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| Impotencia. Juan Carlos Reyes no pudo superar
a los zagueros del Pérez Zeledón. Fotos
EDH |
Víctor Zelada Uceda
El
Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Los baches en las principales calles de San Salvador se quedan pachos
con el bajo nivel en que ha caído nuestro fútbol en los
últimos años. El más próximo en pegarse un
deslizón fue Firpo, que entregó en bandeja de plata la clasificación
al Pérez Zeledón, de Costa Rica, en la ronda de los cuartos
de final de la Unión Centroamericana de Fútbol (Uncaf).
Mientras aquí hasta los pelones se jalan los últimos pelos
que les quedan, en Costa Rica gozan por que su selección sub 17
va con pie derecho en el Mundial Juvenil de Perú, y el Pérez
Zeledón sacó la casta con facilidad ante un toro que no
asustó en lo absoluto. Por ello, los principales periódicos
de ese país titularon: Guerreros letales, Cuatro
golpes con intención de nockout, PZ prácticamente
liquidó y Fiesta en el sur. Pérez está
casi en semifinales.
Si bien Firpo avanzó hasta la segunda ronda, después de
que eliminó a Comunicaciones, de Guatemala, el pasado 28 de julio
y 2 de agosto, su resultado la noche del miércoles preocupa. Y
la remontada está más complicada de lo que sus jugadores
y cuerpo técnico se lo imaginan.
Las glorias del pasado
Es cierto que no se puede vivir del pasado, pero de vez en cuando vale
la pena recordarlo. Alianza fue el último campeón salvadoreño
en una competición regional. Los albos lograron la hazaña
de vencer en la final de la Copa Grandes de Centroamérica al Saprissa,
de Costa Rica, 1-0, el 11 de junio de 1997, con gol del argentino Horacio
Lugo.
Antes también otros equipos destacaron, como FAS, que logró
el título de la Copa Campeones y Subcampeones de la Concacaf en
1979 al superar 1-0 y 8-0 al Jong Colombia, de Antillas Holandesas, el
22 y 29 de diciembre. Con este zarpazo, en 1980, los santanecos alcanzaron
el subcampeonato del torneo intercontinental de América ante el
Olimpia, de Paraguay.
Alianza (1968) y Águila (1976) habían ganado la Copa de
Campeones y Subcampeones de la Concacaf; y más recientemente, con
el Atlético Marte que obtuvo la Recopa de la Concacaf en 1991,
y Firpo, en 1995, perdió este torneo contra la Universidad Autónoma
de Guadalajara.
Los últimos intentos fallidos lo editaron Firpo y FAS. Los toros
avanzaron hasta cuartos de final de la Concacaf en 1997, porque fueron
frenados por Los Ángeles Galaxy. Y los tigrillos, en 2003, llegaron
hasta los octavos de final, pero se toparon con el América, de
México. Lo mejor fue el 3-1 que los salvadoreños le endosaron
a los mexicanos en el juego de ida, aunque en el segundo round cayeron
2-0.
Las otras participaciones quedan en el olvido, pues a lo mucho sólo
llegaban a una segunda ronda.
La realidad
Más de un par de chispazos, lo triste de todo es que ya son ocho
años de sequía. Y si las cosas no cambian, seguiremos cosechando
más penas que glorias. Y para dolor patriótico, en el último
ránking de la FIFA, publicado el pasado 14 de septiembre, El Salvador
cayó hasta la casilla 118, arriba de la poderosa isla de Santa
Lucía.
Lo más triste es que sólo en 1997 el país se ubicaba
en el puesto 77. La realidad es que echarle más tierra al muerto
ya no se puede. Ya llegamos a un límite donde ni la vergüenza
deportiva se saca. Un caos total.
Con los brazos cruzados
El fútbol salvadoreño transita por la calle de la amargura.
El último ránking de la FIFA revela que ocupamos la plaza
118, abajo incluso de Santa Lucía (117). Barbados está en
el 121 y está muy cerca incluso hasta de pasarnos. Ser cuartos
en la región centroamericana no satisface, porque sólo superamos
a Nicaragua (156) y Belice (180).

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