|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Palabras El egoísmo puede llevarnos a un estado de tristeza y soledad.
Publicada 23 de septiembre 2005, El Diario de Hoy |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Tristeza, porque nos impide degustar y compartir lo dulce y maravilloso
de la vida. Soledad, porque nos aísla del mundo, de Dios y de las
personas amadas. DÍA A DÍA Inventando derechos La Ley de Defensa del Consumidor inventa derechos, en este
caso a cierta educación. Y para educar a los consumidores
van a crear un ejército de individuos que andarán por todo
el territorio en tales faenas. En qué consiste educar al
consumidor escapa a nuestras entendederas; ¿van a enseñarle
cómo se compran tomates o la manera de interpretar un contrato?
Según la Ley, estos educadores van a recomendar negocios
y prácticas honestas, lo que no suena ni legal ni constitucional
ni moral. Y cuando el educando consumidor meta las extremidades, ¿cargará
con la culpa su maistro? Es un contrasentido que se eduque a consumidores
en una ciencia inexistente, pero que no se eduque a escolares en moral
y cívica, o a campesinos en buenas prácticas agrícolas.
No hay para reeducar mareros pero sí para educar consumidores.
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||