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| Sospechoso. El imputado Sergio R., de 16 años,
resultó herido de la cadera. Foto
EDH/Felipe Ayala |
Óscar Iraheta
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
En el momento que cuatro asaltantes despojaban a los pasajeros de un
autobús de la Ruta 2C, un investigador de la policía, vestido
de civil, desenfundó su arma y se batió a tiros con ellos.
De la nutrida balacera resultaron heridos dos pasajeras, el agente de
la policía y tres ladrones.
El hecho se perpetró a las 11:15 de la mañana, en la Calle
San Lorenzo y la Autopista Norte, en las inmediaciones de la División
de Tránsito Terrestre de la Policía, en Mejicanos.
Al escuchar los disparos, agentes de la delegación de tránsito
persiguieron a los sujetos y capturaron a José Mario Sibrián,
de 26 años.
A Sibrián la PNC le decomisó una arma 9 milímetros
y un revólver 38.
Algunos testigos dijeron que un quinto sujeto logró escapar, pero
esa información no fue confirmada por los agentes de la policía.
Víctima
Una de las mujeres, que no fue identificada, recibió un disparo
en la cabeza.
La víctima, de unos 30 años, vestía blusa negra y
pantalón azul, mientras que la otra, Blanca América Fuentes,
tenía lesiones en el brazo izquierdo.
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| Pruebas. La PNC recolectó varios cartuchos
en el automotor. Foto
EDH/Felipe Ayala |
Un agente de la policía detalló que su colega tenía
lesiones en la mandíbula, brazo y pierna.
Los hampones heridos son el menor Marvin G. de 16 años, quien tenía
un balazo en la pierna; Sergio R., de esa misma edad, resultó con
lesiones en la pierna y cadera.
Éste aseguró que se transportaba en la unidad de transporte
con cuatro sujetos, cuando un hombre que vestía camisa roja y pantalón
negro los atacó.
El otro sospechoso, Luis José Quijano Figueroa, de 22, resultó
herido en el pie izquierdo.
Los heridos fueron trasladados al Hospital Rosales. Fuentes de ese nosocomio
detallaron que la paciente más grave era la mujer que no fue identificada.
Los médicos diagnosticaron que la paciente tenía pocas probabilidades
de vivir.
Después de varios minutos fue intervenida en la sala de operaciones.
Los demás se encontraban estables, ya que las lesiones no fueron
profundas.
El motorista del autobús relató que de repente en la parte
de atrás escuchó la balacera y los gritos.
Me detuve y abracé a un niño que estaba atrás
de mí para que no saliera herido, dijo el conductor.
La policía trasladó a la delegación centro a varios
pasajeros, quienes sirvieron como testigos del hecho.

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