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Por esto perdió Firpo

Los errores, planteamientos tácticos y la cancha fueron algunas de las causantes de la derrota de Firpo ante Pérez Zeledón

Publicada 23 de septiembre 2005 , El Diario de Hoy

Causas. El estado de la cancha fue determinante para el marcador, dicen.


EDH en Costa Rica
Periodista: Mauricio A. Qüehl
Fotoperiodista: Arturo Silva
Enviados especiales
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

No es tan difícil llegar a una conclusión o resumir los factores que incidieron en la goleada que los Guerreros del Sur de Pérez Zeledón le impusieron el miércoles pasado al Luis Ángel Firpo.

Lo dicen los jugadores, los técnicos, los directivos y hasta la misma afición. Aquí se trata de señalar, según nosotros, algunos de esos factores que propiciaron la goleada tica.
 
El terreno de juego
No sólo es más pequeño que los estadios en los que Firpo suele jugar, también las condiciones de la gramilla le fueron desfavorables. Los toros difícilmente pudieron jugar a profundidad buscando la velocidad de José y Manuel Martínez, sino que jugadores como Víctor Merino, Guillermo Morán y Emiliano Pedrozo debieron lidiar con el terreno pantanoso, para poder gravitar con el balón.
 
El 3-5-2
No le funcionó a Cárcamo Batres el haber jugado con línea de tres en el fondo, contrario al sistema que venía utilizando, de salir a marcar con cuatro defensores. Edwin Martínez, Julio Castro y Guillermo García iniciaron bien, pero al no tener el apoyo de los carrileros Cristian y Jorge Sánchez, comenzaron a ser presa fácil de los colombianos Luis Arango, Luis Lara, Ricardo Steer y del costarricense Windel Gabriel.
 
El aporte de algunos jugadores

El capitán Jorge Sánchez, el carrilero Cristian Sánchez y el atacante Manuel Martínez nunca se encontraron con su habitual juego. Los tres estuvieron muy por debajo de su nivel. Los Sánchez se tiraron muy atrás, pero no ayudaron en la labor de marca. Tampoco se proyectaron por sus corredores. El Black, en cambio, no pudo deshacerse de la marca que le hicieron Daniel Alvarado y Alexander Castro. 
 
Las expulsiones
Si bien Cristian y Jorge (sobre todo el primero) no le dieron mayor marca y salida al equipo por los corredores, es cierto que hacían número para tratar de contrarrestar el mejor despliegue ofensivo de los Guerreros del Sur. Cuando ellos ya no estuvieron en el encuentro, a Firpo no le quedó otra que reventar cuanto balón llegaba a sus dominios. De hecho, hasta José Martínez se vio en función defensiva, rechazando cuanta pelota tenía a su alcance.
  
Agenda apretada

Lo dicen Cárcamo Batres y sus dirigidos. Hay que darles crédito y la razón. Porque entre el torneo local (Apertura 2005), la Copa UNCAF y hoy la Copa Presidente, Firpo tiene que estar lidiando con tres eventos al mismo tiempo. Eso sobresatura de trabajo a sus jugadores y disminuye su rendimiento y condición física dentro del campo de juego. No son pretextos o excusas. Es la realidad.

La lesión de Julio Castro

Cárcamo Batres se la jugó al enviar a Julio Castro en la zaga, quien aún no se había recuperado por completo de la contusión en el tobillo izquierdo que sufriera el sábado anterior, tras una entrada del brasileño Fabio De Azevedo, del San Salvador. El timonel manudo tuvo sus razones por poner al zaguero entre los inicialistas, en lugar de Mauro Caju. Sin embargo, todos coinciden en que en las condiciones en que llegaba Castro al juego, lo hubiera hecho mejor el defensor brasileño.
 
La desconcentración de los zagueros
Lo dicho, el mayor problema que Luis Ángel Firpo tuvo en el juego fue la falta de concentración de sus defensores. Tres de los cuatro goles cayeron en jugadas estacionarias, algo que no puede pasar en tantas ocasiones durante un juego. Los zagueros comenzaron bien en el encuentro, pero luego del segundo tanto se perdieron por completo.
 

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Conocimiento de la cancha
El campo no sólo jugó en contra de los salvadoreños, sino que también lo hizo a favor de los costarricenses. Sabedores de que Pérez Zeledón es una ciudad donde llueve mucho en el año, los jugadores ticos han aprendido a jugar en un terreno liso y pantanoso. El terreno de juego no les restó velocidad a los atacantes ni a los volantes de llegada y muy pocas veces, por no decir ninguna, se deslizaron o tuvieron problema para controlar y trasladar el balón. El mismo técnico manudo lo confirmó. (ver nota aparte)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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