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Palabras
El otro cielo de los enamorados

Dos enamorados ven dos cielos a la vez. Si sueñan, sueñan dos veces, si viven duplican la vida y si aman multiplican el milagro de amar en las estrellas y en el páramo.

Publicada 27 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Si aspiran los amantes el perfume de la flor, el mismo perfume y la flor se convierten en dos. El canto de las aves lo escuchan dos veces. Juntos, el frío y la tristeza son medio frío y media tristeza a la vez.

El mismo inmenso cielo está creado por tu sueño de amor junto al sueño del otro ser amado.

El tuyo y el de quien amas se convierten en un mismo sueño.

El sueño inmenso de ese mismo mundo pasajero como la primavera, del cual tú eres autor junto a Dios.

Porque creando el amor, creas la vida entera en el cosmos como lo hizo el primer día nuestro Padre. Cuando en su infinito amor creó un mundo anchuroso para que fuéramos a buscar el amor y la vida de ese otro rubio amanecer.

Para que encontráramos al final de los pasos el otro alumbrado cielo de los enamorados.

Y me refiero a los enamorados de la vida. Que pagaron con su propio sacrificio el otro cielo de sus ansias y de su esperanza. En cuyos dorados celajes vuelan juntas las enamoradas aves del albor del alba.

Porque si no fuéramos dos, no habría un segundo cielo para volver a amar…

(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a Día
La impunidad


La malvada “Ley del Menor Infractor” es en gran parte culpable del desborde de la delincuencia marera, de las muertes de miles de personas y del desmadre y la violencia que se ha adueñado de las calles, barriadas y poblados del país.

La impunidad es la madre del crimen y lo que la ley ha venido a hacer es rodear a los “menores infractores” de tal cúmulo de garantías y protecciones, que éstos se sienten con toda la libertad para cometer las mayores barbaridades, incluyendo el oficio de asesinos por encargo.

Un sabio pensador estadounidense a quien tuvimos el privilegio de conocer y tratar, Henry Hazlitt, señaló que la lección fundamental de la economía es una: no sólo hay que valorar las consecuencias directas e inmediatas de una ley o suceso, sino, lo más importante, establecer cuáles serán sus efectos a mediano y largo plazo.

En un mismo espíritu desde hace siglos se nos dice que “el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones”; es seguro que los atolondrados que promovieron esa legislación creían obrar en grande beneficio de la niñez y la adolescencia de El Salvador.


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