacia países como Polonia y la República Checa, donde los impuestos sobre el combustible son menores. Recientemente, la policía alemana multó a un hombre que conducía una camioneta e intentaba introducir 2,000 litros de diesel desde Luxemburgo, otro país con bajos impuestos.

Sin embargo, los costos de la energía apenas han influido en el debate político. Cuando Jurgen Trittin, el ministro de ecología, instó a los alemanes, en una entrevista con el diario Bild, a dejar sus autos en casa y usar más el transporte público, fue ignorado totalmente por los lectores, muchos de los cuales aseguraron que necesitan automóviles para ir al trabajo.
Parte de esta residencia podría deberse a la fatiga.

Los alemanes, como la mayoría de los europeos, cambiaron sus hábitos para reducir el uso de combustible fósil hace tres décadas, después de la sacudida petrolera de principios de los 70. Para algunas personas aquí, los llamados en favor de la conservación de la energía no son tan mal recibidos como innecesarios.

Al margen de excepciones como Colombo, los italianos parecen cambiar sus autos por los trenes. Ferrovia dello Stato, que dirige gran parte del sistema ferroviario de Italia, reporta que su número de pasajeros aumentó notablemente este año, lo que atribuye en gran medida a los precios del combustible.

No obstante, en Italia los precios del petróleo ocupan un segundo lugar frente a otras preocupaciones. La competitividad de Italia se deterioró en los últimos años. Su industria textil se ve afectada por una disputa comercial entre Europa y China. Y su economía se encuentra al borde de una recesión.

En Francia, los crecientes precios del petróleo acechan como un problema político. Los trabajadores en la industria camionera, podrían agitarse en busca de alivios.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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