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El
Diario de Hoy
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elsalvador.com
El dictamen de la Corte de Cuentas sobre la participación de una
empresa que dirige el Lic. Luis Cardenal en un concurso público,
pone en evidencia un hecho: en ningún momento se ha demostrado
dolo de parte del ex ministro; el asunto gira alrededor de cómo
se interpreta la ley, pero en caso de duda, la ética y la tradición
jurídica piden favorecer al acusado.
Hay además un hecho contundente: la naturaleza y el monto de las
transacciones realizadas entre Aserradero El Triunfo y el FISDL responden
a una venta normal ajustada a los precios y condiciones del mercado. Cualquier
persona que adquiera madera y materiales en el Aserradero obtendrá
los mismos precios y condiciones que se aplicaron a la compra del FISDL;
los precios son los vigentes en plaza, vale decir lo que está a
la vista de todos y los que fluctúan de acuerdo con la oferta y
la demanda.
En el asunto no hubo tráfico de influencias de ninguna naturaleza,
ni se excluyó a otros ofertantes. Tampoco el volumen del negocio
era como para manipular nada o despertar sospechas. Nunca nos vamos a
rasgar las vestiduras por faltas involuntarias, como sería el caso
si un ministerio contrata servicios abiertamente con empresas relacionadas
con uno de sus titulares, siempre y cuando se trate de precios ajustados
al mercado. En estas cosas el error no debe servir para enlodar la reputación
de personas honestas y menos para seguir enlodándola en cuanta
ocasión surge. Hay demasiados entuertos qué desfacer para
caerle encima a los honrados.
En EL DIARIO DE HOY no asumimos el papel de inquisidores ni nos damos
a la tarea de hostigar a funcionarios o particulares. Sólo cuando
persisten situaciones anómalas o se mantienen funcionarios de proceder
nocivo, es que se insiste en un caso. Tampoco tomamos revancha con nadie;
cuando insistimos en un caso y dedicamos al mismo páginas y páginas,
como con lo del basurero o las casas de juego, lo hacemos para corregir
graves lacras o corruptelas. En todo caso, lo que nos mueve es salvaguardar
los intereses de la población y contribuir al manejo honesto de
los dineros del público.
De un error, una enlodada
Es fundamental que los ciudadanos vigilen la actuación de funcionarios
y de organismos gubernamentales para que haya un manejo eficiente y honesto
de los dineros públicos. Pero una cosa es ir tras un saqueo descomunal
y otra andar espulgando. Los dos mayores escándalos de corrupción
que se han dado en los últimos años en El Salvador, el del
basurero municipal y lo de ANDA, fueron resultado de investigaciones a
fondo efectuadas por EL DIARIO DE HOY. De manera permanente en este Diario
se brindó la oportunidad a los involucrados de aclarar sus actuaciones;
en el caso de MIDES, dos editores de EL DIARIO DE HOY viajaron al Canadá
para recabar información y entrevistar a los directivos de CINTEC.
Lo del licenciado Cardenal se puede tratar de una errada interpretación
de la ley, como decimos, pero nunca de un acto de corrupción pues
no hay ni puede haber beneficio ilícito al vender a precios y condiciones
prevalecientes en el comercio de materiales y madera. Más bien
el cariz que tiene es el de una trampa y un montaje para pretender que
se hace periodismo investigativo. No lo hacen pero pisotean la reputación
de personas honestas.

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