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La Nota del Día
Corríjanse injusticias sin reconocer “matrimonios”

No es casual, sino un síntoma muy grave, que el Estado totalitario (comunistas, nacional socialistas, castristas, etc.) traten al niño como su propiedad, un ser sobre el cual disponen a su antojo


Publicada 23 de septiembre 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Su categórico rechazo a los matrimonios de homosexuales han manifestado el cardenal italiano Camillo Ruini y el ex premier de Italia Romano Prodi, de lo cual informa el diario Corriere della Sera. Ambos están de acuerdo con la necesidad de corregir injusticias y proteger las uniones de hecho, lo cual es urgente hacer pero sin violar la santidad de la familia y del matrimonio.

Prodi dice “no a la línea Zapatero”, la vergonzosa aprobación del matrimonio entre gays al tomar poder el actual Gobierno socialista español. En ningún momento, enfatiza Prodi, “he hecho propuestas que siquiera en forma mínima ponen en discusión la familia y el matrimonio, aunque tengamos el mayor respeto a las decisiones individuales que conduzcan a una unión, la que tampoco debe ser discriminada socialmente”.

Prodi indica que la familia es la original y fundamental comunidad natural entre los hombres, como se consigna en la Constitución de Italia. El legislador, dice Prodi, debe incorporar a la institucionalidad lo que son nuevos desarrollos y necesidades, pero salvaguardando y promoviendo la familia natural. A su vez, el cardenal Ruini dice que un alto porcentaje de uniones de hecho entre homosexuales es mantenido en el anonimato por sus mismos participantes; son muy raros los matrimonios secretos entre heterosexuales (como el de Luis XIV y madame de Mantegnon) pero comunes las de alianzas gay bajo cubiertas. Ruini hace ver que en las comunidades italianas donde se registran las uniones de hecho, son mínimas las inscripciones de gays.

Desfacer entuertos respetando la familia

Por más que se dé vueltas al tema y duelan las palabras, una cosa es la condición normal del ser humano, y otra lo que se sale de ella. Las sociedades sólo pueden y deben estructurarse “sobre los grandes números”, sobre lo que constituye la esencia de la mayoría de hombres y mujeres. Además no es posible escapar o hacer de lado las fuerzas biológicas y síquicas que producen al hombre; una de esas fuerzas fundamentales es la procreación, lo que permite a la especie perdurar y evolucionar en el tiempo. Si de pronto el mayor número de familias “y matrimonios” fuera integrado por gays, en un par de generaciones se extinguiría la especie humana.

Vamos a poner un ejemplo de las injusticias a las que se refiere Prodi. Tal como están las leyes en muchos países, al morir uno de los miembros de una pareja de hecho, heterosexual o gay, los patrimonios que compartían o los bienes adquiridos en común, no los hereda el sobreviviente, dándose el caso de que el beneficiario sea un lejano sobrino que nunca se relacionó con el difunto. Sin duda se presentan casos similares que, de acuerdo con Prodi, hay que corregir.

Pero una cosa es desfacer entuertos y otra olvidarse del papel esencial que juega la familia natural en la sociedad. Actualmente, la familia está siendo víctima de campañas y esquemas que pretenden relegarla a un estado “biológico”, lo que va aparejado a los intentos de destruir o minimizar las salvaguardas legales y morales que la protegen. No es casual, sino un síntoma muy grave, que el Estado totalitario (comunistas, nacional socialistas, castristas, etc.) traten al niño como su propiedad, un ser sobre el cual disponen a su antojo.

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