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Audiencia. Un grupo de visitantes observa una presentación
en el pabellón chino, antes de la clausura de la feria mundial.
Fotos EDH /EFE
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Feria
mundial en Nagoya
Alexandra Bonilla
Enviada especial
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Desde una noche antes, los curiosos de Japón y del resto del mundo
empezaron a hacer fila en los alrededores del campo de la Feria Aichi,
en Japón.
En horas de la madrugada, centenares esperaban pacientemente la apertura
de las puertas del último día que estaría abierta
la exposición al público.
La
hora del adiós
-Japón le dio una despedida dulce y nostálgica a las
culturas que durante 185 días formaron una sola nación.
-He hecho muchas amistades aquí, la verdad es que por
eso no me he sentido sola en estos días tan lejos de casa.
Estoy lista para regresar, pero me va a hacer falta toda la gente
que conocí y este país, manifestó Telma
Borrayo, de Guatemala. |
Las
exposiciones que siguen
Sobre Aichi pendía el fracaso de Hannover 2000, que recibió
la mitad de visitantes de lo previsto, mientras que Aichi cerró
con más de 22 millones, siete más de lo esperado.
-Zaragoza 2008 será una exposición internacional y temática,
un evento de menor envergadura y de una duración de tres meses,
mientras que las ferias universales duran seis.
- La gran expectación es Shangai 2010, primera exposición
universal que se celebra en China y que prevé más de
100 millones de visitas, y también muchas dudas dadas las características
del gigante comunista, en realidad una mole capitalista. |
Las estaciones de metro y bus estaban más saturadas que de costumbre;
las rutas con destino a la zona de la Expo eran las más alboratadas.
En las estaciones, trabajadores del evento dirigían a los visitantes
para poder llegar a la feria.
Algunas personas hicieron fila por más de ocho horas para poder
entrar al perímetro.
Al mediodía del domingo se calculaba que alrededor de 50,000 personas
habían ingresado a la zona de la exposición. En total, ese
día ingresaron 821,000 visitantes, todo un récord, según
los organizadores.
Los japoneses aprovecharon el último día, el Festival del
Equinoccio, un feriado, para conocer de primera mano las culturas de los
distintos países que participaron en Aichi.
Los organizadores de cada uno de los pabellones también aprovecharon
las últimas horas para vender sus productos.
Lleno total
Los recuerdos de la mayoría de las naciones estaban reducidos
de precio para que los visitantes se animaran a llevarse más de
alguno a cosa.
Muchas personas que ya habían visitado el campo de feria la visitaron
en varias ocasiones.
Los quioscos de comida y restaurantes de las distintas naciones estaban
repletos.
La espera para entrar a algunos de los pabellones era de más de
tres horas, pero los visitantes iban preparados para la espera.
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Nepal. La torre fue subastada en $1.5 millones. Fotos
EDH /EFE
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Los pabellones más populares siguieron siendo los de tecnología,
en especial el show de robots de la empresa japonesa Nedo y de otras empresas
nacionales.
Los visitantes hacían largas filas para poder disfrutar de los
videos de las empresas de celulares y automóviles.
Otro de los edificios más visitados fue el de la Cruz Roja. A pesar
de la sencillez de su diseño, se convirtió en uno de las
exposiciones más populares al correr la voz. El promedio de visitantes
diarios a este pabellón fue de 100,000.
Las personas entraban al pabellón para sentarse y observar una
película. Sobre una pantalla se proyectaron imágenes de
la pobreza alrededor del mundo. Las imágenes causaban tal impacto
en los visitantes que muchos derramaron lágrimas de solidaridad
con los que viven en condiciones de extrema pobreza.
Las paredes del pabellón están repletas de mensajes que
los visitantes han dejado después de visitar la exposición
de la Cruz Roja.
Otros, en cambio, prefirieron visitar lugares exóticos y distantes
de su país de origen. Aunque con la tecnología es posible
conocer naciones lejanas a través de la Internet o programas televisivos
transmitidos por las señales de cable, muchos prefirieron ir a
la Expo Aichi para tener una experiencia más palpable de las distintas
culturas.
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Clausura. Un actor de Kabuki, durante la ceremonia de cierre. Fotos
EDH /EFE
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El intercambio de costumbres se logró, en parte, gracias a la
ayuda de los miles de voluntarios que colaboraron para asistir a los que
acudieron al campo de la feria, desde dar instrucciones y orientaciones
hasta conseguir taxis.
Los voluntarios ayudaron a las personas de la tercera edad y a aquellos
con capacidades especiales para que pudieran disfrutar de todo lo que
la feria tenía para ofrecerles de una manera accesible para ellos.

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