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| Inflado. Se cree que el precio de la vivienda
es una burbuja. Foto EDH |
The New York Times
Paul Krugman
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Yo solía vivir junto a un inmigrado ruso. Un día, me pidió
que le explicara algo que lo intrigaba sobre su nuevo país. "Este
lugar parece muy rico", dijo, "pero nunca veo a nadie haciendo
algo. ¿Cómo se gana el país el dinero?".
La respuesta, estos días, es que nos ganamos la vida vendiéndonos
casas unos a otros. A partir de diciembre del 2000, el empleo en las manufacturas
estadounidenses ha caído en un 17 por ciento, pero la membresía
en la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios ha subido un
58 por ciento.
El auge en la vivienda ha creado empleos en dos formas. Se han creado
muchos empleos, directa e indirectamente, por un incremento en la construcción
de vivienda. Y el aumento en el valor de las casas ha alimentado un aumento
simultáneo en el gasto de los consumidores.
Empecemos con la construcción de casas. Entre 1980 y 2000, lapso
anterior al auge en la vivienda, el gasto en la construcción de
casas nuevas promedió el 4.25 por ciento del PIB. En el trimestre
más reciente, no obstante, fue de 5.98 por ciento. Esa diferencia
es equivalente a alrededor de 200 mil millones de dólares al año
en gasto adicional, que generó aproximadamente dos millones de
empleos más.
Y también está el salto en los precios de las casas. Durante
los últimos cinco años, los precios de las casas han aumentado
con mucha mayor rapidez que el costo de la vida en su conjunto, lo que
agrega cerca de cinco billones de dólares a la riqueza del público.
Las estimaciones típicas dicen que cada dólar adicional
en riqueza por vivienda agrega alrededor de tres centavos de dólar
al gasto anual del consumidor, ya que las familias reducen sus ahorros
y solicitan préstamos contra sus casas ahora más valiosas.
Así es que estamos hablando de 150 mil millones de dólares
adicionales en el gasto, y de aproximadamente un millón y medio
más de empleos.
¿Hay alguna otra cosa en la economía estadounidense que
rivalice con la vivienda en tanto fuente de creación de empleos?
Bueno, también está la concentración militar. El
Instituto de Política Económica estima que el aumento en
el gasto militar en los últimos cuatro años ha creado 1.3
millones de empleos en el sector privado.
Y, sí, están las reducciones tributarias de Bush, que el
gobierno insiste son la fuente de todo lo bueno en la economía.
Y es cierto que alguna parte de los las reducciones tributarias, que sumó
225 mil millones de dólares este año, debió haberse
gastado en formas que generaron empleo.
Dadas estimaciones razonables del efecto de la reducción tributaria
en el gasto, no obstante, es probable que hayan sido una fuerza más
reducida en la creación de empleos que la concentración
militar, y mínimas en relación con el auge en la vivienda.
Así es que se trata de una economía impulsada por los bienes
inmuebles. ¿Qué hay de malo en ello?
Una respuesta es que ha sido una recuperación bastante decepcionante.
Dos informes nuevos, uno del Centro de Prioridades Presupuestales y Políticas
y una de la Oficina del Presupuesto del Congreso, comparan la expansión
económica actual con otras recuperaciones posteriores a una guerra.
Según cualquier medición excepto las ganancias corporativas,
a las que les ha ido muy bien, esta se queda corta.
En el pasado, se habría considerado incluso que los meses buenos
no estaban a la altura de los estándares normales: el gobierno
alabó el crecimiento en el empleo del mes pasado como algo maravilloso
de contemplar.

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