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“Vive de prisa, muere joven y sé un cadáver bonito”

La ironía más grande de todas es que James Dean rodó un anuncio sobre la conducción temeraria por presiones de la National Safety Council, que obligaba a artistas famosos a decir en pantalla chica: “La vida que salves puede ser la tuya”.

Publicada 23 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

• En Indiana, tenía una pequeña moto, una Whizzer Czechos lovakian, la que cambió tres
veces por otras de mayor cilindraje. Con ella iba a la escuela a gran velocidad. Fotos EDH


El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com


James rodó el anuncio con el vestuario que usó en Gigante y cambió la frase a: “Tómatelo con calma en la carretera, la vida que salves puede ser la mía”.

Dos semanas más tarde, estaba muerto, en la intersección de Cholame, autopista norte de California, en su Porsche Spyder 550, cerca de Salinas.

Un Ford Tudor de 1954, conducido por Ronald Turnupseed de 22 años, impactó con Dean. Rolf, el mecánico que acompañaba a Dean, salió disparado del auto fracturándose la mandíbula y la pierna. Eran las seis de la tarde. Las últimas palabras del actor, según el mecánico, fueron: “Ese joven tiene que vernos”. Dean se dirigía hacia una carrera de coches en Salinas.

En la carretera de Paso Robles, California, viajaba a 112 km por hora (el auto llegaba a 300). Minutos antes lo habían multado por conducir a exceso de velocidad.

Tras morir Dean, las partes que faltaban en el filme Gigante, las hizo el artista experto en imitaciones Nick Adams.

Dean plasmó en las ilustraciones
escenas sexuales.

La ironía más grande de todas es que James Dean rodó un anuncio sobre la conducción temeraria por presiones de la National Safety Council, que obligaba a artistas famosos a decir en pantalla chica: “La vida que salves puede ser la tuya”.

Desde el accidente, muchos mitos nacieron en torno a Dean. Unos algo exagerados, otros más creíbles.

El mal olor que despedía es una constante en todas sus biografías, también se dice que en New York se prostituyó y se le atribuyen dos tutores homosexuales en Hollywood: Jack Simmons y el director Roger Brackett.

Los tres protagonistas de Rebelde sin causa tuvieron trágicos finales. Natalie Wood se ahogó en las costas californianas, el 29 de noviembre de 1981. Nunca se supo qué ocurrió. Viajaba en su yate, con su esposo, Robert Wagner, y un amigo de éste, Christopher Walken.

Wood aborrecía el agua. Por ello, el alegato que ofreció Wagner durante el proceso que se llevó en su contra no convenció al jurado. Aseguró que ella se cayó al agua, cuando trató de subirse a una lancha.

Gritos de socorro

Natalie Wood. Interpreta a Judy en Rebelde sin Causa. Una escena del filme.

Por su parte, el capitán del yate dijo que hubo una discusión entre los esposos, que se habían excedido de copas. Todos estaban ebrios.

Wagner lo desmintió. Unos turistas que pasaron cerca de la escena la noche del suceso declararon haber escuchado gritos de una mujer que pedía auxilio y carcajadas masculinas.

Lo cierto es que la alarma de emergencia se activó seis horas después de que Wood desapareció. Cuando era niña, una adivina le vaticinó que moriría en el agua.

Sal Mineo, a pesar de haber trabajado en grandes obras de cine, siempre tuvo papeles secundarios y de bajo perfil.

Algunos de los dibujos de Dean son un reflejo de sus preferencias sexuales.

Trabajó en dos ocasiones con James Dean. En Rebelde sin causa, encarnó a Platón, el tímido seguidor del líder (Dean). Era un papel que encajaba muy bien con él.

Sal Mineo era asiduo a las fiestas y gozaba tanto de las compañías femeninas como masculinas. Nominado al Óscar por mejor actor de reparto en Rebelde sin causa, nunca llegó a ganarlo.

En 1967, su novia de hacía años, Susan Ladin, se intentó suicidar cuando Mineo la dejó.

El 12 de febrero de 1976, él murió apuñalado en un callejón de West Hollywood. Nunca se supo por qué.
Así terminaron Jim Stark, Platón y Judy, las estrellas de Rebelde sin causa.

• Medía 1.73 centímetros. al molestarlo por ser bajo increpaba: “¿Cómo se mide la interpretación en centímetros?”.
• James Dean nombró a su Porsche Spyder “The Little Bastard”.
Elia Kazan (1909-2003)
- Director, productor, guionista, actor y escritor. Después de acudir al Williams College y
estudiar interpretación en la Universidad de Yale, se unió al Group Theatre, donde comenzó su trayectoria como intérprete teatral. En los años 40, ampliaría con algunas películas cinematográficas, como Ciudad de conquista y Blues in the night.
- Triunfó en Broadway como director, con adaptaciones de Un tranvía llamado deseo, Muerte de un viajante y La gata sobre el tejado ardiente.
- Su talento no pasó desapercibido para los estudios de Hollywood. Debuta en el cine como director de Lazos humanos, por la cual el actor James Dunn lograría el Óscar al mejor actor secundario.
- Dos años después, crea en Nueva York, junto a Lee
Strasberg, el Actors Studio.
- En los 50, Elia Kazan sigue proyectándose como director,
pese al desprestigio sufrido en 1952, por delatar a varios de sus camaradas en el Partido Comunista.
- Rodó Al este del Edén, adaptación del clásico de Steinbeck que le dio fama a Dean.
- Después de tres años sin dirigir, Kazan retornó con Río Salvaje, co protagonizada por Montgomery Clift y Lee Remick.
- El 28 de septiembre de 2003, Elia Kazan, falleció a los 94 años.
Sal Mineo (1939-1976)
- Muy problemático en su infancia, pasaba en las calles de Nueva York con su pandilla, cometiendo pequeños robos.
- Su familia lo matriculó en una escuela de baile, a los 10 años. Allí se apasionó por el mundo de la danza y la actuación y olvidó el mundo de las calles.
- En 1951, debuta en Broadway. A mediados de década, logró dar el ansiado salto al cine, en Atraco sin huellas, La guerra privada del Mayor Benson y Rebelde sin causa.
- Mineo sería nominado al Óscar como mejor actor secundario por Rebelde sin causa, aunque no lo ganó. El galardón fue entregado a Jack Lemmon, por su actuación en Escala en Hawai.
- Intentó convertirse en una estrella del rock and roll, grabando varios singles y un elepé a finales de los 50.
- Su carrera fílmica no fue
demasiado fecunda, aún así formó parte de Gigante –otra vez con Dean–, Marcado por el odio y El gran combate, entre otras.

El niño mimado de Hollywood

El joven actor solía dibujar sólo
para personas muy especiales.

El legado de James Dean, el eterno rebelde, ha sido grande en el mundo del cine. Es tal su influencia que, año tras año, las promesas jóvenes de la gran pantalla crecen a la sombra del desaparecido actor.

Varias generaciones de artistas se han catalogado como “el nuevo James Dean”, pero este nombre es único e insustituible. El joven de Indiana llegó al cine no a interpretar un estereotipo, sino a crear uno que hasta hoy no ha sido superado.

Antes de aparecer Dean en las pantallas, Marlon Brandon, en The Wild One, se convirtió en el modelo de los jóvenes. La cinta de 1953, en la cual Brando aparecía con chaqueta de cuero negra y en motocicleta, era el modelo a imitar, incluso uno de sus admiradores era el propio James Dean.

Pero Dean solo pudo disfrutar el éxito y la fama 18 meses. De las tablas pasó a la gran pantalla en tiempo récord; de no ganar casi nada, en cuestión de días llegó a cobrar un sueldo de US $21,000. Con esa plata, Dean compró el poderoso Porsche Spyder 550 plateado que lo condujo a la muerte.

Sus ideas reflejaban las emociones que guardaba dentro de sí.

Cuando entró en Hollywood nadie lo conocía. Era uno más de esos artistas contratados por la Warner Bros que llegaban a probar suerte.
Arribó sin nada, sólo con su inseparable bolsa marrón conteniendo sus mudas.

Sin embargo, tras la aparente indiferencia, las voces en los estudios rumoreaban en torno a la nueva adquisición de Jack Warner. Lo veían como la figura que reemplazaría a Marlon Brando.

Dean fue un manojo de emociones que nunca reparó en el futuro. Su pasión más grande fue la actuación y, claro, la excesiva velocidad, actitud que asumió tanto en la vida como en el asfalto.

Durante los años que sucedieron a su muerte, un ejército de actores han imitado su look, su ropa, su actuación, incluso su físico. Pero ninguno ha marcado ese sello de dolor y tristeza que caracterizó a James. Siempre tuvo ese aire de niño abandonado y triste, a punto de explotar.
Anualmente, los Deaners, un grupo de seguidores de la leyenda, se reúnen en el cruce de Cholame en Fairmount, cerca de Salinas. La tumba del astro siempre está llena de rosas.

Al este del edén
(1955)

- Director Elia Kazan,
- Intérpretes: James Dean, Julie Harris, Raymond Massey, Dick
Davalos.
Warner Bros., Cinemascope,
Technicolor.
Al este del Edén es un drama familiar que narra la historia de la pre guerra. Dean interpreta a Cal, un problemático joven que es constantemente es reprendido por su padre, quién tiene como hijo ejemplar a Aaron, hermano mayor de Cal, y a quién su padre adora. También interviene la novia de Aaron, Abra. La película es una adaptación para cine de la obra de John Steinbeck, autor que trabajó los conflictos sociales.
Rebelde sin causa
(1955)

- Director: Nicholas Ray
- Intérpretes: James Dean,
Natalie Wood, Sal Mineo, Ann Doran.
Warner Bros., Cinemascope,
Technicolor.
El 26 de octubre de 1955, se exhibe en el Astor Theatre de Nueva York.
Jim Stark es el típico niño malo de
familia buena. Un adolescente
antisocial que mantiene una actitud conflictiva con toda su familia, en
especial con su padre. Judy (Natalie Wood), ha huido de su casa, y Platón (Sal Mineo), es un joven tímido y
solitario, que no posee afecto en su casa. Las tres almas solitarias
coinciden en una comisaria.
Gigante
(1956)

- Director George Stevens
- Intérpretes: Rock Hudson,
Elizabeth Taylor, James Dean, Carrol Baker, Sal Mineo.
Warner Bros.
- Se exhibe en los cines:
Noviembre 10 de 1956.
Gigante es el mundo antes de la década de los grandes petroleros, gira alrededor de la poderosa familia texana de los Benedict, integrada por Bick Benedict (Rock Hudson), Leslie Lynnton
(Elizabeth Taylor), sus hijos y un
antiguo trabajador malcriado, Jett Rink (James Dean). Epopeya sureña repleta de escenas de arrogancia,
orgullo, afecto, racismo y poder.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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