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Palabras
Los cinco amigos de la mano
En la vida sólo basta que tengas cinco
amigos, como los dedos de tu mano. Suficientes para contar historias, los
días, las estrellas y los sueños.
Publicada 20 de septiembre 2005, El Diario de
Hoy
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El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
El primer amigo es Dios por sobre todas las cosas. El que nunca faltará
ni fallará ni mentirá ni te abandonará, porque es
eterno, amoroso y fiel.
El segundo es la vida. Tienes que ser amigo de la vida. De todo lo bello
y hermoso que nace en la tierra y en el alma humana. Vivir la para la
vida, física y espiritualmente. Es decir, nacer cada día
con la vida. Crearla cada amanecer en nuestro corazón.
El tercero es la naturaleza. Tienes que amar a natura, la madre cósmica,
la tierra fértil, la creación misma. La que te da la existencia,
el aire, el pan, el agua y el amanecer.
El cuarto amigo es el trabajo. Sólo el trabajo arduo de tus manos
construirá tu destino y te dará lo anhelado a lo largo de
tu existencia. Sólo llegan a la cima los que lucharon en llegar.
Sólo cosecharon la tierra aquellos que sembraron bajo el sol el
grano, sus lágrimas, el sudor y la esperanza.
El quinto amigo -el último de tu mano- eres tú. Tienes que
ser amigo de ti mismo. Amarte, comprenderte, perdonarte, creer en ti.
Cuando el mundo, pues, te deje solo en la victoria o la derrota... cierra
los ojos. Cuenta los cinco dedos de tu mano y sonríe con dulzura,
si tienes esos cinco amigos de que te hablé... porque entonces
habrás de tenerlo todo en el mundo.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a Día
Dignas referencias
Una de las lustrosas, descomunales ocurrencias
de la Ley del Consumidor es eliminar las calificadoras de
crédito: no podrán llevarse bancos de datos sobre morosos
ni historiales crediticios.
En igual manera como los acuerdos de paz hicieron borrón
y cuenta nueva con las fechorías y crímenes perpetrados
por los alzados en armas, de golpe y porrazo todos los salvadoreños,
hasta el más humilde de los sinvergüenzas tendrá dignas
referencias crediticias.
Obviamente las instituciones de crédito tendrán que mover
a Managua o Quezaltenango (con la consiguiente pérdida de empleos)
esa información, pues dar crédito no es así de fácil,
sobre todo cuando ese dinero es de los depositantes, no del banquero.
Pero bien: los efepelistas autores del engendro creen que cobrar intereses
y poner bancos es condenable por Dios; por eso el compañero Fidel
prohibió los bancos en Cuba. Allá sólo hay centros
de cambio para los turistas, en su mayoría sexuales, que visitan
la Isla.

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