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El terremoto fue la piedra del inicio de la
colaboración
Pedro Hernández, químico español,
llegó ayer al país y hoy tiene previsto viajar hasta el
volcán de Santa Ana para apoyar al equipo de la UES que trabaja
en la zona. El experto habla de una crisis sísmico volcánica
que puede acabar o no en una erupción
Publicada 17 de septiembre 2005 , El Diario de Hoy
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| Trabajo Intenso. El experto Pedro Hernández
permanecerá en el país para apoyar el monitoreo en el
volcán. Foto EDH |
Alejandra Dimas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El monitoreo en el volcán Ilamatepec de Santa Ana será
reforzado a partir de hoy cuando suban a las faldas dos españoles:
Pedro Hernández y José Barrancos.
Los especialistas han traído nuevos aparatos para continuar con
las observaciones junto al equipo de los cinco especialistas de la Universidad
de El Salvador. El domingo se les unirá una joven mexicana.
¿Cuál es el motivo de su visita?¿cómo le han
contactado?
La Universidad de El Salvador y el Instituto Tecnológico de Energía
Renovable (ITER) de Tenerife colaboran en un proyecto de vigilancia sísmico
volcánica en El Salvador y está financiado por la agencia
de Cooperación Española. Tenemos programadas dos visitas
este año, pero por motivos de agenda tuvimos que retrasarlo y coincidió
también con la crisis sísmica volcánica de Santa
Ana.
¿Desde hace cuánto funciona el programa de monitoreo en
el país?
Esta colaboración empezó a raíz de los terremotos
de 2001. Hubo una sensibilidad por parte de la cooperación española
de ofrecer asistencia técnica a través de la Universidad
de El Salvador. Ese desastre natural del terremoto fue la piedra de comienzo
de esta colaboración.
Hasta ahora, ¿qué información tiene sobre el volcán?
Los datos que hay que son los publicados por el SNET y la Universidad.
Lo que se ha visto es que ha habido un aumento bastante considerable en
la actividad sísmica del volcán, a su vez se ha producido
un aumento considerable en la e misión de dióxido de azufre;
de hecho ahora hay una pluma volcánica y un aumento de la temperatura
en el fondo del cráter.
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Perfil
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Pedro Hernández se graduó
de la Licenciatura en Química en la Universidad de La Laguna
de Tenerife, España.
Obtuvo un doctorado en Geoquímica en la Universidad Autónoma
de Madrid, también estudió parte del doctorado en la
Universidad de Luisiana, Estados Unidos. Estudió dos post doctorados
en la Universidad de Tokio, en el laboratorio de Químicas y
Terremotos por cuatro años. Actualmente pertenece a la División
de Medio Ambiente del Instituto Tecnológico y de Energía
Renovable (ITER). Tiene 36 años y ésta es la tercera
ocasión que está en El Salvador por motivos de trabajo.
Su
estancia se limitará a 11 días. En noviembre volverá
con otro grupo. |
En sus visitas anteriores, ¿conoció sobre la vulcanología
local?
Mi grupo de España ha realizado cerca de seis visitas, pero yo
no he participado en todas. Esta colaboración nos ha permitido
acceder de una manera más profunda a ver cómo funcionan
los volcanes en El Salvador. Hemos colaborado con la UES, ellos están
monitoreando el volcán de San Miguel, San Vicente, San Salvador
y Santa Ana. Además, el personal de la UES ha tenido capacitación,
no sólo en Tenerife, sino también en Japón. Eso les
ha permitido obtener un sensor remoto con el cual hoy realizan las medidas
de dióxido de azufre, un parámetro esencial en la vigilancia
del volcán.
¿Coincide usted con el hecho de que no se descarta una erupción?
O quizás, ¿ve más factible que se dé una expulsión
de ceniza?
Si miramos el historial eruptivo del volcán, las emisiones han
sido acompañadas por erupciones freatomagmáticas, o sea
erupciones explosivas. El hecho de la actividad tanto sísmica como
el aumento en la emisión de gases no es condición indispensable
para que haya una erupción. Lo que está claro es que estamos
ante una crisis sísmico volcánica y puede acabar o no en
erupción.
¿Fue acertado que los pobladores dejaran sus casas por el intenso
olor a azufre?
Yo creo que es inteligente. Yo supongo que las autoridades pertinentes
tendrán ya una idea clara del plan de evacuación en caso
de que la situación se ponga más cruda y tendrán
evaluadas las zonas que van evacuar.
Traen nuevo equipo
Como parte de la colaboración entre el Instituto Tecnológico
y de Energías Renovables Tenerife (ITER) y la Universidad de El
Salvador (UES), el país contará con nuevos instrumentos
para la medición de las variables que pueden alertar de una posible
erupción en el volcán de Santa Ana.
Una cámara termográfica para medir la temperatura del cráter
a distancia que dará una imagen tridimensional y dos
MINIDOAS, una especie de sensores que se emplean para calcular la cantidad
de dióxido de azufre (SO2) que expulsa el volcán, son parte
de la colaboración entre ambas instituciones.
Además, en octubre colocarán un centro de seguimiento fijo
en el sector de Los Naranjos, para medir el SO2 cada dos minutos, en coordinación
con una universidad suiza.
La información obtenida será envidada por Internet a la
UES, SNET, y a esa universidad para su valoración científica.
Monitoreo
En lo que respecta a la situación en el volcán, la columna
de gases de dióxido de azufre se mantiene con una altura entre
los 200 y 400 metros de acuerdo con la información visual de los
guardaparques de Salvanatura.
No obstante, la emisión de ese gas ha disminuido con respecto a
los últimos días. La última medición
realizada por el grupo de la Universidad de El Salvador (UES) es de 3,320
toneladas por día, reza el informe del Sistema Nacional de
Estudios Territoriales (SNET).

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