 |
| Michael Salazar pertenece a una pandilla que
opera en el sur de Los Ángeles. |
Texto: Óscar Tenorio y Geraldine Varela
Diseño: Juan Durán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Muchos estudiosos comparten la misma hipótesis: fue en la ciudad
de Los Ángeles, en Estados Unidos, en donde surgieron la Mara Salvatrucha
(MS) y la 18 en una época en la que en El Salvador ya existían
pandillas, pero con otro perfil.
Muy pocos consideran que esos grupos, que hoy conocemos, surgieron en
el país, promovidos por algunos partidos políticos de izquierda.
Desde sus inicios en los barrios de salvadoreños en el este de
Los Ángeles, las pandillas fueron integradas por jóvenes
hijos de salvadoreños, que habían emigrado debido a la guerra.
Luego,ganaron identidad y protagonizaron cruentas batallas contra otros
grupos de jóvenes delincuentes, principalmente de origen mexicano.
Este es el planteamiento de Óscar Bonilla, director del Consejo
Nacional de Seguridad Pública (CNSP), que ha elaborado diferentes
diagnósticos acerca de pandillas y del desarrollo que han tenido
en los últimos años.
Según un artículo publicado por la Fundación Solidarida
Mexico-Americana -FSMA-, estos grupos de latinos no representaron nada
nuevo en el contexto del pandillerismo, muy común entre los jóvenes
inmigrantes desde los años de la inmigración italiana y
el surgimiento de la mafia en Estados Unidos.
Pero al finalizar la guerra en El Salvador, por la que huyeron y migraron
a norteamérica, el Gobierno de Estados Unidos realizó una
deportación de connacionales, una exportación
de Mara Salvatruchas de regreso a su país de origen.
Sin embargo, en el país, las deportaciones no crearon el problema
de las maras aunque sí lo agravaron. En El Salvador, el fenómeno
estaba presente desde hacia más de tres décadas.
Las primeras pandillas
En los años 70, apareció el concepto de la mara, que fue
interpretado como un grupo de amigos del barrio, colonia o escuela; casi
siempre integrado por adolescentes del mismo sexo, según el Estudio
Juventud en Desarrollo de la oficina de Justica Juvenil de la Corte Suprema
de Justicia (CSJ).
 |
|
Las pandillas surgieron en los setenta, como la
Mao-Mao, la Chancleta, la Gallo, la Morazán y la Ac-Dc
Óscar Bonilla /Director del Consejo
NAcional de Seguridad Pública
|
Para esos años ya se formaban agrupaciones de jóvenes para
asistir a bailes y defender exclusivamente los barrios en que vivían,
pero estas acciones no pasaban de ser un pandillerismo juvenil donde la
violencia no imperaba.
La Mara Chancleta, la Mao Mao, la Gallo, la Fosa y la Morazán,
eran los nombres de las primeras pandillas, que poco a poco se fueron
transformado hasta convertirse - algunos- en grupos delictivos.
Años más tarde, con el inicio de la guerra en el país
y pese a que en ese tiempo se ocultó el probema de las maras, los
grupos en conflicto se valieron de esos jóvenes rebeldes y los
involucraron en la contienda.
Exportación de salvatruchos
Debido a la situación que afectaba a la nación, decenas
de jóvenes migraron masivamente al país norteamericano.
Allí se generó una disputa por el mercado laboral y los
servicios, entre mexicanos y los pocos salvadoreños que empezaron
a llegar a ese país, agrega Óscar Bonilla.
Cuando finalizó la guerra, Estado Unidos vio la oportunidad
de terminar con el problema de las maras en su país e inicio con
el destierro masivo de inmigrantes, sin percatarse de que el problema
no finalizaría, sostiene Bonilla.
Los salvadoreños exiliados llegaron con una gran capacidad de consumo
de drogas y de traficar autos y armas, por lo que algunos expertos aseguran
que esta virtud se debe al vínculo de las maras con
la mafia mexicana.
En El Salvador, las primeras manifestaciones de clicas se registraron
en 1992. Los Harrison Locos Salvatruchos, de la MS, iniciaron
estas organizaciones. Dos años más tarde, en 1994, la 18
también comenzó a formar sus clicas.
Estos grupos no poseían las características comunes de las
pandillas en El Salvador. Los deportados traían su propio lenguaje
y sus modas.
La impresión que causó en los niños y jóvenes
resultó ser la mejor forma de inducirlos a formar parte de esta
subcultura, en ese entonces, ajena a la capacidad de los sociólogos
y antopólogos del país para interpretar el fenómeno.
Con los años y debido a los esfuerzos realizados a través
de estudios, el problema de las maras en el país se explicó
mejor y ahora puede definirse como una asociacion más permanente
que pasó de ser un grupo que existía para defender su barrio
a ligarse con el tráfico de armas y drogas.

|