 |
|
Cooperación . Un convoy de 47 camiones llevó
suministros y alivio a más de tres mil afectados por Katrina.
Fotos EDH /Tthe New york Times
|
The
New York Times
John MacCormack
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
LAREDO, Texas.- Más de un siglo y medio después de su
última incursión en Texas, el Ejército Mexicano ya
volvió a regresar, cruzando el Río Grande (Bravo, en México).
En lugar de mosquetes y planes de batalla, la unidad militar llevaba consigo
cocinas portátiles, plantas purificadoras de agua y otras provisiones
de alivio para víctimas del huracán Katrina en un convoy
de 47 camiones hasta KellyUSA, en San Antonio, donde había 3,400
evacuados.
A su llegada, el general que no se andaba con juegos y que estaba a cargo
puso a sus tropas a trabajar, prometiendo comidas calientes en dos horas.
Los camiones así como 183 soldados desarmados entre cuyas
filas venían dentistas, médicos y enfermeras fueron
despachados desde Ciudad de México bajo las órdenes del
Presidente mexicano, Vicente Fox.
Su avance fue cubierto febrilmente por organizaciones noticiosas de México.
Algunos reporteros acompañaron al convoy en su recorrido y muchos
más esperaron su llevada al Puente Colombia de Solidaridad, localizado
32 kilómetros más al norte de Laredo.
Ha estado en los noticieros de manera constante. Sesenta millones
de personas mexicanas están viendo estas imágenes ahora,
expresó Primitivo López, periodista de Televisa, al tiempo
que un helicóptero que sobrevolaba el área transmitía
en vivo el cruce de los primeros camiones del ejército por el puente
citado, poco después de las 20 horas.
En rueda de prensa junto al río, el general mexicano Francisco
Ortiz Valadez estaba hombro con hombro junto a oficiales del Ejército
de Estados Unidos, al tiempo que la caravana de camionetas, vehículos
para la tropa y tracto -camiones algunos ondeando orgullosamente
grandes banderas mexicanas era inspeccionada.
Traemos con nosotros, sobre todo, lo que se necesita para preparar
comida para la gente que fue afectada por el huracán, informó
el general, cuyos soldados llevaban bandas de plástico amarillo
en los brazos que leían ayuda humanitaria.
Después, el general brigadier Joe Pársec, el subcomandante
general del 5 Ejército Estadounidense en el Fuerte Sam Houston,
elogió a los soldados mexicanos, diciendo: Me impresionan
sus capacidades y profesionalismo.
Tras una expedita inspección del servicio de Aduanas e Inmigración,
el convoy fue escoltado hasta las afueras de Laredo con sirenas y luces
intermitentes por parte de agentes de la policía en motocicletas,
para luego ser escoltados en la Interestatal 35 por autos de la Patrulla
Fronteriza y el Departamento de Seguridad Pública de Texas.
Más allá de lo que el envío de provisiones les suministrará
a evacuados del huracán Katrina, observadores de las relaciones
entre México y Estados Unidos destacan que su peso simbólico
fue enorme.
Yo no creo que eso tenga algo que ver con los bienes. El contenido
es irrelevante. Es el hecho que ellos lo están haciendo; y eso
tiene que ver con todo el esfuerzo con miras a incrementar la cooperación
entre ambos países, dijo Roderic Camp, experto en México
por el Colegio Claremont McKenna, en Los Ángeles.
La ayuda de México también incluye un barco naval con provisiones
enviadas por Fox a las áreas afectadas por el meteoro.
Esencialmente, estamos hablando de un país pobre que envía
provisiones al país más rico del mundo. Habría sido
difícil que Bush rechazara el ofrecimiento, y en la misma medida
resulta muy vergonzoso para la Administración, indicó
Peter Ward, catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad
de Texas, en Austin, quien se especializa en política mexicana.
Con mucha frecuencia del lado receptor de la ayuda estadounidense, los
mexicanos están impacientes por ayudar y quizás asombrados
en secreto ante lo mal que fue manejada la respuesta al huracán,
según Richard Craig, experto en México por la Universidad
Estatal de Kent, en Ohio.
Muy en el fondo, prevalece un sentir de retribución,
detalló. Los mexicanos pudieran sentir que ellos fueron capaces
de manejar sus propias emergencias, como el terremoto de 1985, mejor de
lo que nosotros manejamos las nuestras propias.
Dejando a un lado el análisis, el convoy era como si el circo hubiera
llegado al pueblo. Camioneros que pasaban por ahí tocaban el claxon,
otros motoristas saludaban con la mano y personas en la carretera lanzaban
vítores y saludaban. Cerca del poblado de Van Ormy, Texas, más
de 70 personas esperaron junto a una rampa de entrada.
Le estamos dando la bienvenida al Ejército Mexicano. Nuestra
familia ha vivido aquí desde aproximadamente 1800. Nosotros estuvimos
aquí la última vez que ellos vinieron acá, en 1836,
manifestó Art Martínez, de 30 años.
Margarita Romero, de 53 años, tomaba fotografías y saludaba,
haciendo una pausa de cuando en cuando para enjugarse las lágrimas.
Es muy hermoso, expresó Romero, ciudadana estadounidense
nacida en México. Es un día muy feliz para ser mexicano.
Me siento muy orgullosa de que nuestros vecinos nos estén tendiendo
una mano.

|