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Opinando
El etanol en el Plan de Nación

Sólo con la conversión de la producción nacional de melaza a etanol se puede suplir esa demanda, aunque la manera más eficiente de hacerlo es utilizando los jugos de caña dejando de producir el excedente de azúcar

Publicada 23 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

Jorge Alfaro*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

El proyecto de Plan de Nación llevado a cabo por la Comisión Nacional de Desarrollo, creada en 1997, está fundamentado en tres ejes de acción: desarrollo interno, reconversión del sector productivo y la concreción de la integración centroamericana.


El proyecto de introducción de la mezcla del etanol en la gasolina cumple a la perfección los objetivos del plan, está en manos del Gobierno y la industria azucarera asegurar la viabilidad del proyecto, poniendo a disposición los tres tipos de instrumentos necesarios para que éste se lleve a cabo: financieros, económicos e institucionales.

Proveer los instrumentos financieros es responsabilidad de la empresa privada, y la expectativa generada por esta ley y el CAFTA hacen que los retornos esperados de la industria sean suficiente garantía de la inversión.

Los instrumentos económicos están dados, con una macroeconomía estable, una ley vigente del azúcar que protege a la única agroindustria que tenemos, y con tratados que permiten la exportación de nuestros excedentes, tenemos los cimientos necesarios para comenzar.

Los instrumentos institucionales hay que crearlos para esta industria naciente, ya que para el corriente año la factura de petróleo para El Salvador será de $900 millones, por lo tanto, no suena descabellado crear un proyecto que deje parte de ese dinero circulando dentro de nuestra economía, sin alterar el patrón de comportamiento del consumidor de gasolina.

El proyecto de ley contempla la mezcla del 10% de etanol y 90% de derivado de petróleo para la gasolina regular y especial. Se importan 20 millones de galones de este combustible al mes, lo que equivaldría a producir 2 millones de galones de etanol para suplir la demanda de mezcla, a un precio de $1.60 por galón de etanol en lugar de $4 por galón de derivado de petróleo representa un ahorro de aproximadamente $5 millones mensuales para el país sólo por la sustitución.

Sin embargo, éste no es el gran beneficio del proyecto, la Asociación Azucarera en conjunto con el Ministerio de Economía estiman que la demanda nacional anual de etanol será de 15 millones de galones, tanto para la mezcla en gasolina como para alternativas energéticas al búnker. Sólo con la conversión de la producción nacional de melaza a etanol se puede suplir esa demanda, aunque la manera más eficiente de hacerlo es utilizando los jugos de caña, dejando de producir el excedente de azúcar que nos vemos obligados a vender al mercado mundial a un precio menor que el costo de producción de nuestros ingenios, no por nuestras ineficiencias, sino por subsidios en otros países.

Ningún país ha iniciado un proyecto de etanol sin la ayuda del Gobierno, y es su responsabilidad con la asesoría de la industria azucarera la creación de los instrumentos institucionales, que aseguren la creación y viabilidad de este proyecto, ofreciendo la certidumbre en las inversiones en plantas de alcohol a los ingenios, en tierras a los cañeros y en maquinaria a los transportistas, además de la distribución equitativa de los ingresos entre ellos, que vale la pena recalcar que son industrias en manos de salvadoreños.

Cualquiera podría argumentar que hace 20 años un proyecto similar fracasó, sin embargo, en esa ocasión el Gobierno, en lugar de apoyar a la empresa privada, tomó el rol de empresario; en este proyecto las condiciones están dadas para lograr desarrollo interno, reconvertir a este sector productivo e integrarnos a Centroamérica que son los pilares del Plan de Nación, además aunque mis razones no sean las correctas, creo que es preferible tener $70 millones circulando en El Salvador que verlos por televisión pagando jugadores de fútbol en Qatar o financiando a un déspota que juega a ser Dios.


*Lic. en Economía y Negocios. jorgealfaro@elsalvador.com


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