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La vacuna que le robó la mano

Justicia. Padre de niño amputado pide agilizar investigación


Publicada 26 de septiembre 2005 , El Diario de Hoy

Inocencia. Gerber jugando con una prima en la casa que ambos comparten, en un arrabal de la ciudad de San Sebastián, departamento de San Vicente. Fotos EDH / Felipe Ayala


Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Justo ayer, Gerber Enrique Ayala cumplió su primer año de vida.

Eso nada tendría de extraordinario si no fuera porque el infante no pudo quebrar la piñata ni comer pastel por sí mismo, pues le falta la mano izquierda y su pierna derecha está enclenque.

Como Gerber todavía no puede hablar, su padre, que también tiene el mismo nombre, aún no tiene los aprietos en que, supone, su hijo lo pondrá cuando deba explicarle su minusvalía.

FGR no tiene peritos
- Según la Fiscalía, la indagación no avanza porque no tienen peritos para que analicen el expediente clínico.
- Con el peritaje se sabría en que etapa de la asistencia hubo negligencia médica.
- Los dos especialistas, un pediatra y un infectólogo, se excusaron. Uno dijo que había sido profesor de los médicos involucrados; el otro, que no es su especialidad.

Si hoy mismo le preguntara sobre su pierna, sería fácil una respuesta. Pero cómo explicarle lo del muñón, si él mismo no lo sabe, pese a que han pasado ocho meses desde el incidente.

Sobre la falta de fuerza de la pierna, le diría que la desgracia le llegó el 21 de enero, cuando sólo tenía cuatro meses.

Ese día, una promotora de salud a quien conocen sólo como Marlene, llegó a casa a ponerle una vacuna que lo inmunizaría contra cinco enfermedades.

Ahí comenzó el calvario. La fiebre no lo abandonó y no paró de llorar.

Al siguiente día, en la unidad de salud local, una doctora les dio medicina para la fiebre y para una supuesta infección de la garganta, que no era tal sino una irritación de tanto llorar.

Para la pierna y nalga inflamados les recetó lienzos de agua tibia con orégano.

Como la fiebre ni el llanto menguaban, acudieron a dos médicos particulares y a la unidad del Seguro Social de Cojutepeque. Dos médicos dijeron que la vacuna había sido mal aplicada.

Cuando el niño empeoró, decidieron llevarlo al Hospital Bloom. El glúteo y la pierna estaban gruesos y duros como un trozo de madera.

Exigencia. Gerber quiere saber por qué le amputaron la mano. Fotos EDH / Felipe Ayala

En la emergencia, le aplicaron suero en las venas, pues el niño lucía deshidratado. Nada
hizo sospechar a Gerber, el padre, cuando vio que a los pocos minutos le retiraron el suero para luego colocárselo en otro sitio.

A los pocos días el brazo izquierdo se puso morado y frío. Preguntaban pero nadie les daba respuestas.

Como a la semana y media, a Gerber le sajaron en tres partes la pierna para sacarle la pus acumulada. La mano izquierda también fue operada para descongestionar la circulación.
Para entonces le habían dicho que la infección de la pierna hizo que un virus se alojara en la mano y obstaculizara la circulación.

Gerber no les creyó.

“Me pareció raro que el virus sólo invadiera la mano donde le pusieron el suero. Dicen que si el suero se sale de la vena, causa gangrena. Creo que eso fue lo que pasó”, sostiene el hombre que dice ser de poca escolaridad.

Los médicos lograron zanjarle el problema de la pierna y del glúteo causados por la vacuna, pero no el de la mano. A los pocos días lo hicieron firmar la autorización de amputación.

Le dijeron que incluso tras la amputación, la vida del niño corría peligro.Pero no fue asi. El niño sanó y luego vino la lid por saber qué pasó.

El padre del niño sabe que la mala aplicación de la vacuna provocó la minusvalía de Gerber, incluso la amputación, pues si no hubieran ido al Bloom, dicen, el menor estaría completo.

Ocho meses han pasado. El padre del infante ha denunciado a la promotora de salud, quien a pesar de que suele encontrársela, no les ha ofrecido ni una disculpa.

También ha pedido a la Fiscalía que investigue un posible caso de mala praxis.
Funcionarios del Bloom dieron sus explicaciones en aquel momento y el Ministerio de Salud anunció una comisión para investigar.

El caso en la Fiscalía no ha avanzado y menos la supuesta investigación de Salud.

El desánimo crece en Gerber Vladimir cuando ve a su pequeño que, al gatear, la ausencia de la mano izquierda hace que cuando apoya el muñón, la nariz y la frente casi besen el suelo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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