elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Palabras
El falso culto de la egolatría

La egolatría es un falso culto a nuestra persona. Nos hace ponernos encima de los demás y, por ende, alejarnos del mundo.

Publicada 26 de septiembre 2005, El Diario de Hoy


Carlos Balaguer
palabrasbalaguer@gmail.com
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Narcisismo, es —como el novio mitológico— contemplar envanecidos nuestra imagen en el agua, que se rompe con la menor brisa o con la hoja marchita que caiga en ella.

Egocentrismo es el pensar que el mundo gira en nuestro derredor y que somos el centro de la creación. Aunque Giordano Bruno concluyera que el centro del universo estaba en todas partes y la circunferencia en ninguna. En esa inmensidad, ¿dónde ubicaba al ser humano?

En fin, cada quien es el centro de ese inmensurable firmamento. Estamos en todos lados, porque en todos lados del universo la vida existe, partiendo del principio que la vida esencial es en sí energía, un fenómeno astral como lo es la electricidad. Todo en medio de la ley natural de “baja y alta entropía”, que es el equilibrio de la energía en el cosmos.

El llamado individualismo, nos hace olvidar el principio de grupo, de alianza, de trabajar en equipo y vivir armónicamente en sociedad. El materialismo, en tanto, nos vuelve insensibles a lo espiritual y nos torna adoradores de las riquezas y cosas materiales. Ingratitud es otra variante del egoísmo que nos vuelve seres sin piedad y desagradecidos con Dios, con los demás y con la existencia. No debemos adorar, pues, estos grandiosos engaños de la identidad divina del humano.


DÍA A DÍA

“Leyes para suizos”

Entre las disparatadas medidas de las “leyes para suizos” está la de no poder llevar control de los menores criminales, por lo que ni jueces ni autoridades tienen la capacidad de medir el grado de peligrosidad de alguien, o castigar la reincidencia.

Es claro que la policía, a su manera, más o menos sabe quiénes delinquen en forma reiterada y a qué grupos pertenecen, pero esa información no se agrega a expedientes. Por otro lado, los y las jóvenes honrados no tienen forma de demostrar su buena conducta, lo que les afecta al pedir trabajo o cuando se les acusa injustamente.

Las “leyes para suizos” desprotegen al inocente y amparan al culpable. Y culpables son de los más abominables delitos, desde asesinato y violación, hasta asaltos, robos y venta de droga. Las maras, de hecho, son las principales traficantes de estupefacientes, lo que a su vez está hundiendo en la perdición a muchos jóvenes y adultos.

El país está llegando a una encrucijada: o pone bajo control a las maras y su ejército de “menores infractores” que delinquen con impunidad, o cae en el caos.

 


elsalvador.com WWW