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Alerta por las mareas en El Tamarindo

La Unión. Desde ayer esperaban olas de hasta 1.65 metros de altura. Familias que residen en el sector no quieren retirarse

Publicada 27 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

Preparados. La comida fue llevada a la comunidad. Fotos EDH/Insy Mendoza

Insy mendoza
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


La única opción para las autoridades unionenses, es permanecer alerta con los fenómenos climatológicos que pueden inundar humildes viviendas en la playa El Tamarindo.

Ahí viven centenares de personas en condiciones pobres y muchos de ellos sufrieron las inundaciones de sus casas con las lluvias de la semana anterior.

Pese a ello, pocos aceptan trasladarse a albergues cuando se producen estos fenómenos.
La historia

La semana anterior, muchas personas estuvieron en riesgo, las inundaciones afectaron diferentes zonas y, aunque no hubo desgracias personales, muchos perdieron sus pocas pertenencias.

Otro problema es que la pesca se redujo considerablemente, para quienes viven de ello, lograr alimentos para sus familias fue un continuo dolor de cabeza.

En El Tamarindo, los problemas se originan cada vez que hay marejadas.

Pero las personas que ahí viven o tienen instalados sus humildes negocios de venta de alimentos y otros, no acepta trasladarse a otros sectores.

Al concluir las lluvias, la tranquilidad volvió a la zona. Sin embargo, las autoridades se mantienen en alerta ante la posibilidad de que haya nuevas lluvias fuertes.

El capitán de fragata de la Fuerza Naval, Armando Durán, indicó que durante el fin de semana mantuvieron monitoreos en la zona sin encontrar novedades.

Pero el Servicio Nacional de Estudios Territoriales, SNET, les informó que esperan olas de hasta 1.65 metros de altura que podrían causar algunos problemas.

La semana anterior, el oleaje alcanzó hasta 1.70 metros.
Es la razón de que las autoridades estén pendientes de la situación.

Tanto la Fuerza Naval como otras instituciones confían en que no haya problemas. Pero en caso de ocurrir, insisten en la necesidad de que los residentes acaten las recomendaciones para trasladarse a los albergues que han asignado para ello. Ahí pueden llevarles asistencia, mientras se normaliza el clima.


Llegan paquetes con alimentos

Tras cinco días de angustia para los residentes en esa región, el viernes anterior recibieron dotaciones básicas de alimentos.

Riesgo. Varias casas se inundaron en el departamento. Fotos EDH/Julio Mejía

Fueron 46 familias favorecidas, las mismas que se negaron a trasladarse al albergue asignado, según explicó la gobernadora Delia Aguilar.

Aguilar informó que el 20 de septiembre levantaron el censo de los residentes en la zona, pero fue hasta el viernes que el director del Comité de Emergencia Nacional, Mauricio Ferrer, autorizó que distribuyeran los víveres.

Los favorecidos estaban satisfechos. María Hernández expresó que “estaban preocupados, con sus pocos bienes empapados y sin oportunidad de pescar”. Con las dotaciones de alimentos podrán soportar algunos días de limitaciones.

Cada paquete entregado incluye leche, frijoles, aceite, arroz y pastas.

“Ojalá deje de llover para poder ganarnos unos centavos con la pesca”, expresó Esther Sosa, otra residente en la zona afectada por el oleaje.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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