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| Preparados. La comida fue llevada a la comunidad.
Fotos EDH/Insy Mendoza |
Insy mendoza
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
La única opción para las autoridades unionenses, es permanecer
alerta con los fenómenos climatológicos que pueden inundar
humildes viviendas en la playa El Tamarindo.
Ahí viven centenares de personas en condiciones pobres y muchos
de ellos sufrieron las inundaciones de sus casas con las lluvias de la
semana anterior.
Pese a ello, pocos aceptan trasladarse a albergues cuando se producen
estos fenómenos.
La historia
La semana anterior, muchas personas estuvieron en riesgo, las inundaciones
afectaron diferentes zonas y, aunque no hubo desgracias personales, muchos
perdieron sus pocas pertenencias.
Otro problema es que la pesca se redujo considerablemente, para quienes
viven de ello, lograr alimentos para sus familias fue un continuo dolor
de cabeza.
En El Tamarindo, los problemas se originan cada vez que hay marejadas.
Pero las personas que ahí viven o tienen instalados sus humildes
negocios de venta de alimentos y otros, no acepta trasladarse a otros
sectores.
Al concluir las lluvias, la tranquilidad volvió a la zona. Sin
embargo, las autoridades se mantienen en alerta ante la posibilidad de
que haya nuevas lluvias fuertes.
El capitán de fragata de la Fuerza Naval, Armando Durán,
indicó que durante el fin de semana mantuvieron monitoreos en la
zona sin encontrar novedades.
Pero el Servicio Nacional de Estudios Territoriales, SNET, les informó
que esperan olas de hasta 1.65 metros de altura que podrían causar
algunos problemas.
La semana anterior, el oleaje alcanzó hasta 1.70 metros.
Es la razón de que las autoridades estén pendientes de la
situación.
Tanto la Fuerza Naval como otras instituciones confían en que no
haya problemas. Pero en caso de ocurrir, insisten en la necesidad de que
los residentes acaten las recomendaciones para trasladarse a los albergues
que han asignado para ello. Ahí pueden llevarles asistencia, mientras
se normaliza el clima.
Llegan paquetes con alimentos
Tras cinco días de angustia para los residentes en esa región,
el viernes anterior recibieron dotaciones básicas de alimentos.
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| Riesgo. Varias casas se inundaron en el departamento.
Fotos EDH/Julio Mejía |
Fueron 46 familias favorecidas, las mismas que se negaron a trasladarse
al albergue asignado, según explicó la gobernadora Delia
Aguilar.
Aguilar informó que el 20 de septiembre levantaron el censo de
los residentes en la zona, pero fue hasta el viernes que el director del
Comité de Emergencia Nacional, Mauricio Ferrer, autorizó
que distribuyeran los víveres.
Los favorecidos estaban satisfechos. María Hernández expresó
que estaban preocupados, con sus pocos bienes empapados y sin oportunidad
de pescar. Con las dotaciones de alimentos podrán soportar
algunos días de limitaciones.
Cada paquete entregado incluye leche, frijoles, aceite, arroz y pastas.
Ojalá deje de llover para poder ganarnos unos centavos con
la pesca, expresó Esther Sosa, otra residente en la zona
afectada por el oleaje.

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