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Un nuevo nicho financiero: ayudar a los imigrantes

Apoyo. Los estadounidenses han aprendido a ofrecer crédito sobre las remesas


Publicada 23 de septiembre 2005 , El Diario de Hoy

Préstamos. Una forma de hacer que las remesas sean rentables es que se destinen al financiamiento de actividades atendidas por las microfinanzas. Foto The New York Times


The New York Times
Betsy Cumings
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


Algunas semanas, José Edgardo Andrande gana menos de 200 dólares. Otras, su pago asciende a 1,200. “Pero vuelve a bajar a 500 dólares a la siguiente semana”, indicó Andrande, de 42 años, un trabajador originario de El Salvador, quien desde hace 24 años ha trabajado como repartidor, electricista, en restaurantes y en trabajos de construcción en Estados Unidos.

No obstante, a pesar de la fluctuación, envía a casa 700 dólares para sostener a sus dos hijos y a su madre en su natal San Salvador.

Mientras la población hispana en Estados Unidos sigue en ascenso, tras aumentar 10 por ciento, hasta 41.3 millones, el año pasado, frente a 37.4 millones en 2002, algo más crece con ella: el dinero, conocido como envíos, que aquellos que trabajan en las cocinas de restaurantes estadounidenses y podan los prados en los suburbios envían a su país. El flujo de dinero fue de 32,000 millones de dólares en 2004, en comparación con 28,000 millones en 2002. Y en esto se encuentra la oportunidad para los empresarios.

Créditos

En años recientes, surgió una industria de compañías que no solamente transfieren por bajas tarifas el dinero de los trabajadores inmigrantes hasta su país de origen, sino que también les ofrecen una forma de establecer crédito en Estados Unidos y aprender a lograr que su dinero rinda más.

Andrande se convenció recientemente. Usa Mi Pueblo, una unidad de la Corporación Internacional de Microfinanzas, compañía de Washington creada en 2003 para ayudar a los inmigrantes a manejar el poder de sus envíos a sus países natales e impulsar su potencial de ganancias e inversiones en Estados Unidos.

En septiembre pasado, Microfinanzas creó Mi Pueblo para ofrecer cuentas, transferencias de dinero, crédito, préstamos y servicios de administración de fondos a inmigrantes de América
Latina. “El motivo de los inmigrantes es venir aquí, conseguir un empleo y trabajar duro para enviar dinero a casa para sostener a sus familiares”, explicó Atsumasa Tochisako, director ejecutivo de Microfinanzas. “Pero, desafortunadamente, en un país desarrollado como Estados Unidos, no existe una infraestructura financiera adecuada de servicios financieros preparada para servir a esos inmigrantes”.

En tanto Microfinanzas abre cuentas, actualmente solamente para salvadoreños, mediante un programa piloto en Maryland, Virginia, Delaware y Washington, se suma a un creciente grupo de pequeñas instituciones financieras, desde uniones crediticias hasta bancos independientes, que asumen un papel cada vez mayor en el negocio de los envíos.

Tochisako indicó que el mercado de los envíos apenas comienza a ser explotado en Estados Unidos. Además, espera transformar los envíos, de solamente un medio para sostener a los familiares en casa, en una nueva fuente de financiamiento internacional que podría darles poder a los inmigrantes para mejorar su situación financiera aquí y en el extranjero, e incluso volverse empresarios.

Iniciar un negocio

Todo esto suena atractivo para Andrande. “Es una buena idea iniciar un negocio, pero debo tener el dinero”, comentó. La mayoría de los bancos ven a Andrande, un trabajador por contrato, como un acreedor riesgoso.

Pero no Microfinanzas Internacional. Le ha otorgado dos créditos por 5,000 dólares este año, 2,000 de los cuales ya ha pagado. Y, sin un préstamo, sus ganancias tras el envío de 700 dólares para sus dos hijos y su madre en El Salvador no cubrirían su renta de 610 dólares en Washington y otros gastos para su esposa y sus dos hijas que viven aquí.

Aunque los envíos son una práctica que se remonta a hace varias décadas, no ha sido observada, sino hasta hace poco en Estados Unidos. El interés entre los centros bancarios aumenta, debido en gran medida a que las cantidades de dólares crecen cada año, afirmó Donald F. Terry, gerente del fondo de inversión multilateral del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, un prestamista multimillonario para las naciones latinoamericanas y del Caribe.

El mismo tiempo, los inmigrantes sienten más valor para crear cuentas en firmas financieras en sus comunidades.

Hace varios años, en Durham, Carolina del Norte, los latinos eran asaltados constantemente porque llevaban grandes sumas de efectivo cuando acudían a los sitios de transferencia para enviar dólares a casa. “Se corría la voz de que, los viernes en la noche, los trabajadores latinos eran alcancías ambulantes”, dijo Randy Chambers, tesorero de la Unión de Crédito Latino en Durham, que fue creada en junio de 2000 para eliminar tal delincuencia, y cuenta hoy con cinco sucursales y 35,000 miembros en todo el estado.

“Después de cambiar sus cheques y comprar comida, podrían tener aún de 200 a 700 dólares”, en su bolsillo. No sentían confianza para abrir cuentas en los bancos locales, aseveró Chambers. Muchos de ellos eran blancos ambulantes, incluyendo a uno que fue baleado frente a su casa por los 25 dólares que llevaba en el bolsillo, y hoy es parapléjico, agregó.

Divisas

México es el mayor receptor de se envíos, con 16,600 millones de dólares enviados allí en 2004, según estadísticas del Banco Interamericano de Desarrollo. Pero, para otros países, a pesar de que tal vez reciban menos dinero (810 millones en Nicaragua, por ejemplo, y 1,300 millones en Perú), los envíos son cruciales para su estabilidad económica.

“Este país se sostiene de los envíos”, aseguró José Napoleón Duarte, hijo del presidente salvadoreño de 1984 a 1989, del mismo nombre, y gerente financiero de la Fundación José Napoleón Duarte, una compañía de microfinanciamiento en San Salvador. La compañía ayuda a algunos de los residentes del país a recibir los 2,500 millones de dólares enviados cada año, lo que representa hasta 25 por ciento de la economía del país.

Es imperativo ayudar a los inmigrantes en Estados Unidos a mantener el flujo de los envíos, según afirman los especialistas. Pero el problema hasta ahora ha sido que los inmigrantes que envían dinero suelen pagar elevadas cuotas. Por ejemplo, el líder del mercado, Western Union, cobra de 12 hasta 70 dólares, dependiendo de la cantidad enviada y el destino.

La compañía afirma que sus precios son competitivos y sus numerosos destinos justifican las tarifas. 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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