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Piloto bromeó antes de increíble aterrizaje

Espectadores. Los pasajeros del avión pudieron ver en directo su propia emergencia por el sistema de TV del avión


Publicada 23 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

Experiencia. Durante la maniobra, la nave intentó posarse sobre las ruedas traseras manteniendo la parte delantera levantada. Fotos EDH/AP

El Diario de Hoy
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El piloto, tras el perfecto aterrizaje que realizó el miércoles 21 de septiembre un averiado Airbus A320 de la compañía JetBlue, en el aeropuerto de Los Ángeles, no tuvo instantes de desesperación y su calma fue tal, que incluso se dio tiempo para bromear antes y después de la arriesgada maniobra.

Tras los vítores de los 139 pasajeros, y de los otros cinco tripulantes, Scott Burke conversó con el alcalde de la ciudad , Antonio Villaraigosa, quien además de realzar su heroísmo, entregó detalles sobre la personalidad del aviador.

“Bromeó con que lamentaba haber aterrizado el avión a 15 cm de la línea central de la pista”, relató Villaraigosa.

Felicidad. Dos hermanas se reencuentran después del percance. Fotos EDH/AP

Aunque la aerolínea no entregó detalles sobre Burke, una grabación hecha por un camarógrafo de KCAL-TV en la torre de control permitió comprobar que la actitud del piloto fue idéntica durante las casi tres horas que permaneció sobrevolando la urbe, para quemar combustible y evitar una posible explosión al tocar tierra.

“Quieres cambiar de lugar conmigo”, preguntó a uno de los mecánicos que desde tierra monitoreaba la situación.

Luego, se mostró preocupado por las relaciones públicas de la firma y de su propia persona.

“¿Tenemos alguien aquí que sea experto en medios?, preguntó, “quiero mantener a la prensa lejos de mí, no tengo nada que decirles”.

Incluso, antes del “touchdown perfecto” del que hablan expertos en aviación, el piloto habló con la torre y en tono firme dijo: “Si no tienen nada más que decirme, no tengo nada más que decirles”.

El incidente tuvo además ribetes tragicómicos para los pasajeros, quienes gracias a los televisores dispuestos en cada asiento, y con servicio de DirecTV, fueron protagonistas y televidentes del hecho.

Los aparatos sólo fueron apagados momentos antes del aterrizaje forzoso, lo que resultó “surrealista, pero atemorizante” para algunos de los involucrados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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